La Cara es el Espejo del Alma
Si a veces vieran mi cara, si oyeran al pequeño tunante que en ocasiones llevo dentro, si sintieran el frio de los fantasmas que me rozan con sus dedos gélidos de vez en cuando, si olieran la mierda que arrastro sin saberlo; si en esas ocasiones dejase mi alma al descubierto, si me miraran a la cara y vieran y comprendieran, exclamarían: "dios, que persona tan sumamente triste"
Planes
Nunca he sido muy de hacer planes. Siempre improvisaba sobre la marcha. También es cierto que siempre tenía un poco la libertad de irme dónde y cuando quisiera. MIs trabajos me lo permitían. Los horarios eran siempre los mismos. Podía organizarme.
Pero no dejo de ponerme sumamente triste cuando veo u oigo a la gente que hace planes, para este domingo, para este fin de semana, para esta quincena. Y yo lo máximo que puedo decir es "no lo sé, ya veremos"
Es lo que tiene tener un jefe que él mismo no sabe cuando abrir ni cerrar, ni que horario tener en verano, ni cuando nacerá su hija.
Es lo que tiene tener un jefe que, aunque lo sepa, pretende esconder sus cartas hasta el final y hacer sus planes a costa de todos, engañando y manipulando como buenamente pueda, para que nadie se declare en rebeldía.
Es lo que tiene ser un normal. Que no tiene palabra
Llueve
Miraba por la ventana, agotado. El teléfono móvil era una carcasa vacía sin sonidos ni luces. La lavadora estaba llena de ropa de su hermano desde el martes y no la había vaciado, todo lo contrario que la nevera. El del Butano no aparecía, seguro que estaba de vacaciones (esto no es que le importara mucho, dado el caso que le hacía, pero necesitaba gas). El Hermanísimo no había instalado el punto de luz que se comprometió a poner en la nueva casa. El Miércoles irían a colocar la cabina a las 8.30 y tenía que estar terminado eso. Por supuesto, sería Billy Boy quien acudiera a abrir la puerta al técnico. El otro puso mala cara cuando oyó la hora.
Volvió a mirar la nota que había escrito para su vecino, mientras sonreía y agradecía las palabras, que no esperaba, de La Lore
"He dado parte al seguro para que vuelvan a pintaros el Techo. En principio, deberían llamaros hoy o mañana y no tendría que haber ninguna flitración más. Puerta 13"
Iba sin firma. Mejor. Llamaría a la puerta antes de colocarlo. No iban a estar, pero prefería dar la cara, antes de que se la partieran. No tenía nada que hablar con El Trastornado, pero bueno, era mejor así. Quería evitar a toda costa que se acercara a buscarlo al trabajo otra vez.
Suspiró y volvió a mirar a los nubarrones negros que había en el cielo. Le vinieron a la memoria unos versos libres que hizo en su juventud:
"Llueve
Truena
Que el agua del cielo inunde mi pena
que el sol se oculte tras una nube
para que no dude
lo que quiero
Y que en el Mundo Entero
Se escuche el sonido del Trueno.
Que a la luz de la lumbre producida por un rayo
se retuerza mi agonía
para que sin desmayo
día a día
luche por tí,
vida mía"
Volvió a mirar la nota que había escrito para su vecino, mientras sonreía y agradecía las palabras, que no esperaba, de La Lore
"He dado parte al seguro para que vuelvan a pintaros el Techo. En principio, deberían llamaros hoy o mañana y no tendría que haber ninguna flitración más. Puerta 13"
Iba sin firma. Mejor. Llamaría a la puerta antes de colocarlo. No iban a estar, pero prefería dar la cara, antes de que se la partieran. No tenía nada que hablar con El Trastornado, pero bueno, era mejor así. Quería evitar a toda costa que se acercara a buscarlo al trabajo otra vez.
Suspiró y volvió a mirar a los nubarrones negros que había en el cielo. Le vinieron a la memoria unos versos libres que hizo en su juventud:
Truena
Que el agua del cielo inunde mi pena
que el sol se oculte tras una nube
para que no dude
lo que quiero
Y que en el Mundo Entero
Se escuche el sonido del Trueno.
