laaaaaaaaaaargo fin de semana que me espera
Ayer, después de reservar el hotel en Londres, llamé a mamá para decirle que no se atormentara más con la idea de dormir al raso porque ya teníamos habitación, y ella me contestó con un: ¡Pero eres idiota, yo también reserve!
Acto seguido me pongo a correr camino a un ordenador mientras los copos de nieve caen y caen y caen sin piedad. Logro cancelar mi reserva pero me quedo con el inquietante pensamiento de que en mi familia nos falta un hervor/ cocción/ verano/ tornillo, y que si este viaje-visita de mis padres empieza mal, peor acabará. Veremos...
Me espera un laaaaaaaaaaaargo fin de semana:
Sábado:-
- Mañana de limpieza general y exhaustiva. No tener remordimientos al usar la aspiradora a las diez de la mañana.
- Tarde de fútbol y chocolate.
- Recoger a mis padres a eso de las 9 en la estación, caminar al B&B para dejar sus cosas, ser una buena anfitriona y llevarles al pub chuli donde ponen música en directo. Evitar discusiones con mama.
- Decirle a mamá que me gustan sus nuevas gafas de pasta. Aunque no me gusten.
Domingo: -
- Mañana de limpieza general y exhaustiva pues los cerdos ya habrán deshecho todo lo del día anterior. Poner un cartel en el baño que diga "Es la cuarta vez en lo que va de semana que me encuentro un ñordo flotando. Yo nunca lo haría. Gracias".
- Visita a Canterbury con progenitores.
Lunes:-
- No dormirme para no perder el autobús que nos llevara a Londres.
- Estudiar el mapa en el autobús en lugar de dormir a pierna suelta.
- Fingir que conozco a la perfección la ciudad y negar en todo momento que me he perdido.
- Evitar discusiones con mamá.
- Entrar en la tienda chuli de Covent Garden.
Martes:
- Londres de nuevo.
- Evitar pensar en los 20 millones de ratas londinenses que pasean bajo nuestros pies.
- Voraces ratas de ojos rojos y largas colas.
- Um…
Miércoles:
- Fin de la visita a Londres y de la visita de mis padres a Inglaterra.
- No deprimirme.
ponme un asterisco y dejame en paz
quito este mensaje por un tiempecito...
oye, que vamos p'alla
Suena el telefono y leo "Mama" en la pantalla.
- Mama: Oye, que el sabado vamos.
- Yo: Que vais a donde?
- Mama: A Canterbury.
- Yo: Eh?
- Mama: Que nos busques un sitio donde dormir. Y tienes que explicarnos como llegar hasta alli y planear lo que vamos a hacer en los cuatro dias que nos quedamos.
Asi es, mis padres me avisan con cinco dias de antelacion de que vienen a verme, asi que hoy tendre que moverme por Canterbury en busca del hotel/B&B/guarida/chamizo/hostal ideal.
Estoy contenta, yuju.
Tambien debo hacer una lista de cosas que quiero, como por ejemplo chorizo, jamon serrano, carton de tabaco, etc etc etc.
El fin de semana sin pena ni gloria. Me emborrache el viernes a base de ron en una fiesta pirata, asi que el sabado estuve todo el dia en modo "braga", pero tuve el valor suficiente para bajar a la ciudad a comprar algo de comida.
A-pa-sio-nan-te.
Me voy a la caza del B&B.
- Mama: Oye, que el sabado vamos.
- Yo: Que vais a donde?
- Mama: A Canterbury.
- Yo: Eh?
- Mama: Que nos busques un sitio donde dormir. Y tienes que explicarnos como llegar hasta alli y planear lo que vamos a hacer en los cuatro dias que nos quedamos.
Asi es, mis padres me avisan con cinco dias de antelacion de que vienen a verme, asi que hoy tendre que moverme por Canterbury en busca del hotel/B&B/guarida/chamizo/hostal ideal.
