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Otras Historias de Otra Taberna
Personajes, vivencias, miedos, alegrias... de todo hay en esta taberna
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Billy Boy, Aprendiz de Tabernero, recogió los Apuntes del Lobo Solitario y empezó su propia historia continuando una anterior, desde su particular visión de las cosas
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Rincones Entrañables donde acudo cuando estoy muy sólo o muy triste
Mis sueños entrañables, que no podían faltar.... mi rincón pirata
Sindicación
 
Ellos nunca se fueron
En mi mente, a veces, recuerdo gente. Gente con la que en otro tiempo y otra vida compartí cosas, buenas y malas. Vivencias, supongo.

Es curioso, lo recuerdo todo como si fuese un sueño muy lejano, o como si fuese otra vida.

El caso es que el otro día me llamó mi amiga de Mallorca. Y antes mi amigo de Ceuta, y antes Manolo, y unos y otros, que siguen allí, que no han desaparecido, que me recuerdan que el que se fue de casa a buscarse la vida fui yo.
 
Y me contó mi marido (mi ex-marido ya) que se fueron a bucear a Cullera, con...
Otra noche insómnica de esas que me dan a mí y que hacía tiempo que no tenía, maldita sea. Una noche de esas en que el cuerpo te pide descanso, y lo tiene, pues toda la semana, de lunes a domingo, durante más o menos un mes y la última semana, (la pasada), de forma intensiva, de 8 a 2 de la mañana, en el bajo, en el trabajo y frente al ordenador tratando de diseñar rótulos, tarjetas y cartas de precios, han sido suficientes para dejar el antaño llamado BelaCuerpo (inventos del Manolo, que ayer me llamó y me localizó por fin y me contó se "saechao novia" y se ha comprado un piso) hecho un cromo en lugar de una "máquina de precisión perfecta" (Manolo dixit).

Pero la mente sigue despierta, agudísima, apurando los últimos momentos de catársis y llenando los huecos que el consciente no ha podido registrar con datos, momentos y recordatorios que me tienen zumbando las neuronas con un ruido similar al de mi lavadora cuando centrifuga.

Entre esos momentos y recuerdos me he acordado de cuando he telefoneado a mi socio, al que llamé mi marido porque el negocio que íbamos a llevar a medias era como un matrimonio en el cual alguno de los dos tenía que ceder en algún momento.

Y en el subconsciente, me contó mi marido (mi ex-marido, puesto que me ha traspasado su parte del negocio) que se fueron a bucear a Cullera, con Paco, el de las persianas, y ha rebullido en mi interior la voz de El Listo, que cuando he llegado con mi chica al bar a entregar una documentación importante para dicho negocio me ha llamado "vividor", sólo porque ya no trabajo con ellos,

Y cuando he ido a explicarle que yo ahora trabajo más que antes (mañanas y tardes y noches a piñón fijo en el local) y más que ellos porque durante dos meses sólo abren por las tardes-noches, se ha ido, el muy listo, a atender.

Pero luego ha vuelto, pues tenía ganas de cháchara, y cuando ha dicho que molaba mucho el buceo, nos hemos mirado mi chica y yo y he comentado que para ser yo un vividor estaban todos ellos muy morenos, de playita, menos yo, que estaba muy blanco, tipo lámpara de bajo de heladería.

Y en mi sueño subconsciente le daba, en plan maestro un tanto indignado, dos collejas al Listo, así, plas plas, diciéndole: "Liiiiiiiiiiiiiiiiisto, que eres un listo", y me he despertado, un poco mejor, la verdad, que algo de basurilla expulsa este tipo de cosas.

Pero me he quedado con ganas de dárselas de verdad, fíjate tú
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P.D.: Entre tanto ella duerme y sueña con cosas de chocolate, y yo la miro y la admiro y la quiero, y trato y procuro no hacer mucho ruido al teclear, aunque no sé si con la luz de la pantalla y el ruido de mi desvelo estará, como yo, insomne perdida y con ganas de dar dos collejas (plas, plas) a alguien, así que cierro por ahora este momento reflexión, le doy un besico y me voy a leer un rato al salón.