Que a la luz de la lumbre producida por un rayo
se retuerza mi agonía
para que sin desmayo
día a día
luche por tí,
vida mía"
Por Si Acaso
Señores, señoras:
Se llama Manuel Pacheco, y es mi vecino de abajo. No doy la dirección de mi casa (aunque lo había pensado) por motivos obvios. El caso es que, probablemente, y si los albañiles y fontaneros siguen sin hacerme caso de una puta vez, el próximo post lo escriba desde el talego o desde el infierno.
Esta tarde me ha abordado el señor Pacheco, un individuo perturbado donde los haya, en la terraza del bar. Preguntándome si tenía 5 minutos. Le he dicho de forma educada "si, claro", ante lo cual me ha respondido, "bueno, pues vente a mi casa un momento"
- No puedo irme, estoy trabajando, eso lo tienes que entender.
"O te vienes, o te arrastro" -Como un pardillo, dejé que me quitara la bandeja y un tercio lleno que en ella había y que yo había servido erradamente, tercio que estaba devolviendo en el momento del asalto. Hizo el gesto de estampar ambas cosas contra el suelo.
Por no enfrascarme en una pelea en las que tendría las de perder, he accedido a ir, dejándo mi trabajo colgado durante un instante que podría haber sido mucho más.
En el camino le he dicho si le podía ir hablando, Él me ha dicho que no, que viera la gotera, la famosa gotera que nunca se arregla y que luego podría responder lo que quisiera.
Una vez en su casa, y todavía en completo silencio, he ido al baño y he examinado que, efectivamente, tiene una gotera en el techo del mismo. Sinceramente a mí no me ha parecido tan grande, pero el individuo este se ha puesto a gritar que ya estaba bien, que estaba harto, que la arreglase eso de una vez, que llevaba 10 años pidiendo el arreglo (yo llevo 5 en valencia, dos de los cuales los he pasado fuera, pero bueno).
A renglón seguido me ha amenazado varias veces con distintas formas de partirme todos los huesos, momento en el cual su mujer, que se hallaba hábilmente escondida en un cuarto adyacente (bonita maniobra habían planeado entre los dos, ir a buscarme al curro), ha salido asustada y preocupada justo en el momento en que el susodicho individuo iniciaba el gesto de estrangularme.
Yo no he dicho ni una palabra. No me ha dejado. No he provocado. No he podido. No me ha tocado, es cierto. En el último momento ha cerrado los puños junto a mi cuello y no ha hecho más que gritarme a la cara.
También es cierto, pardiez, que no me he asustado. Estaba tan convencido de que me iba a partir la cara, que consideraba el resto como un trámite a cumplir.
Antes de echarme de su casa con cajas destempladas, y tras repetirme que me iba a comer las entrañas, me ha recordado que sabe perfectamente a qué horas y en qué sitio me puede localizar. Eso es cierto. En mi trabajo, todo el barrio sabe eso.
Escribo este texto para que, en caso de que, como viene siendo habitual, los del seguro pasen de mí otra vez, los albañiles se dediquen a otras faenas que generan más pasta y el fontanero me diga que si, que va a venir para que luego no venga. En caso de que ocurra esto y yo me encuentre sólo y con el culo al aire otra vez en la terraza, y este venga con las intenciones del turco, que se extienda la versión de lo que ocurrió en el día de hoy. Que se sepa que, bueno, si nos enzarzamos, uno de los dos va a quedar de pie (no me hago ilusiones, sé que será él) y el otro, muy probablemente, se quede en el infierno, en el cielo, o donde le corresponda, criando malvas a 6 metros bajo tierra.
No aprovecho para despedirme en plan carta post-morten, confío en que habra otra solución, pero bueno.. por si acaso.
Un Claro en El Infierno
Fuera del círculo de luz (Flexo) todo es oscuridad. Fuera del círculo de aire (ventilador) todo es calor asfixiante.
Me he construido un pequeño claro en el infierno. El Calor se condensa aquí arriba, en el cuarto piso, el aire no corre por mi ventana abierta. Debo sobrevivir, no puedo permitir que me pase lo de ayer. No me gusta estar débil
Agujero Negro
¿ se han ido todos? ¿habeis cerrado el bar? - La pregunta venía de un compañero del Hermanísimo, que había ido a casa a por Dios sabe qué cosa, y se la formulaba a un pobre Billy Boy que, cabizbajo, caminaba hacia su casa.
