LA DESPEDIDA DE MI ABUELA... y también la mia
Hoy decidí cambiar de piel, hoy mutará mi sucia carne roída. Destruiré los castillos de mis miedos, los inmensos dolores de un nuevo amanecer, aplastaré la soberbia con mis uñas retorcidas y cada gota de mi felicidad te las daré en un sacrificio de amor.
Hoy han cambiado mis sueños, mi mente más abierta, mis manos más blancas, mis ojos recuperan las luces de la vida que se me han ido tras los años.
Cada muestra de egolatría, cada verso castrado desde mi juventud, renace hoy, mientras mi piel alisa sus grietas y el cabello olvida su blancura.
Hoy mi alma se regocija, hoy todo se vuelve a ayer, para renacer, para recuperar el tiempo perdido. Hoy te tengo a ti, Dios, que me das otra oportunidad.
Les dejo a ustedes,
lectores y amigos, este último post,
ya que me he quedado sin internet, trataré de escribir cuando
me sea posible y dejarles un saludito en sus blogs.
Les quiero dar las gracias por su compañía y su
constancia, además de un enorme abrazo para esta
Navidad y año nuevo, los mejores deseos para cada uno
de ustedes, para sus familias y sus seres queridos.
Renazcan todos los días como "la abuelita",
cada día es una nueva opotunidad que Dios nos da.
Me ausentaré por dos meses aproximadamente,
pero siempre estarán en mi mente...
paz!!
DESEOS

No ha dejado de mirarme.
Se asoma entre la multitud.
A veces siento su respiración calentando mi cuello. Se acelera mi pecho, se estremecen las zonas más íntimas, con sólo sentir su presencia, se exita mi piel con sólo saber que tras las sombras, sus ojos me miran embriagados y en su mente se desenvuelven los más ardientes pensamientos.
Creo escuchar sus exhalaciones fuertes, graves, como jadeos inagotables.
Lo espero y siento como su mano, desde la distancia, acaricia mis rodillas y sube, lentamente, por entre mis piernas, mientras estelas de extasis convergen en un solo suspiro.
Aún cobijado por la penumbra,me miras, no se ha movido de entre las masas.
Las ideas chocan unas contra otras, se atropeyan entre sí y rasguñan mi carne empujandome hacia su cuerpo. Mientras me acerco, escucho mi nombre acariciado por sus labios. Entre las tinieblas sólo sus ojos brillantes iluminan mis pasos. Aumenta el calor, aumentan mis latidos. Ahora, frente a él, me entrego por completo, mas sólo en mi mente existe, engendro de mis fervientes deseos.