Estoy contenta, yuju.
Tambien debo hacer una lista de cosas que quiero, como por ejemplo chorizo, jamon serrano, carton de tabaco, etc etc etc.
El fin de semana sin pena ni gloria. Me emborrache el viernes a base de ron en una fiesta pirata, asi que el sabado estuve todo el dia en modo "braga", pero tuve el valor suficiente para bajar a la ciudad a comprar algo de comida.
A-pa-sio-nan-te.
Me voy a la caza del B&B.
histrionismo nihilismo patetismo sofismo cataclismo expresionismo (aleman) mierda
Borat en el cine. Alarma de incendios por la que nos vemos obligados a evacuar la sala a mitad de película mientras yo chillo No quiero morir, no quiero morir.
Veinte minutos esperando en la calle, llegan los bomberos, falsa alarma. Entramos de nuevo.
Romanzo Criminale en el cine. A este paso voy camino de convertirme en Carlos Pumares. Me enamoro perdidamente de un tal Kim Rossi Stuart, es taaaaaaan sexy, es taaaaan oh, sí, voy a decirlo: macarra.
Cuando se muere yo no puedo evitar sentirme triste.
Miércoles de madrugon sin sentido al no venir la profesora a clase. Migraña, quizás por culpa del maldito tiempo, quizás por culpa de la maldita humedad, o quizás porque simplemente llevaba sin pasarme desde Navidad.
Metida en la cama toda la tarde leyendo On Beauty y durmiendo cuando mis ruidosos compañeros tienen la amabilidad de callarse la puta boca un minutito.
A pesar del dolor de cabeza estoy bastante contenta porque el checo se ha ido a ver a su novia y no volverá hasta el lunes.
la fiesta de J.
“¿Sabes qué? Este es mi baño. Yo vivo aquí, cago aquí, no quiero entrar y encontrarme un condón usado. Regla número 1: DO NOT FUCK IN MY TOILET”.
Sí, en efecto, la fiesta de cumpleaños de J fue todo un éxito, y eso que a la hora de sentarme a la mesa para cenar estaba encabronada por la derrota del Sporting.
El checo, una vez mas haciendo gala de su educación y cortesía se tiro como un ave rapaz al chorizo que yo había aportado, así que en milésimas de segundo se había acabado y yo pase de partir más porque igual que él hace tiempo dijo que no me daba a probar de no se qué embutido porque era muy caro, a mi tampoco me sale de las narices cebarle.
El postre que Justine y yo preparamos (apple pie con helado de vainilla) fue recibido con disparidad de opiniones, casi todas desfavorables. Yo, qué quieres que te diga, lo encontré riquísimo. Parafraseando a mi abuela, “pa quien no quier, tengo yo mucho”.
Los invitados iba llegando y yo me fui a mi cuarto a ponerme mona. Mis pitillos negros, bailarinas, jersecito largo. Cuando bajé a la cocina ya había unas 30 personas así que empecé a inquietarme y estuve en la calle fumando, aprovechando que la noche estaba agradable. Superando mi odio a las fiestas multitudinarias en lugares pequeños y, todo hay que decirlo, envalentonada por los whiskazos que me estaba metiendo pal cuerpo comencé a hablar con la gente, no más de 2 minutos por persona.
De repente alguien se acerco a mi gritando: ¡un caldero, un caldero rápido va a vomitaaaaar!
Esperaba encontrarme a algún inglés revolcado sobre la moqueta, pero no, no, no, era J, con los ojos achinados por la cogorza infernal y el gesto desencajado. Y ahí estaba yo, sujetándole el calderito mientras vomitaba, tratando de que no cayese escaleras abajo y ayudándole a desvestirse.
Mis recuerdos a partir de aquel momento son confusos.
Se que a mi alarma antimalevolos se le cayo el cierre al water, por lo que para parar el ruido insoportable tuve que meter la mano. Estaba limpio pero aun así, sigo estremeciéndome. El chico al que pillé tratando de fornicar en mi toilet estaba presente, así que creé la regla numero 2: FORGET WHAT YOU HAVE SEEN.