No jose, tranquilo, están cenando aún. -La voz apagada y lacrimógena le delató, pues vio la angustia que padecía reflejada en los ojos de su interlocutor. Así pues, volvió a agachar nuevamente la cabeza y, ya libre de miradas indiscretas, y pesares y responsabilidades, lloró.
Lloró de rabia e impotencia. De no haber podido hacer nada más. Lloró porque, a pesar de estar toda la tarde enfermo y con la tensión baja (10-4), había trabajado y ayudado lo que había podido. Lloró porque Carlos o no se dio cuenta o no quiso darse cuenta de que se encontraba mal, y le hizo, una vez más, recorrer el pasillo en una dirección y otra para coger la bebida. Lloró porque el jefe, cuando le dijo que no le exigiera mucho, se envalentonó, pensando que estaba borde, hasta que le explicó que cada paso que daba suponía un giro de la tierra de un montón de grados. Lloró porque su Cuñada la mayor trató de ayudarle en todo lo posible aunque no pudo tampoco (al igual que el jefe, no podía ser, y no hubo mala fé) decirle que se fuera y dejase todo el mogollón ahí montado.
Lloró porque, al fin, tanto esfuerzo, y tanto calor, y tanto sacrificio, habían tenido como consecuencia eso. Una debilidad terrible que hacía que, aunque quisiera y se esforzara con todo su coraje, , no había podido terminar felizmente su jornada laboral ayudando más.
Esa noche, Billy Boy llegó a casa, hizo unas anotaciones en su diario y se fue a la cama, donde lloró a gusto unas amargas lágrimas de fracaso.
Taaaaaaaaaaaaaan Cansado.....
Hace un par de días o tres que las cosas no salen como yo quiero, sino como les da la gana. Así pues, este texto ha revestido varios formatos hasta que, cansado y dolorido de no sacar en claro mas que palabras vacías de contexto, me he dedicado a resumir:
- Hecho polvo. Psicológicamente casi derrotado. El Carlitos me mata con su actitud. A mí y a los demás. Todos pagamos las cosas unos con otros. La cuñada (pequeña) tuvo ayer un feísimo detalle conmigo que no tiene nada que ver con que no me hablase en el resto de la noche más que para regañarme.
Para colmo de males y desgracias: Este finde había hecho planes. Y Oh, campos de soledad, mustios collados! aparece por sorpresa una hermana (mía, se entiende), la mayor. Cuando la terraza estaba más llena de gente, cuando más estaba corriendo, esperando dejar atrás todos los pequeños fracasos de los días precedentes, me tuve que parar en seco para saludarla, atenderla y, luego, claro, correr más rápido por dejar las mesas desatendidas. Menos mal que estaba el Carlitos, que con tal de no trabajar, da cháchara a cualquiera, aunque sea mi hermana y casi no la conozca...
Para colmísimo de males y desdichas. Pensando que mi hermana estaba "colocada" en casa de su amiga, y que no iba a estar colgada de mi para hacer cosas, a las 3 de la mañana, hora local de cierre, se presenta otro hermano. Este si que, en mi casa, empezó a preguntar y preguntar e interesarse... A las 5 de la mañana me acoste. Eso no me importaria si no me hubiera despertado a las 8.30 para pedirme una mochila..... que se iba a la playa.
-Habértela traido de casa, desgraciado -pensé.
Total, que hoy que entro a las 12 de la mañana, hasta cierre (mínimo las 3, lo que yo diga), es el día que más cansado estoy. Encima, al volver he de dar esquinazo a mi hermano, o suplicar que se haya ido de fiesta con mi hermana, o que haya "pillao cacho" (al fin y al cabo es a lo que ha venido este Grumón), o que, puesto que este es el fin de semana de las sorpresas sorprendentes, que se haya ido con el Hermanísimo de festival (el jodío tiende a desaparecer ante cualquier tipo de compromiso familiar, ayer tuvo esperando a mi hermana 2 horas antes de que ésta se fuera aburrida y sin poder saludarlo)
En fin... para el que lo tenga, buen fin de semana y que descaséis. Al "pobre" Billy Boy no le toca.
P.D.: No es que no quiera ver a mi hermano, es que ha venido en el momento más inoportuno y con las intenciones más inoportunas, pardiez.
