INVASION

...Sé que esto lo leerás algún día. Quizás encuentres esta carta estropeada, amarilla y la tinta algo corrida, pero la fuerza y el fervor de mis palabras las encontrarás tan apasionadas como las escribo ahora.
También sé que esto que siento está prohibido, y es por eso que no me atrevo a decirtelo frente a frente.
Estando en brazos de otro, pienso en ti, en tu frente ancha, en tus pómulos perfectos, en tu sonrisa infantil y en tu silueta algo exhausta.
Me atrae tu buen humor, tus ojos profundos y tus finos labios. Me imagino rozándolos con los míos. Deseo que me sujetes firmemente por la cintura, presionandome contra tu pecho, quiero rozar tu espalda y tu vientre con mis palmas. Quiero sentir tu boca, tu saliva y tu aliento tibios en el lóbulo de mi oreja, en mi cuello, en mis senos. Quiero gozar tus dedos apretando mi carne. Quiero cobijarme bajo tu cuerpo trigueño y hacer el amor la noche entera.
Pero aquí no estás y nunca te tendré, y aunque sé que para ti no soy indiferente, los ríos, la cordillera, el desierto, los bosques y la selva nos quieren separados para siempre.
Siempre tuya, Magdalena.
CICLOS

En la oscuridad de lo infinito él abrió sus ojos (aunque no sabía si realmente lo estaban), tanteó la nada bajo sus pies y esperó que alguien lo hayara.
Pasaron las horas, los días, los años y en su infinidad nunca pudo recordar algo, sólo negro. no sabía por qué estaba allí, ni desde cuando, no sabía quien era ni "que" era. Nunca sintió hambre, ni sueño, tampoco miedo, ni soledad. La oscuridad era lo único que conocía, los sentimientos no existían.
En medio del silencio profundo en que él existía y de la oscuridad sofocante, una pequeña esfera luminosa se le acercaba rápidamente, cuando ya se encontraba a pocos metros, se cegó durante unos segundos. Cuando recuperó la vista, la vio pasar muy cerca de él, tan cerca que casi lo roza. En esa fracción de segundo la esfera de luz iluminó lo que lo rodeaba: sólo un vacío eterno, se miró a sí mismo y vio su cuerpo desnudo.
La esfera desapareció.
Él la esperó por siglos y siglos. La esperó eternamente ya que su luz lo había cambiado, gracias a ella se descubrió a sí mismo. Pero ella nunca volvió, él lloró y sintió por primera vez la soledad, la tristeza y la desesperación, pero también descubrió la esperanza y cuando intentó entender lo que sentía no pudo, fue entonces cuando conoció el amor.