Se que hablé con un chaval que me dijo que su ex novia estaba embarazada pero que ella no quería que el padre tuviera nada que ver con el niño. Me recuerdo a mi misma sujetando un vaso de plástico y repitiendo constantemente la frase: “Lucha por tu hijo, tío, lucha por tu hijo”. Espero no encontrármelo por la calle.
Se que Mathieu se celó al verme hablar casi una hora con un chico muy mono. Vino hacia mí y me planteó la siguiente pregunta: “¿Qué soy para ti?”
Yo le contesté “francés”. Aun así durmió conmigo.
No quiero ir a clase mañana, no, no, no. Oh, quizas pueda simplemente quedarme durmiendo...
Sí, en efecto, la fiesta de cumpleaños de J fue todo un éxito, y eso que a la hora de sentarme a la mesa para cenar estaba encabronada por la derrota del Sporting.
El checo, una vez mas haciendo gala de su educación y cortesía se tiro como un ave rapaz al chorizo que yo había aportado, así que en milésimas de segundo se había acabado y yo pase de partir más porque igual que él hace tiempo dijo que no me daba a probar de no se qué embutido porque era muy caro, a mi tampoco me sale de las narices cebarle.
El postre que Justine y yo preparamos (apple pie con helado de vainilla) fue recibido con disparidad de opiniones, casi todas desfavorables. Yo, qué quieres que te diga, lo encontré riquísimo. Parafraseando a mi abuela, “pa quien no quier, tengo yo mucho”.
Los invitados iba llegando y yo me fui a mi cuarto a ponerme mona. Mis pitillos negros, bailarinas, jersecito largo. Cuando bajé a la cocina ya había unas 30 personas así que empecé a inquietarme y estuve en la calle fumando, aprovechando que la noche estaba agradable. Superando mi odio a las fiestas multitudinarias en lugares pequeños y, todo hay que decirlo, envalentonada por los whiskazos que me estaba metiendo pal cuerpo comencé a hablar con la gente, no más de 2 minutos por persona.
De repente alguien se acerco a mi gritando: ¡un caldero, un caldero rápido va a vomitaaaaar!
Esperaba encontrarme a algún inglés revolcado sobre la moqueta, pero no, no, no, era J, con los ojos achinados por la cogorza infernal y el gesto desencajado. Y ahí estaba yo, sujetándole el calderito mientras vomitaba, tratando de que no cayese escaleras abajo y ayudándole a desvestirse.
Mis recuerdos a partir de aquel momento son confusos.
Se que a mi alarma antimalevolos se le cayo el cierre al water, por lo que para parar el ruido insoportable tuve que meter la mano. Estaba limpio pero aun así, sigo estremeciéndome. El chico al que pillé tratando de fornicar en mi toilet estaba presente, así que creé la regla numero 2: FORGET WHAT YOU HAVE SEEN.
Se que hablé con un chaval que me dijo que su ex novia estaba embarazada pero que ella no quería que el padre tuviera nada que ver con el niño. Me recuerdo a mi misma sujetando un vaso de plástico y repitiendo constantemente la frase: “Lucha por tu hijo, tío, lucha por tu hijo”. Espero no encontrármelo por la calle.
Se que Mathieu se celó al verme hablar casi una hora con un chico muy mono. Vino hacia mí y me planteó la siguiente pregunta: “¿Qué soy para ti?”
Yo le contesté “francés”. Aun así durmió conmigo.
No quiero ir a clase mañana, no, no, no. Oh, quizas pueda simplemente quedarme durmiendo...
we're sweating in the winter
1. Necesito un gafapasta en mi vida. Acabo de llegar a esa conclusión, pero ni yo misma me tengo muy en cuenta, porque hoy dormí 4 horas.