P.D.: A los que están esperando verme caer y fracasar... tranquilos, ya casi casi está. Eso sí, lucharé para que no ocurra con todas mis fuerzas y parte de las fuerzas ajenas. No voy a vender barato mi pellejo. Nunquísima
La bufanda Amarilla
Cuando bajó el autobús, ni ella, ni nadie, ni por supuesto yo, sabíamos lo importante que iba a ser en mi vida. Cada uno de los que estábamos allí esperando (su marido, una loca que se acopló y mi primo), teníamos nuestras propias vidas, nuestras preocupaciones, nuestros quehaceres y nuestros quereres, si se puede emplear ese término.
MI primo, ansioso, corría de un lado al otro del andén, mirando los horarios de la pantalla en la sala de espera. le preocupaba cúando llegaría el autobús. La loca daba la barrila a todo el mundo, (siempre me he rodeado de personas así, cáspita, no sé que les doy) y su marido, pasando por los efectos de un bajón de azucar (diabético), estaba para pocos comentarios. Yo, por mi parte, miraba a mi primo, que decía que a ver quién la reconocería primero, y pensaba: "es tan jóven... tiene tántas ilusiones..... espero que nadie se las borre de un plumazo, como es costumbre entre los humanos traidores"
Nos instalamos en la cafetería y, previo pago de su importe, nos bebimos tranquilamente unas cervezas, esperando que dieran el aviso de llegada del autobús objeto de nuestra espera. Mientras, charlamos de nuestras cosas, sobre todo, de los proyectos de trabajo de su marido, ilusionado también con su estudio y su futuro que, a ver si de una vez, se volvía un camino fácil de recorrer en lugar de la senda oscura que estaba obligado a seguir.
De repente, mi primo dijo: ¡¡¡miraaaaaaaaaaad allí está!!! ¡La de la bufanda amarilla! ¡esa es, seguro! ¡¡He sido el primero en reconocerla!
Y, efectivamente, allí estaba. Con una bufanda amarilla, una maleta, unas gafas de sol que tapaban unos ojos que ahora adoro y una sonrisa que no se le ha quitado desde aquel día más que en un par de ocasiones en que trataron, malamente, de desestabilizarla y desacreditarla. El autobús había llegado antes y ella sabía perfectamente que nos encontraría en la cafetería con una cerveza en la mano.
Luego fuimos a comer, y a beber, y vinieron más dias, y más fiestas, y más gente, y más momentos, y muchas tristezas, y mucha ansiedad, y mucha alegria, y mucha nostalgia......
Y... bueno, señores, que quieren que les cuente. Su marido está perdido en un pueblo de Valencia cuyo nombre es casi imposible de escribir para mí. Siempre me digo que he de llamarlo o escribirle para ver qué tal le va. La Loca desapareció en combate y de esa si que no quiero tener noticias. Mi primo sé que anda liado con unas cosas y otras de trabajo y estresado al máximo. Es una lástima, pero todo aquello que nos unió en su momento, ha desaparecido. Otro que también tengo pendiente de llamar, y la lista es infinita.
Y ella.... bueno, desde aquel día en que alguien, o algo, decidió que bajara del autobús y se cruzara en mi camino. Desde aquella mirada casi indiferente que le dediqué (fíjense las vueltas que da la vida, y dónde nos lleva y nos trae a su antojo, yo pensaba en otras cosas), desde aquella sonrisa que aún conservo porque aún no se le ha borrado del rostro. Desde entonces, digo, por una causa o por otra, está presente en mis pensamientos y en mi corazón.
Y eso es algo que me encanta.
MI primo, ansioso, corría de un lado al otro del andén, mirando los horarios de la pantalla en la sala de espera. le preocupaba cúando llegaría el autobús. La loca daba la barrila a todo el mundo, (siempre me he rodeado de personas así, cáspita, no sé que les doy) y su marido, pasando por los efectos de un bajón de azucar (diabético), estaba para pocos comentarios. Yo, por mi parte, miraba a mi primo, que decía que a ver quién la reconocería primero, y pensaba: "es tan jóven... tiene tántas ilusiones..... espero que nadie se las borre de un plumazo, como es costumbre entre los humanos traidores"
Nos instalamos en la cafetería y, previo pago de su importe, nos bebimos tranquilamente unas cervezas, esperando que dieran el aviso de llegada del autobús objeto de nuestra espera. Mientras, charlamos de nuestras cosas, sobre todo, de los proyectos de trabajo de su marido, ilusionado también con su estudio y su futuro que, a ver si de una vez, se volvía un camino fácil de recorrer en lugar de la senda oscura que estaba obligado a seguir.
