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Otras Historias de Otra Taberna
Personajes, vivencias, miedos, alegrias... de todo hay en esta taberna
Acerca de
Billy Boy, Aprendiz de Tabernero, recogió los Apuntes del Lobo Solitario y empezó su propia historia continuando una anterior, desde su particular visión de las cosas
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Personajes Entrañables
Rincones Entrañables donde acudo cuando estoy muy sólo o muy triste
Mis sueños entrañables, que no podían faltar.... mi rincón pirata
Sindicación
 
Conciencia 1; Billy Boy 1

El Otro día (cuando utilizo este término puedo referirme indistintamente a ayer o a hace dos meses, pues nunca me acuerdo de cuando fue "el otro día"), entró una adorable y entrañable ancianita a la taberna.

Como todas las ancianitas, presumo que tendrá una mala ostia considerable, de la que espero, por cierto, hacer gala yo en mi vejez, si llego a ella. Pero aquella noche estaba de buenas, o eso creía.

Me saludó muy efusivamente, y me dijo que se sentía muy feliz de que la reconociera por la calle y la saludara, a lo cual yo sonreí y le dije: "hombreeeeeeeeeeeeeeee como noooooooooooooooooo". A renglón seguido, la adorable ancianita me preguntó si teníamos todavía la cocina abierta.

Ahora que lo pienso, debió ser un Lunes o un Martes, en los que se da descanso a las cocineras y se cierra un poco antes, porque le dije que no, que la cocina estaba cerrada y la plancha apagada, y que si quería, podía tomar algo frío. Ensaladilla rusa, algo de jamon y queso, atún con aceitunas, o un sandwich.

Lo que no esperaba es que se pusiera a llorar en ese instante.

Sorprendido, rodee la barra para preguntarle qué pasaba y, si tenía mucha hambre, encender la plancha yo mismo, con dos cojones. Pero no era ello, pardiez, era otro asunto, o el mismo de siempre, la misma mierda con distinto olor.

Se sentía muy sola. Y había bajado para ver a alguien y charlar y, tal vez, desahogarse, como estaba haciendo. La mujer es sorda, como una tapia, y entre eso y el berrinche que llevaba, no me escuchaba cuando le decía que si quería un descafeinado (que es lo que siempre se pide cuando no viene a cenar). Sólo decía que tenía ganas de tirarse por el balcón y te había bajado para no hacer eso, y darse una vuelta.

En ese instante, vino el listo, y preguntó que quién iba a tirarla por el balcón. Le expliqué un poco la situación y puso cara compungida, más desapareció.

Una de las características fundamentales del listo es que siempre aparece en el momento más inoportuno y se entera de todo, contándolo luego a su libre albedrío para que los demás se regocijen, así que no me extrañó cuando al día siguiente hubo bromas y "cachondeísmo" con las ancianas, cuando el jefe les preguntaba si también se iban a tirar por el balcón.

Recuerdo que cuando le dije que me había dado mucha penita me dijo que me la hubiera llevado a casa, y que me preocupase por mí mismo. Y recuerdo la cara de angustia de la ancianita entrañable y cómo el listo me dijo que, a las dos de la mañana (los hechos que refiero ocurrirían sobre las 21 o 21.30) la señora seguía dando vueltas, obsesionada con cansarse y llegar a su casa y dormir sin que esta se le cayera encima.

Ayer llegó otra vez, y me saludó afablemente. Ya previendo lo que iba a ocurrir, y pensando en todo lo que me diría el jefe si me pillaba, le invité al café, me puse otro para mí y estuve charlando un ratico con ella. Me contó que tenía tres hijos, ya mayores, y que hacían su vida, que cuando lograba reunirlos los invitaba a comer, o a cenar, y que no le importaba el dinero que se gastara con ellos, aunque eso si, les avisaba de que eso no formaría ya parte de la herencia, puesto que se lo iba a fundir todo. Me contó que estuvo chunga de una pierna, pero que ya estaba mejor. Y luego, al salir, estuvo un rato hablando con el jefe, que prefería las risas y las burlas del grupo del Raúl y el Chapero.

Esa noche, mi adorable y entrañable ancianita, que se alegra mogollón de que la reconozca por la calle y la salude, se fue derechita a su casa, a dormir el sueño de los justos, que ya se lo ha ganado, bien contenta y sin necesidad de paseo. Lo sé porque me asomé para cercionarme.