2. Tengo ojeras o rastro de rimmel corrido bajo los ojos. Una de dos.
3. La canción que escucho me recuerda al hermano de Angie, que ni era gafapasta ni nada pero me dio tres meses divertidos. Curiosamente es una canción de rabia y mala baba.
4. Discoteca del campus, noche pop.
Me río con Date with the night porque aja aja aja, parezco una fulana cantándola, pero aun así conservo el toque naive inocentón comparada con las inglesas.
5. Me meto en la cama a las cinco de la madrugada. Enciendo mi patito hasta quedarme dormida. Es un regalo de la francesa y cambia de color rosa naranja verde azul violeta rosa naranja verde azul...
6. No importa cuantos Actimeles me tome, puedo prescindir de las vitaminas, lo único que quiero es acabar ese artículo e irme a la cama.
Vuelta a Canterbury: miedos aereos y terrestres, encuentros con deportistas y primeros altercados
Viaje en avión entretenido y con turbulencias que por poco me hacen ver la típica película de mi vida de antes de espicharla. Sentada a mi lado iba una conocida de Filología Inglesa que compartía mi mismo miedo a volverse cubito de hielo en caso de accidente, así que entre turbulencia y turbulencia nos cogíamos nuestras sudorosas manos.
Inglaterra me recibió con lluvia, frío y un pesado y laaaaaaaaaargo control policial para echar un vistazo al pasaporte.
Autobús hasta Londres y gran atasco, pero fui sentada al lado de Marc Gasol. Sí, el hermano de Pau.
Necesitaba saciar mi curiosidad así que cuando me disponía a preguntarle en español si era realmente (mi amado y adorado) Marc Gasol, se apeó en Baker Street y sacó del maletero una mochila hecha un asquito y una guitarra. Me limité a exclamar interiormente un decepcionado "Mierda".
De Londres a Canterbury otro autobús, sentada al lado de una chica a la que le olían los pies y quería dárselo a saber al mundo, quitándose para ello los zapatos.
Mi primer encontronazo con el mundo inglés fuecon el autobusero, por razones que no me apetece explicar ahora. Me sentí muy orgullosa al decir "Aja, esta debe ser la puta hospitalidad británica que tenéis", y creo que luego él me insultó, pero yo ya estaba corriendo para tratar de conseguir un taxi.
Esperándome en la cocina estaban Mathieu y J.
Me desplomé sobre el suelo hecha polvo y saludé con un: Dadme algo de comer.
No había comida, pero si un buen vaso de güisqui con coca cola.
Tres o cuatro vasos después, subí a dormir a mi cuarto.
Ya están todos mis compañeros en casa, incluido el checo, que llegó ayer tarde y me besó muy efusivamente.
Si en el aire mi mayor miedo es volverme cubito de hielo, en tierra es entrar en un supermercado inglés. Desde el domingo, cuando entré para comprar alimentos básicos y salí básicamente deprimida, no he vuelto a ir. Y debería… porque no tengo comida.
Um.
dameloscondonesynopreguntes
La comida de cumpleaños de mi primo estuvo bien y me di mi último atracón de jamón serrano, lomo ibérico, cecina blablabla. Del pastel de cabracho no digo nada porque probablemente sea una de las cosas que cene esta noche con Lala y Angie (sí, al final podré ver a Lala otro día).
Le pedí a mi tía una pastilla para el dolor de barriga, y entonces ella soltó muy rápidamente, en plan farmacéutica que quiere que te vayas con media tienda:
- Eeeesto que digo yo...¿quierescondones?
Y yo respondí igual de rápido:
- ¿Condones yo? Vamospordios ¿por quién me tomas?Sí,andadámelos.
En mi familia comienza a haber comunicación sexual. O algo así. :-S
Sin embargo debo apresurarme para terminarlos porque caducan en mayo, y tengo también los que me regaló Lala y otros que me esperan en Canterbury. Ahhhhhhhhhhhhhh presión presión presión.