De repente, mi primo dijo: ¡¡¡miraaaaaaaaaaad allí está!!! ¡La de la bufanda amarilla! ¡esa es, seguro! ¡¡He sido el primero en reconocerla!
Y, efectivamente, allí estaba. Con una bufanda amarilla, una maleta, unas gafas de sol que tapaban unos ojos que ahora adoro y una sonrisa que no se le ha quitado desde aquel día más que en un par de ocasiones en que trataron, malamente, de desestabilizarla y desacreditarla. El autobús había llegado antes y ella sabía perfectamente que nos encontraría en la cafetería con una cerveza en la mano.
Luego fuimos a comer, y a beber, y vinieron más dias, y más fiestas, y más gente, y más momentos, y muchas tristezas, y mucha ansiedad, y mucha alegria, y mucha nostalgia......
Y... bueno, señores, que quieren que les cuente. Su marido está perdido en un pueblo de Valencia cuyo nombre es casi imposible de escribir para mí. Siempre me digo que he de llamarlo o escribirle para ver qué tal le va. La Loca desapareció en combate y de esa si que no quiero tener noticias. Mi primo sé que anda liado con unas cosas y otras de trabajo y estresado al máximo. Es una lástima, pero todo aquello que nos unió en su momento, ha desaparecido. Otro que también tengo pendiente de llamar, y la lista es infinita.
Y ella.... bueno, desde aquel día en que alguien, o algo, decidió que bajara del autobús y se cruzara en mi camino. Desde aquella mirada casi indiferente que le dediqué (fíjense las vueltas que da la vida, y dónde nos lleva y nos trae a su antojo, yo pensaba en otras cosas), desde aquella sonrisa que aún conservo porque aún no se le ha borrado del rostro. Desde entonces, digo, por una causa o por otra, está presente en mis pensamientos y en mi corazón.
Y eso es algo que me encanta.
Como el Domingo del Jubilado - Lugares
Hacía tantísimo calor que ni las chicharras cantaban. Las flores que otrora lucían espléndidas, rosadas y con dulce olor, circundaban ahora el camino negras, marchitas y sin apenas perfumar, como en otras ocasiones, el trayecto. El camino se iniciaba desde la carretera de San Antonio, y se pasaba a través de una cancela con cadenas que no tenía más función que admonitoria, pues por ambos lados se podía pasar sin problema e incluso, si tenías el coraje suficiente y una buena dosis de agilidad, saltar por encima.
Tras unos pasos breves por ese corredor natural, ya lejos del ruido y de los olores de los tubos de escape y de los coches, a mano izquierda aparecía un senderillo, el Camino que Conduce a Ninguna Parte. Ese camino de incautos no fue seguido aquella tarde por Billy Boy, mochila al hombro con un bocata y un libro. Éste Siguió caminando hacia la verja que se veía al fondo y, ahora sí, a mano derecha, apareció el Camino Hobbit..
El Camino Hobbit es un senderillo estrecho que está rodeado, por un lado, por las vallas del futuro museo de la UEFA y por otro, de la valla de construcción del emplazamiento original (situado a 100 metros) del Rincón Secreto. Tras recorrer sus breves metros, y con un sol haciendo justicia, el joven aprendiz de tabernero aparecío en el Camino Principal en el que se distinguía otro breve senderillo que atravesaba la hierba. "La última vez que pasé por aquí" -pensó- "me puse perdido de barro..."
En lugar de girar hacia la izquierda hacia el columpio EscalaCuerdas, se subió al murete que le cerraba el paso con intención de Destreparlo. Mas, allí arriba, con una breve brisilla que le refrescó un tanto su cansado vagabundeo de recién despertado, observó los Lugares:
El Monolito, justo detrás de El Lago de los Cisnes. Girando hacia la derecha por el camino, si se recorria el perímetro de los tres muros y, nuevamente se giraba, esta vez a la izquierda, se llegaba a El Embarcadero, junto al que estaba el Puente y, pasado este, La Rivera o Planicie.