Y todo con un café. Con un puto café y 5 minutos de cháchara intranscendente.....
 
Una Pequeña Prueba de Honradez
En realidad no es ninguna... sólo son conversaciones mantenidas que te demuestran, sin quererlo, que todas esas pequeñas maldiciones que arrastras, todo ese lastre que va colgando del globo, son en la mayor parte de los casos, paranoias, desvelos, y el reflejo de tus propios miedos en palabras y actos que los demás dijeron en una borrachera, o nunca dijeron y se lo puse yo en su boca siendo de otros, o soltaron o hicieron en un momento pasional, enfervorizados, o vete tú a saber de dónde saqué yo tan absurdas ideas....

El caso es que hablé hace poco con Angel Luis, y me demostró, sin pretenderlo, ya digo, que sigue siendo y ha sido fiel a su chica, no con pruebas tangibles, sino hablando, como el que no quiere la cosa, de dónde nos ha arrastrado la resaca de nuestras vidas a cada uno de nosotros. El caso es que hablé largo y tendido con esa otra personita, y me convenció de ciertas cosas mirándome tiernamente a los ojos sin decir nada. El caso es que hablé con mi hermana, y aunque me regañó, me perdonó mis desmanes y mi falta de llamadas tras, exactamente, 1.23 minutos de conversación...

El caso es que tengo detrás una gente que tal vez no me merezca y que no quiero, por más que la vida me vaya poniendo contra las cuerdas una y otra vez, fallar
 
Aquel Maldito Barco Fantasma y sus libros
Me miraba tiernamente a los ojos mientras me cantaba el Let It Be. Los suyos, empapados en lágrimas, reflejaban toda la angustia que se desprendía de su tono de voz.

Mi maestro, cuarenta años después, yace en un frío sepulcro.Aquel que me enseñó, desde los libros de un barco hundido hace mucho, los sinsabores y las visicitudes de una vida solitaria, no está para cantarme, a mí y al resto de la tripulación, otra vez canciones de los Beatles.

A veces creo verlo, sentado sobre un poyete, sobre una loma, sobre una roca o sobre la misma hierba, añorando un mar, un barco, una mujer que nunca fue suya, tratando de hablar sin lograrlo, trantando de gritar, encendiendo la mecha de la rebelión para después pisarla con disimulo sin que nadie la viera.

El Maestro que recuerdo cantaba a solas, y en cada canción dejaba el ánima. Fregando platos, escribiendo, limpiando.. trataba de, por dios, hacer con sus actos todo aquello que no podía expresar con palabras.

Y si, se sentía un incomprendido. Un estúpido. Ahora lo sé. Tal vez no consiguiera expresarse de forma correcta, y aquel o aquella que tenía delante no lograba un pleno entendimiento de lo que quería transmitir. El caso es que, soledad y estupidez aparte, fue un visionario que supo cuando debía y cuando tenía que estar sólo, pero no fue, por miedo a perder el poco afecto y amor que había conseguido, capaz de lograrlo

Mi maestro, honrado muchos años después de su ahogamiento, a quien considero como tal sin haberlo conocido jamás, me enseñó muchas cosas. Algunas se las podré perdonar. El que me hiciera un pusilánime no.

Conclusiones de un Billy Boy un tanto bebido sobre el Capitán del Lobo Solitario
 
El guerrero sin armas

De siempre, las armas que esgrimía Billy Boy eran sus palabras, tanto reales como escritas. Si bien es cierto que, en ocasiones y en su más tierna juventud, cruzó puños con cuantos se le pusieron delante, hermanos incluidos, llegado a una edad prefirió cultivar su mente antes que su cuerpo y, de igual forma, vencer a sus enemigos con el acerado verbo en lugar de con el fácil golpe.

Mas encontróse en alguna ocasión parco y vació de palabras, en lugares extraños donde era un extraño, con gente que entre sí se conocían y querían, un tanto aparte, quizás, sin papel, boli, ordenador o libro que hiciera un poco más llevadera una tarde en la cual se recriminaba no haber hecho su trabajo...
 
El Más tonto del Pueblo

En los dos días precedentes a las vacaciones, Billy Boy no entro en las rotaciones que, entre el listo y el jefe, hicieron para descansar los pies y pegarse una buena ducha relajante. A cambio de estar desde las 12 de la mañana hasta las 3 Sábado y Domingo, los susodichos pudieron, inclusive, pegarse una buena siesta que les sentó de maravilla.