Estoy bastante nerviosa con todo esto de marcharme mañana de vuelta a Inglaterra. Ya he pasado por el estanco a por un cartón y algunas cajetillas sueltas y no se, no se, no se qué más tengo que hacer. Procurar que nadie vuelva a robarme el bolso, supongo.
Esta noche cenaré fuera con Angie y Lala y luego tomaremos una copa de despedida, de modo que acabaré metida en un taxi llorando patéticamente, maldiciendo el fish and chips, y farfullando "Ye que Asturies ye tan guapina...".
Buen viaje sin turbulencias para mi.
Le pedí a mi tía una pastilla para el dolor de barriga, y entonces ella soltó muy rápidamente, en plan farmacéutica que quiere que te vayas con media tienda:
- Eeeesto que digo yo...¿quierescondones?
Y yo respondí igual de rápido:
- ¿Condones yo? Vamospordios ¿por quién me tomas?Sí,andadámelos.
En mi familia comienza a haber comunicación sexual. O algo así. :-S
Sin embargo debo apresurarme para terminarlos porque caducan en mayo, y tengo también los que me regaló Lala y otros que me esperan en Canterbury. Ahhhhhhhhhhhhhh presión presión presión.
Estoy bastante nerviosa con todo esto de marcharme mañana de vuelta a Inglaterra. Ya he pasado por el estanco a por un cartón y algunas cajetillas sueltas y no se, no se, no se qué más tengo que hacer. Procurar que nadie vuelva a robarme el bolso, supongo.
Esta noche cenaré fuera con Angie y Lala y luego tomaremos una copa de despedida, de modo que acabaré metida en un taxi llorando patéticamente, maldiciendo el fish and chips, y farfullando "Ye que Asturies ye tan guapina...".
Buen viaje sin turbulencias para mi.
de mayor quiero vivir en un aeropuerto
Llevo casi cuatro horas escapada de casa y empiezo a tener hambre, así que presiento que mi vuelta se acerca.
Me marché porque, después de pedirle la receta de los frixuelos, las natillas y la tortilla de patatas a mi abuela, ella comenzó a despotricar y a decir cosas como: "Qué 24 años tan tontos" (cuando yo tengo 23, ejem), "Vergüenza te tenía que dar", "A partir de ahora te lavaré la ropa porque la máquina lo hace, pero te la planchas tu" etc etc etc.
Mis peores temores se confirman: la amenaza de la plancha es real después de que ayer recibiera mi regalo de bienvenida al mundo adulto: una plancha.
Oye, que es rosa y monísima y lo que tu quieras, pero no deja de ser una plancha.
Más tarde me dieron mi segundo regalo: un secador de pelo.
Ajá, así que este era el ordenador portátil que con la boca tan ancha anunciaban regalarme. Ohhhhhhhh crueles reyes magos anticipados.
Con toda la pelotera que se lleva formando estos días en casa ya no se si quiero volver a Inglaterra o quedarme aquí. Creo que la situación ideal sería estar volviendo constantemente y vivir alternativamente en el aeropuerto de Stansted y en el de Asturias. Si Tom Hanks lo hizo en aquella película, yo también.
Lo único que se es que el sábado a eso de las 3 estaré metidita en mi avión y rezando para no convertirme en cubito de hielo si el avión sufre un accidente, mi mayor miedo aéreo.
Mañana tengo que ir al cumpleaños de mi primo a comer. Antes de eso pasaremos a ver qué tal está mi perra, pero tengo que procurar no ceder a sus ataques de pasión si no quiero que mi abuela diga que la mierda de la ropa tendré que empezar a lavármela yo también.
Um, regreso a casa, basta de escapada.
Me marché porque, después de pedirle la receta de los frixuelos, las natillas y la tortilla de patatas a mi abuela, ella comenzó a despotricar y a decir cosas como: "Qué 24 años tan tontos" (cuando yo tengo 23, ejem), "Vergüenza te tenía que dar", "A partir de ahora te lavaré la ropa porque la máquina lo hace, pero te la planchas tu" etc etc etc.