El aprendiz, no obstante, bajó del muro y, siguiendo los caminos, que llevaban al embarcadero, giró a la derecha, pisando la tablazón de madera que seguía la orilla del lago y llevaba hasta hasta El Lugar Donde Empezó Todo, desde el cual, si se seguía el camino de madera, podría darse la vuelta al lago hasta la Terraza del Bar y, pasado esta, llegar hasta lo alto del Monolito.
Tras unos pasos breves por ese corredor natural, ya lejos del ruido y de los olores de los tubos de escape y de los coches, a mano izquierda aparecía un senderillo, el Camino que Conduce a Ninguna Parte. Ese camino de incautos no fue seguido aquella tarde por Billy Boy, mochila al hombro con un bocata y un libro. Éste Siguió caminando hacia la verja que se veía al fondo y, ahora sí, a mano derecha, apareció el Camino Hobbit..
El Camino Hobbit es un senderillo estrecho que está rodeado, por un lado, por las vallas del futuro museo de la UEFA y por otro, de la valla de construcción del emplazamiento original (situado a 100 metros) del Rincón Secreto. Tras recorrer sus breves metros, y con un sol haciendo justicia, el joven aprendiz de tabernero aparecío en el Camino Principal en el que se distinguía otro breve senderillo que atravesaba la hierba. "La última vez que pasé por aquí" -pensó- "me puse perdido de barro..."
En lugar de girar hacia la izquierda hacia el columpio EscalaCuerdas, se subió al murete que le cerraba el paso con intención de Destreparlo. Mas, allí arriba, con una breve brisilla que le refrescó un tanto su cansado vagabundeo de recién despertado, observó los Lugares:
El Monolito, justo detrás de El Lago de los Cisnes. Girando hacia la derecha por el camino, si se recorria el perímetro de los tres muros y, nuevamente se giraba, esta vez a la izquierda, se llegaba a El Embarcadero, junto al que estaba el Puente y, pasado este, La Rivera o Planicie.
El aprendiz, no obstante, bajó del muro y, siguiendo los caminos, que llevaban al embarcadero, giró a la derecha, pisando la tablazón de madera que seguía la orilla del lago y llevaba hasta hasta El Lugar Donde Empezó Todo, desde el cual, si se seguía el camino de madera, podría darse la vuelta al lago hasta la Terraza del Bar y, pasado esta, llegar hasta lo alto del Monolito.
Motivos y Procesos
Ya está. Lo tengo claro.Son las 6.30 de la mañana otra vez. Llevo media hora dando vueltas sobre mi eje, tratando de encontrar una postura relajante para que mi cuerpo y mi espíritu entren en la Sala de Morpheo. No ha sido así. Inquieto, trato de sacar conclusiones. Hallo los siguientes Motivos y Procesos:
1.- Cuando arrivo a cazza (como decía el del anuncio del capuccino), estoy tan sumamente molido que no atiendo a lo que me dicen y no entiendo lo que leo. Yo me entiendo señores, pero si, molido y todo, trato de hacer lo que más me gusta, lo que quiero. Y estoy tan cansado que, en contra de la opinión de mi corazón, que tiene voz y voto en el resto de mi organismo, he de amancebarme con la almohada, que me escucha pero no me besa. Ergo con ella voy, mas al cabo de hora u hora y media o dos horas (la prueba está en estas líneas), me despierto completamente despejado.
Conclusión: Cuando arrivo a cazza, estoy hecho leña. Necesito descansar. No quiero. No me lo puedo permitir, pero lo necesito. Ese es el motivo por el que esté todo el día hecho polvo y el proceso degenerativo de mi salud mental. Nuevamente lucha interna entre lo que quiero y lo que debo hacer. Necesito que ocurra algo que tiene que ocurrir y que no termina de ocurrir (se me ocurre que yo me entiendo, nuevamente, y perdón por los retrúecanos) para poder, por fin, trabajar y descansar y hablar y.........
2.- Llevo exactamente un mes sin fumar. Ni una calada. Ni cigarro ni porro ni nada por el estilo. Las 2 primeras semanas se me hicieron exactamente violentas. Como siempre, hay un motivo, que no voy a desvelar. Un proceso, que no me ha venido mal. Y un resultado que, de momento, me va a beneficiar.
Conclusión: Bonito verso me ha salido, mas nada dejo en claro... Todo tiene su motivo, todo tiene su explicación. No pregunten, no me incordien, la boca la tengo sellada por el corazón.
