logotipo

img_google
Otras Historias de Otra Taberna
Personajes, vivencias, miedos, alegrias... de todo hay en esta taberna
Acerca de
Billy Boy, Aprendiz de Tabernero, recogió los Apuntes del Lobo Solitario y empezó su propia historia continuando una anterior, desde su particular visión de las cosas
Enlaces
Personajes Entrañables
Rincones Entrañables donde acudo cuando estoy muy sólo o muy triste
Mis sueños entrañables, que no podían faltar.... mi rincón pirata
Sindicación
 
La Ajorca de Oro
Buenas de nuevo ;-)

Debido a problemas informáticos, he de escribir (un poco de estrangis, todo hay que decirlo), en casa y ordenador ajenos.

La verdad es que he estado demorando este momento un poco más de la cuenta por si podía arreglar mis problemillas con la red y mi superordenador-Carraca, pero bueno... yendo en el metro me he acordado de un párrafo de una de las Leyendas de Bécquer y, si lo dejo para más adelante no lo hago.

Mentiría si dijera que no sé por qué me he acordado de eso.

Saludines y hasta pronto.... y esta vez si que será pronto

Ella era hermosa, hermosa con esa hermosura que inspira el vértigo; hermosa con esa hermosura que no se parece en nada a la que soñamos en los ángeles, que, sin embargo, es sobrenatural; hermosura diabólica, que tal vez presta el demonio a algunos seres para hacerlos sus instrumentos en la tierra.

Él la amaba; la amaba con ese amor que no conoce freno ni límites; la amaba con ese amor en que se busca un goce y sólo se encuentran martirios; amor que se asemeja a la felicidad, y que, no obstante, parece infundir el cielo para la expiación de una culpa.

Ella era caprichosa, caprichosa: y extravagante como todas las mujeres del mundo.

Él, supersticioso, supersticioso y valiente, como todos los hombres de su época.

Ella se llamaba María Antúnez.

Él, Pedro Alfonso de Orellana.

Los dos eran toledanos, y los dos vivían en la misma ciudad que los vio nacer.




Evidentemente, hay similtudes, o yo quiero verlo así. Pero también hay unas diferencias más que palpables
No