Billy Boy, además, no hacía más que pensar en otras cosas, con lo cual, lo único que se repetía, aparte de alguna que otra canción, era: ¿Y si......? ¿Será posible que.....?

No me lo puedo creer -concluía- Va a ser que soy es más tonto del pueblo
 
Echo de menos a......

TashinTashán, que por fin lo logró y pudo borrar su blog.

Alhandra, que está pasando por una mala racha y no por aquí.

Elena, la Elena risueña, no la que se medio depre (como yo) en ocasiones.

Otros blogs que leí en su momento y que quité el enlace porque no se actualizaban.

Al Lobo Solitario.

A Mi DarkMaster, que lailovio.

Y tantas y tantas cosas que se quedaron en el borde del camino....

Os Echo de Menos, Chic@s
 
un monólogo de barco

I75: ahhhhh

I75: hogar dulce hogar....

I75: cuantos recuerdos, y cuantas veces, y cuantos suspiros, y cuantos amores y desamores

I75: todo lo que hemos vivido, y lo que hemos pensado, y lo que hemos dicho, está entre estas cuatro paredes

I75: si... señor oficial de guardia, el que lee esto... yo no lo veo como matrix..... ni la gente que estuvo aquí conmigo... son cuatro paredes de un camarote, y nos contuvieron a todos, nos aguantaron a todos.

A saber dónde estaremos ahora....
 
Ayer me llamó Angel Luis
No pude cogérselo... llamó cuando yo estaba con la bandeja en la mano, anotando pedidos y poniendo cocacolas.

"¡Otro examen que suspendo!" -pensé- "y ni recuperación ni leches. Con éste no."

Y me dio mucha pena.

De todos aquellos que se me han ido quedando a un costado del camino (aunque tal vez debería decir que de todos aquellos que siguen en pie mientras yo me quedaba a a un costado del camino). Angel Luis es, con diferencia, el más noble y leal que hay.

Capaz de (literalmente, lo ha hecho en más de una ocasión) romperse la cara con unos cuantos para defender a sus amigos, risueño, divertido, orgulloso y muy competitivo. Y muy mal perdedor.

Me dio pena no poder saber de él, de su novia, que también fue compañera de universidad y que, según sus palabras, "si tuviera que elegir a una chica para estar con ella, sería C.".

Me alegro que lo hicieras, compañero. De veras. Sois tal para cual. No me gustó nunca tu actitud de "no sé si ella me pone los cuernos a mí, pero por si acaso, si surge la oportunidad, lo haré yo". De hecho, tal vez sea el único borrón que tengo con respecto a tí.

Y seguramente sea por miedo, no digo que no. No a hacer yo lo mismo, puesto que tengo otros principios, sino a que la persona con la que pueda y quiera llegar a compartir mi vida piense de igual forma, tenga igual actitud ante las dudas sentimentales que aquella con la que me sorprendiste aquel día.

Tal vez, digo, refleje parte de mis miedos en tí, porque tema no enterarme de lo que se cuece sobre mi cabeza, como le ha ocurrido a tu chica en ocasiones, ¿verdad? Nunca quise saber la verdad del todo... hay cosas que es mejor no saber, pero que paradójicamente, es necesario saber.

Pero me desvío, Angel Luis, en esta conversación que no pudimos mantener ayer y que no me siento con fuerzas de empezar ahora. Demasiados recuerdos, demasiadas cosas que querrás que te cuente y yo no quiero, pero siento que debo, por esa extraña lealtad que me une a tí, hacen que me cueste coger el móvil y hacer esa llamada... Pero lo haré, compañero. Vaya si lo haré. Y nos pondremos al día en lo que queramos y podamos.

Mientras tanto, socio, cuídate. Y cuida de la Crisálida. No se merece lo que puedas, (porque puedes), llegar a hacerle. Y ya puestos, yo tampoco. Ni nadie.

Y lo dicho... hablamos. Te prometo que hablaremos. Pero hoy no. No me siento Fuerte y Valiente. Ni el mejor amigo, cosa que por otro lado tal vez no fui nunca.

Un abrazo
 
Ójala fuera yo Fuerte y Valiente

Las cosas no me iban a ir mejor de lo que me van ahora.. ni pal caso, peor.. pero por lo menos no tendría esa sensación de hacer el ridículo y de que me tomen el pelo y me mientan.

Pos ello, que ójala lo fuera, o si no, tonto de remate, para no darme cuenta de todo lo que me doy cuenta