3.- Me ha llenado de alegría ver que los pajaritos cantan en la calle. Ellos son felices. Mi día está, me temo ya arruinado. Las 12 llegan demasiado pronto para ponerse a trabajar y hoy (presumo) va a ser un día de infarto. Si a las 3 (hora de saldo de la taberna) estoy vivo, se lo haré saber. Voy de revisión de camino Hobbit, veo amanecer. Me compro unos red bull y, quien sabe, tal vez un par de pantalones y, señores y señoras, trataré de dormir aunque sea una hora más.
Conclusión: MI régimen de sueño sigue siendo completamente anormal, y me alegro de ello.
4.- Estoy hasta las narices de que cuando la gente pide, yo doy; y cuando yo pido, me lo tengo que buscar yo mismo. Todo tiene un motivo. Soy demasiado bueno, demasiado blando. Soy Warren Worthintong III, pero sin dinero y sin el pelo rubio. Todo tiene un proceso. Al final voy a acabar hasta las narices y voy a responder. Llevo ya tiempo haciéndolo en la taberna, pero en todos los sitios cuecen habas, y las de allí no son mas pequeñas que las de otros lugares.
Conclusión: Estoy deseando que termine mi formación. No puedo estar en el medio de las discusiones entre cuatro hermanos. No Puc ser el colchón más grande del mundo. No puedo soportar que, por ser hermanos, soporten esa actitud entre ellos y a mí me exijan la contraria, sólo porque voy a cumplir. No puedo faltar a mi palabra, a mis principios. No puedo.... puedo, maldita sea si puedo, saco lo mejor de mi mismo en esos momentos, cuando nadie me toca de forma brusca la zona testicular con órdenes y contra órdenes.
Dicotomía.... Lo que puedo y lo que quiero hacer, se enfrentan, en esta ocasión con lo que debo hacer.... Sea lo que sea, yo gano, yo pierdo. Dicotomía... de lluvia tras los jardines (pondría la referencia del poema, pero ¡ding! no la sé).
Jardines... los pájaros cantan.... voy a mi camino hobbit, voy a ver amanecer.
Homejanes: W.W. Tercero: En homenaje a Alhandra
Como siga así, bye bye muy money, LaBelky
Que ocurra lo que tenga que ocurrir (frase anormal para una persona anormal)
A todos aquellos que hurgais mi mente a escondidas..... Adivina Adivinanza
Elena, por Dios, trata de arrancárlo!!!: Vuelve a tu blog, o al mío, o a alguno donde sepamos si estás bien o mal o estás o no estás!
Edición 01/07/2006 a las 20:30 "Vete y te das una ducha en 5 minutos" me ha dicho el jefe.... 5 minutos, ¡Dios! ¡si es lo que tardo en subir desde abajo hasta las alturas en que vivo!
Nunca había deseado tantísimo como hoy que acabara la jornada laboral. Mucho calor. Estoy roto. Tengo un tirón en la pierna izquierda. El cuñao no ha venido con muchas ganas hoy, lo cual equivale a decir que con ning una. El marío exige mucho, tanto como se exige a el mismo..... Creo quie cuando llegue esta noche voy a dormir como un lirón. Es tardísimo, tengo que irme
Nueva Edición 02/07/2006 a las 09:00Dios, que reventón. Ayer terminé jugando lesionado. Cojo de la pierna izquierda, el Listo y yo nos organizamos de forma que pudiéramos llevar mejor control de las mesas. Renqueante, hice todo lo que pude y, sin ningún tipo de rubor, le dejé a él la faena más dura. También la elección de la banda de las mesas hizo que él tuviera más faena que yo, pero eso no fue culpa de ninguno, puesto que al principio de la noche estábamos equiparados.
Sé que el Jefe y él hablaron de mí a escondidas, y sé que no fue para bien. De hecho, los pillé. Bueno... como dije en una ocasión, prefiero la gente que trabaja y no habla a la gente que habla y no trabaja. Si me tienen que decir algo, que me lo digan. Al fin y al cabo, no son los únicos con quejas, y lo que no aguanto son los tocapelotas.....
1.- Cuando arrivo a cazza (como decía el del anuncio del capuccino), estoy tan sumamente molido que no atiendo a lo que me dicen y no entiendo lo que leo. Yo me entiendo señores, pero si, molido y todo, trato de hacer lo que más me gusta, lo que quiero. Y estoy tan cansado que, en contra de la opinión de mi corazón, que tiene voz y voto en el resto de mi organismo, he de amancebarme con la almohada, que me escucha pero no me besa. Ergo con ella voy, mas al cabo de hora u hora y media o dos horas (la prueba está en estas líneas), me despierto completamente despejado.
