ANDAIS LISTOS, FARLOPILLAS
Farlopillas, macho:
Me dirijo a tí porque me han dado una información escalofriante, farlopillas. Estás jodido. Pero que bien jodido. En realidad llevas (lleváis) mucho tiempo así, y seguro que hasta lo sabes; pero bueno, yo por si acaso te lo recuerdo.
Te comento todo esto a modo introductorio, farlopillas, porque este Domingo me contaron una cosa que me dejó, ya que soy un ignorante para lo tuyo, muy sorprendido.
Resuuuuuuuuuuuuulta que hay una moza, cuyo nombre y edad no voy a revelar por pura discrección, que trapichea con lo tuyo, farlopillas. Le dan coca al 50% y la corta al 40% con ibuprofeno.
Ese 10%, me imagino, es su porcentaje de beneficio, aunque acaba metiéndoselo por el mismo sitio que tú, y no es "el pasillo de los olores", como decía mi amigo Pipo, de Ceuta.
Como siempre, farlopillas, para que alguien gane, alguien tiene que perder y... bueno, te ha tocado, farlopillas, qué remedio.
Me imagino que ese 50% inicial era antes un 60, y antes de eso un 70, y antes un 80, un 90 y un 100% incluso, pero el caso es que se ha ido cortando y mezclando, perdiendo su pureza.
El caso, farlopilla, por el que digo que tú y los tuyos andáis listos que que me gustaría que cada finde que te metes un tirito, cada mañana que te levantes con mucha energía y ánimo y te de por "chuflarte" una raya, o porque no tengas tanto ánimo y energía y lo necesites para activarte como yo el café. Me gustaría que pensaras en cada cumpleaños, boda, bautizo, celebración de un gol o victoria de tu equipo de basket, en cada ocasión absurda que te buscas como excusa, en todos esos momentos vividos y que te quedan por vivir, cacho enganchao, aparte de coca de mayor o menor calidad, te metes medicamentos, harina, sal, arena blanca, detergente y toda la mierda que los intermediadrios (malditos), consideren necesaria para ganar su beneficio, que a la postre, se meten también por la tranca.
Y piensa, farlopillas, que haces el tonto más de lo normal, y que tal vez no merezca la pena
Las jardineras de la avenida y esos pobres viejos
- Joe.... esas jardineras... creo que hace una semana que las pusieron ¿no? -preguntó el pequeño y entrañable Billy Boy con una pícara sonrisa en el rostro.
- ¿Cuales, las nuevas? ¿Las de la avenida donde colocamos la terraza?
- Sip, esas
- Tres días, creo -respondió el listo sin, como siempre, saber la respuesta -Lástima que no esté aquí ninguno de los jubilaos, que como se dedican a mirar obras, pues nos lo dirían con exactitud.
- Si, joe... los jubilaos... miedo me dan, compañero. Primero fue Isidro, el joyero, en cuanto se jubiló, al hoyo. Después le siguió el Tío Isidro, trabajador donde los haya, el joío, que murió trabajando a lo bestia, igual que vivió, por cierto. Después fue el Quiles, entrañable viejecito que sonreía con cada comentario. Hace una semana, Arturo, y Anselmo que lleva dos en el hospital le va a seguir en breve... joe, cuando pienso la cantidad de gente que se nos va quedando a seis palmos bajo tierra me asusto. En un año que llevo aquí han sido seis o siete, y los que quedan, Genaro, el Abuelo, Victor y su señora, la Tere que nos dará el disgusto, Julián la sorpresa (este nos entierra a todos, el cabrón)... en cierto modo me da pena no haberles dado un último adiós, una palabra de aliento, que hayan pasado por aquí y que nadie, en dos o tres meses, los recuerde.
- Sí, tio, el pobre Quiles no te enteraste de su muerte hasta una semana o dos después y porque no venía ¿eh?.

- Así es, Listo, así es
- Bueno, y ¿por qué me preguntabas lo de las jardineras, compañero?
- Bueno, nada.... -Billy Boy volvió a sonreirse con esa mueca descreída de las trastadas - ¿Ves la piedra esa que sujeta la sombrilla?
-Sip
-¿Notas algo distinto en ella?
- Si, antes estaba más cerca, ¿no? de nosotros, quiero decir
- Si, es que la acerqué con mucha fuerza a la jardinera y me cargué el azulejo, así que la he movido para que no se note que hemos sido mosotros.
- Joe, Billy.... jajajajajjajaja -carcajeóse el Listo- eso es digno de mí, no de ti.... ¡ay! si hubiesen estado los jubilados... ¡pobre de tí, te hubieran dicho de todo!
- Los jubilados.... joe, pobrecillos, se hubieran reído un rato.
- ¿Cuales, las nuevas? ¿Las de la avenida donde colocamos la terraza?
- Sip, esas
- Tres días, creo -respondió el listo sin, como siempre, saber la respuesta -Lástima que no esté aquí ninguno de los jubilaos, que como se dedican a mirar obras, pues nos lo dirían con exactitud.
- Si, joe... los jubilaos... miedo me dan, compañero. Primero fue Isidro, el joyero, en cuanto se jubiló, al hoyo. Después le siguió el Tío Isidro, trabajador donde los haya, el joío, que murió trabajando a lo bestia, igual que vivió, por cierto. Después fue el Quiles, entrañable viejecito que sonreía con cada comentario. Hace una semana, Arturo, y Anselmo que lleva dos en el hospital le va a seguir en breve... joe, cuando pienso la cantidad de gente que se nos va quedando a seis palmos bajo tierra me asusto. En un año que llevo aquí han sido seis o siete, y los que quedan, Genaro, el Abuelo, Victor y su señora, la Tere que nos dará el disgusto, Julián la sorpresa (este nos entierra a todos, el cabrón)... en cierto modo me da pena no haberles dado un último adiós, una palabra de aliento, que hayan pasado por aquí y que nadie, en dos o tres meses, los recuerde.
- Sí, tio, el pobre Quiles no te enteraste de su muerte hasta una semana o dos después y porque no venía ¿eh?.

- Así es, Listo, así es
- Bueno, y ¿por qué me preguntabas lo de las jardineras, compañero?
- Bueno, nada.... -Billy Boy volvió a sonreirse con esa mueca descreída de las trastadas - ¿Ves la piedra esa que sujeta la sombrilla?
-Sip
-¿Notas algo distinto en ella?
- Si, antes estaba más cerca, ¿no? de nosotros, quiero decir
- Si, es que la acerqué con mucha fuerza a la jardinera y me cargué el azulejo, así que la he movido para que no se note que hemos sido mosotros.
- Joe, Billy.... jajajajajjajaja -carcajeóse el Listo- eso es digno de mí, no de ti.... ¡ay! si hubiesen estado los jubilados... ¡pobre de tí, te hubieran dicho de todo!
- Los jubilados.... joe, pobrecillos, se hubieran reído un rato.