Mis peores temores se confirman: la amenaza de la plancha es real después de que ayer recibiera mi regalo de bienvenida al mundo adulto: una plancha.
Oye, que es rosa y monísima y lo que tu quieras, pero no deja de ser una plancha.
Más tarde me dieron mi segundo regalo: un secador de pelo.
Ajá, así que este era el ordenador portátil que con la boca tan ancha anunciaban regalarme. Ohhhhhhhh crueles reyes magos anticipados.
Con toda la pelotera que se lleva formando estos días en casa ya no se si quiero volver a Inglaterra o quedarme aquí. Creo que la situación ideal sería estar volviendo constantemente y vivir alternativamente en el aeropuerto de Stansted y en el de Asturias. Si Tom Hanks lo hizo en aquella película, yo también.
Lo único que se es que el sábado a eso de las 3 estaré metidita en mi avión y rezando para no convertirme en cubito de hielo si el avión sufre un accidente, mi mayor miedo aéreo.
Mañana tengo que ir al cumpleaños de mi primo a comer. Antes de eso pasaremos a ver qué tal está mi perra, pero tengo que procurar no ceder a sus ataques de pasión si no quiero que mi abuela diga que la mierda de la ropa tendré que empezar a lavármela yo también.
Um, regreso a casa, basta de escapada.
hola 07
Hola 07.
Ahora que se lo que voy a encontrarme en Inglaterra, me cuesta mucho más hacerme a la idea de que tengo que coger ese avión y volver. En setiembre, después de lo del robo del bolso horas antes de salir y las riñas que vinieron luego, casi tenía hasta ganas.
El día 1 lo pasé en casa de Lala tiradas sobre el sofá viendo la tele y comiendo polvorones, doritos y pizza. Yo no estaba muy habladora, en parte porque tenía en mente que íbamos a despedirnos y que hasta dentro de unos cuantos meses no la veré. Acabé el día como lo había empezado: llorando en taxi.
Los taxistas de Gijón tienen que estar de nuestros melodramas hasta arriba.
Hoy fui a ver a mi perra que se puso muy muy muy contenta al verme, me saltó a los vaqueros y me los puso hechos un asco. Después de la discusión con mi abuelo por no querer dejarme el coche para conducir dos kilómetros a casa de una amiga, me puse a llorar una vez más. Estoy muy sensible, bastante triste y no me apetece ver a nadie.
Pienso que no me gusta empezar así el año, pero dos segundos después pienso que no hay nada que empezar, y que solo es una continuación y blablablabla.
Ahora que se lo que voy a encontrarme en Inglaterra, me cuesta mucho más hacerme a la idea de que tengo que coger ese avión y volver. En setiembre, después de lo del robo del bolso horas antes de salir y las riñas que vinieron luego, casi tenía hasta ganas.
El día 1 lo pasé en casa de Lala tiradas sobre el sofá viendo la tele y comiendo polvorones, doritos y pizza. Yo no estaba muy habladora, en parte porque tenía en mente que íbamos a despedirnos y que hasta dentro de unos cuantos meses no la veré. Acabé el día como lo había empezado: llorando en taxi.
Los taxistas de Gijón tienen que estar de nuestros melodramas hasta arriba.
Hoy fui a ver a mi perra que se puso muy muy muy contenta al verme, me saltó a los vaqueros y me los puso hechos un asco. Después de la discusión con mi abuelo por no querer dejarme el coche para conducir dos kilómetros a casa de una amiga, me puse a llorar una vez más. Estoy muy sensible, bastante triste y no me apetece ver a nadie.
Pienso que no me gusta empezar así el año, pero dos segundos después pienso que no hay nada que empezar, y que solo es una continuación y blablablabla.





