jarri poter y semana negra
Aún me queda hacer una visita en condiciones a la Semana Negra, es decir, pasarme allí unas cuantas horas hasta acabar impregnada de olor a bocata de chorizo criollo y cerveza, subirme al Ratón Vacilón y pensar que cualquier día esa atracción saldrá en los periódicos o en la primera parte de Gente sección sucesos e historias lamentables.
Este martes fui al concierto de Marky Ramone porque una para algo tiene de título de blog eso de punki metalera, aunque sea medio mentira cochina. El caso es que de Marky me encantó su pelazo reminiscente y sus movimientos desaforados para callar a los punkis de media cresta que había por allí y que le gritaban cosas malvadas como "Estás muerto" o "Yonqui". No obstante, debo decir que al llegar a casa y escuchar lo que se me ocurrió grabar en la grabadora de mi móvil del concierto yo también pensé que estaba muerto, proque aquello era más bien una psicofonía que debería haber mandado al programa de Iker Jiménez. Aunque quizás eso sea algo de mi móvil...
Ayer en mi día libre fui a ver Harry Potter y la Orden del Fénix, que estuvo bastante bien excepto el momento beso y la tontería del hermano gigante de Hagrid. A mi es que Hagrid me cae bastante mal ya desde el principio del libro. También esperaba que la muerte que se produce a final de la película (y no diré quién palma, de acuerdo) fuera más... sensiblera. Yo, aún así, lloré dos o tres lágrimas, pero ni Lala ni mi hermana me vieron.
Mañana me quedo sola en casa por tiempo indefinido yujuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
Harry y Snape, amadme
Este martes fui al concierto de Marky Ramone porque una para algo tiene de título de blog eso de punki metalera, aunque sea medio mentira cochina. El caso es que de Marky me encantó su pelazo reminiscente y sus movimientos desaforados para callar a los punkis de media cresta que había por allí y que le gritaban cosas malvadas como "Estás muerto" o "Yonqui". No obstante, debo decir que al llegar a casa y escuchar lo que se me ocurrió grabar en la grabadora de mi móvil del concierto yo también pensé que estaba muerto, proque aquello era más bien una psicofonía que debería haber mandado al programa de Iker Jiménez. Aunque quizás eso sea algo de mi móvil...
Ayer en mi día libre fui a ver Harry Potter y la Orden del Fénix, que estuvo bastante bien excepto el momento beso y la tontería del hermano gigante de Hagrid. A mi es que Hagrid me cae bastante mal ya desde el principio del libro. También esperaba que la muerte que se produce a final de la película (y no diré quién palma, de acuerdo) fuera más... sensiblera. Yo, aún así, lloré dos o tres lágrimas, pero ni Lala ni mi hermana me vieron.
Mañana me quedo sola en casa por tiempo indefinido yujuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
Harry y Snape, amadme
bingos, líneas y coitos ajenos
El bingo es guay.
Llegas, enseñas tu carnete, coges un caramelo relleno de naranja y te sientas en la mesa habitual donde últimamente siempre cantamos algo. Este viernes fue un bingo en el primer cartón. Y es que creo que la mesa está trucada, porque en cuanto se sentó el señor gordo parecido a un hermano de Los Chunguitos, él también tuvo bingo. Aunque quizás su suerte viniera del hecho de que tenía por costumbre escupir sus cupones.
Todo bien en el trabajo. Con "bien" quiero decir normal y sin sorpresas inesperadas. Mucha gente insoportable, señoras con algún tipo de deficiencia y hoy, como novedad, escuchar a mis jefes follando en la casa-almacén. No sabría decir si eran dos personas o mas bien dos bisontes gruñendo. Luego mi jefe se acercó en calzoncillos al cuarto donde yo almacenaba cajas y mantuvimos la típica conversación de domingo acerca de los deportes (cóctel Alonso, Nadal y Tour de Francia) que quizás no pueda mantener con su amada.
Llegas, enseñas tu carnete, coges un caramelo relleno de naranja y te sientas en la mesa habitual donde últimamente siempre cantamos algo. Este viernes fue un bingo en el primer cartón. Y es que creo que la mesa está trucada, porque en cuanto se sentó el señor gordo parecido a un hermano de Los Chunguitos, él también tuvo bingo. Aunque quizás su suerte viniera del hecho de que tenía por costumbre escupir sus cupones.
Todo bien en el trabajo. Con "bien" quiero decir normal y sin sorpresas inesperadas. Mucha gente insoportable, señoras con algún tipo de deficiencia y hoy, como novedad, escuchar a mis jefes follando en la casa-almacén. No sabría decir si eran dos personas o mas bien dos bisontes gruñendo. Luego mi jefe se acercó en calzoncillos al cuarto donde yo almacenaba cajas y mantuvimos la típica conversación de domingo acerca de los deportes (cóctel Alonso, Nadal y Tour de Francia) que quizás no pueda mantener con su amada.





