CONCEPCION
Cae una gota, el viento danza entre las nubes, cae la segunda y las hojas ancianas se arremolinan en la calle esperando la muerte.
Cae la tercera y el viento la empuja delicadamente mientras ella sonrie y se desliza con gracia.
La laguna debe estar meciendose entre los cisnes de cuello negro, debe estar acariciando los palafitos de techos verdosos, debe estar lavando los pies del cerro que cada vez se esta quedando más y más calvo.
Desde lejos se oye el rumor de las campanas de la iglesia, son las 7 de la tarde, el sol se ha perdido tras los cerros cubriendo su resplandor.
El invierno se abre paso entre la gente y la viste de lana.
El cielo esta lleno de nubes invisibles que tapan a las estrellas y a la luna y dejan caer con estruendo la lluvia de sus seres
Las gotas han caído de bruces contra los techos, los autos, los animales, sobre la hierba y los cuerpos.
En Concepción todo osucerece y las chimeneas se convierten en humo. En esta ciudad de matices la vida camina cansada del ajetreo, del ruido, de los cambios.
Concepción es ciudad de contrastes, de musica, de pintura, de verde y de historia.
El Bio Bio desciende en su cause hacia el mar sereno, este rio esta agonizando y nadie lo socorre.
En este lugar la vida se mueve en contracorriente...
He querido mostrar un poco de mi hermosa ciudad... La segunda más importante de Chile...
Cae la tercera y el viento la empuja delicadamente mientras ella sonrie y se desliza con gracia.
La laguna debe estar meciendose entre los cisnes de cuello negro, debe estar acariciando los palafitos de techos verdosos, debe estar lavando los pies del cerro que cada vez se esta quedando más y más calvo. Desde lejos se oye el rumor de las campanas de la iglesia, son las 7 de la tarde, el sol se ha perdido tras los cerros cubriendo su resplandor.
El invierno se abre paso entre la gente y la viste de lana.
El cielo esta lleno de nubes invisibles que tapan a las estrellas y a la luna y dejan caer con estruendo la lluvia de sus seres
Las gotas han caído de bruces contra los techos, los autos, los animales, sobre la hierba y los cuerpos.
En Concepción todo osucerece y las chimeneas se convierten en humo. En esta ciudad de matices la vida camina cansada del ajetreo, del ruido, de los cambios.
Concepción es ciudad de contrastes, de musica, de pintura, de verde y de historia.

El Bio Bio desciende en su cause hacia el mar sereno, este rio esta agonizando y nadie lo socorre.
En este lugar la vida se mueve en contracorriente...
He querido mostrar un poco de mi hermosa ciudad... La segunda más importante de Chile...
UN TIEMPO

Hoy no sabe lo que sucede, hoy no se ha podido reconocer a sí misma ante el espejo. Las arañas descienden por las murallas tristemente roídas por el tiempo y la humedad.
Camina, se detiene, suspira, camina, mira hacia atrás, nada. NADA.
Sube las escaleras, siente una corriente fría deslizandose por su espalda cubierta de harapos. Se estremece.
Crujen las tablas del suelo cuando estas sufren la presión de su cuerpo. Corre las cortinas, el sol acaba de bostezar, trata de abrir los ojos, un nuevo bostezo lo embarga, sacude los rayos y despierta al fin.
Ambos se miran y dejan de respirar, el trino de los pájaros la desconcentran, inhala.
Vuelve su cara hacia los escombros de una casa que alguna vez brilló con más fuerza que el sol. La casa parace sólo un esbozo, sólo trazos de un mal pintor.
Se dirige a una habitación, su memoria de porcelana esta desperdigada en el suelo mohoso, recoge los trozos, los mira uno por uno y los arma como un rompecabezas, los deja nuevamente en el suelo y entra a la habitación. Sobre un envejecido sillón hay una fotografía del ayer, quien la abraza y ambos sonríen. Aquellos ojos brillaban como antes lo hacía la casa. En la fotografía ella y él estaban tan fusionados que sólo existía el presente, el presente era pasado y futuro a la vez. Deja la fotografía en su lugar.
Abre una puerta, esta rechina y cae abruptamente con un sonido seco, sólo hay una cama, el lecho donde ella se convirtió en la mujer del ayer, donde los dos se entregaron en un sólo momento, en un sólo instante eterno. La cama esta deshecha, ella recorre con sus manos las sábanas aun tibias con el calor del ayer, inspira el aroma, es el perfume de él. Se levanta, corre hacia la ventana desde donde el sol observaba todos sus pasos. Ella lo mira y se esfuma con la brisa.
Así me siento, así te siento y aunque no sé que es lo que pienso quisiera entregarme al sol y olvidar.
SIN TIEMPO

Mientras te sumergías en tus libros, en tus notas y en todo lo que te preocupa, yo me desvestía para tomar un baño. Esa tarde hacía mucho frío, la tormenta me tenía algo preocupada.
Inicié el ritual con mi desnudez, giré la llave de la ducha y dejé que el agua acariciara cada parte de mi. El vapor me daba la sensación de que todo eso era una realidad intangible.
No podía dejar de experimentar un leve placer al sentir el recorrido de las tibias gotas deslizandose por mis senos, por mis brazos, mi vientre y mi cuello, sólo quería que entrases por esa puerta y me hicieras tuya mientras nos volvíamos irreales entre el vapor.
Me vestí en la espuma fragante del jabón y mis dedos se desplazaron llevando su aroma por cada rincón de mi cuerpo.
Y así transcurrió una hora bajo el agua acariciandome y soñando, aveces tarareando alguna canción y ardiendo en deseeos porque me tocaras.
Fuera de la ducha no quise secar el egua de mi piel ni tampoco embadurnarme en crema, quería estar tal cual para ti.
Salí desnuda del baño y caminé descalza hacia al escritorio donde te encontré aun trabajando. Me viste apoyada en el umbral de la puerta mirandote y sin decir palabra, te acercaste y aceptando mi silenciosa invitación, comenzaste a desabrochar tu camisa. Mientras besabas mis senos nos fuimos acerando a tu escritorio y sentada en él me hiciste el amor desenfrenadamente.
Cuando todo hubo concluido, olvidaste tu trabajo y te quedaste conmigo en la cama toda la tarde mientras escuchabamos el sonido de la lluvia azotar la ventana.
No podría vivir sin ti y aunque el tiempo y los libros nos quieran separar sé que tu piensas en mi y también sé que me amas tanto como yo a ti