Buenas noches
 
Lo que te conté mientras dormías
La miró largamente y le dio un beso en la mejilla.

No quería despertarla, aunque y a pesar de ello su búsqueda de unos papeles le llevó por toda la habitación dando vueltas y generando algún que otro ruido molesto. No quería despertarla, digo. Lo más que se le ocurría eran palabras de agradecimiento y de dicha, de felicidad y suerte, de sensación de estar, por fin, completo.

Mientras anotaba los gastos del día en su libreta, creada a tal efecto, ella se rebulló un poco en la cama. Y él, mirándola de nuevo, pensó: -"ójala despertases en este mismo momento y yo tuviera un maravilloso regalo que darte para compensar, aunque sea mínimamente, el que supone que estés hoy, aquí, conmigo, sonriendo mientras duermes"
 
Y va y llega el amigo Gilipollas.... (El Nuevo Perro del Hortelano)
En ocasiones, al despertarme, el bohemio que dentro de mi se halla agazapado pega un golpe en la mesa y me hace, pletórico de energía, bajarme a una cafetería cercana a desayunar (siempre café sólo y croissant o como quiera que se escriba) mientras leo el periódico deportivo, El Marca de toda la vida, vamos.

No es que me agrade mucho el periódico, y de hecho, cada día me gusta menos su información partidista y parcial, que atufa desde mi casa, pero bueno, es una forma de empezar bien el día y, ciertamente, aquellos días que madrugo y no realizo ese pequeño ritual me cuesta un poco más.

Bien, hoy me he dado fiesta y me he levantado (fiuuuuuuuuu) a las diez y media de la mañana. Para alguien que se ha acostumbrado a dormir a las 3 de la mañana y levantarse a las siete, es un pasote que la flipas, como dice el Listo. Y el bohemio ha dicho que ale, a por el Marca, ración vomitiva de prensa, a ver cómo desprestigian a alguien.

Normalmente soy el primero (o el segundo) sin contar a los cientos que ojean el periódico sin comprarlo, los gorrones españoles, que es un gran especímen. que lo lee. Pero normalmente es a las 7.30 u 8.00 cuando lo cojo. Hoy, a las 11 y pico, había un muchacho, sin nada en la mesa, leyéndolo.

Así, a ojo, he calculado que le quedarían unos 3 minutos, pues ya iba por el tercio final del periódico, (son muchos desayunos), así que he pedido el desayuno y he esperado, espectante.

Al rato, he constatado, desolado, que le llevaban a él, mi enemigo, su desayuno. Unas tostadas con aceite y sal y un gigantesco tazón de café con leche. -¡Ay vá, Billy Boy! la hemos liado, hoy no lees el periódico... -me he dicho, medio en risa, medio cabreado.

Luego, como soy optimista por naturaleza, aunque tenga mis bajones (ahora mismo trabajo perdiendo dinero, y eso a veces me machaca) he dicho: -Bua, como le queda poco para terminar y no se puede comer una tostada (de aceite y sal) y beber un café con leche enterándose al mismo tiempo de lo que lees, seguro que lo deja a un lado y lo puedo coger yo ahora.

Y va y llega el amigo Gilipollas, con G mayúscula, el que me lo distrae, el amigo que hace que ni lea, ni desayune, ni deje el periódico ni nada, el Perro del Hortelano, vamos, que ni come ni leer deja. Solo que en este caso, el amigo Gilipollas se ha pedido un café con leche y, en cuando se lo han traido, le ha quitado el periódico al otro (que tras 5 minutos de mareo, lo ha dado por perdido), y se ha puesto a leerlo, el Pollo, sin complejos, ale.

Así que al final, hemos sido dos los amigos gilipollas.