Conclusión: Cuando arrivo a cazza, estoy hecho leña. Necesito descansar. No quiero. No me lo puedo permitir, pero lo necesito. Ese es el motivo por el que esté todo el día hecho polvo y el proceso degenerativo de mi salud mental. Nuevamente lucha interna entre lo que quiero y lo que debo hacer. Necesito que ocurra algo que tiene que ocurrir y que no termina de ocurrir (se me ocurre que yo me entiendo, nuevamente, y perdón por los retrúecanos) para poder, por fin, trabajar y descansar y hablar y.........
2.- Llevo exactamente un mes sin fumar. Ni una calada. Ni cigarro ni porro ni nada por el estilo. Las 2 primeras semanas se me hicieron exactamente violentas. Como siempre, hay un motivo, que no voy a desvelar. Un proceso, que no me ha venido mal. Y un resultado que, de momento, me va a beneficiar.
Conclusión: Bonito verso me ha salido, mas nada dejo en claro... Todo tiene su motivo, todo tiene su explicación. No pregunten, no me incordien, la boca la tengo sellada por el corazón.
3.- Me ha llenado de alegría ver que los pajaritos cantan en la calle. Ellos son felices. Mi día está, me temo ya arruinado. Las 12 llegan demasiado pronto para ponerse a trabajar y hoy (presumo) va a ser un día de infarto. Si a las 3 (hora de saldo de la taberna) estoy vivo, se lo haré saber. Voy de revisión de camino Hobbit, veo amanecer. Me compro unos red bull y, quien sabe, tal vez un par de pantalones y, señores y señoras, trataré de dormir aunque sea una hora más.
Conclusión: MI régimen de sueño sigue siendo completamente anormal, y me alegro de ello.
4.- Estoy hasta las narices de que cuando la gente pide, yo doy; y cuando yo pido, me lo tengo que buscar yo mismo. Todo tiene un motivo. Soy demasiado bueno, demasiado blando. Soy Warren Worthintong III, pero sin dinero y sin el pelo rubio. Todo tiene un proceso. Al final voy a acabar hasta las narices y voy a responder. Llevo ya tiempo haciéndolo en la taberna, pero en todos los sitios cuecen habas, y las de allí no son mas pequeñas que las de otros lugares.
Conclusión: Estoy deseando que termine mi formación. No puedo estar en el medio de las discusiones entre cuatro hermanos. No Puc ser el colchón más grande del mundo. No puedo soportar que, por ser hermanos, soporten esa actitud entre ellos y a mí me exijan la contraria, sólo porque voy a cumplir. No puedo faltar a mi palabra, a mis principios. No puedo.... puedo, maldita sea si puedo, saco lo mejor de mi mismo en esos momentos, cuando nadie me toca de forma brusca la zona testicular con órdenes y contra órdenes.
Dicotomía.... Lo que puedo y lo que quiero hacer, se enfrentan, en esta ocasión con lo que debo hacer.... Sea lo que sea, yo gano, yo pierdo. Dicotomía... de lluvia tras los jardines (pondría la referencia del poema, pero ¡ding! no la sé).
Jardines... los pájaros cantan.... voy a mi camino hobbit, voy a ver amanecer.
Homejanes: W.W. Tercero: En homenaje a Alhandra
Como siga así, bye bye muy money, LaBelky
Que ocurra lo que tenga que ocurrir (frase anormal para una persona anormal)
A todos aquellos que hurgais mi mente a escondidas..... Adivina Adivinanza
Elena, por Dios, trata de arrancárlo!!!: Vuelve a tu blog, o al mío, o a alguno donde sepamos si estás bien o mal o estás o no estás!
Edición 01/07/2006 a las 20:30 "Vete y te das una ducha en 5 minutos" me ha dicho el jefe.... 5 minutos, ¡Dios! ¡si es lo que tardo en subir desde abajo hasta las alturas en que vivo!
Nunca había deseado tantísimo como hoy que acabara la jornada laboral. Mucho calor. Estoy roto. Tengo un tirón en la pierna izquierda. El cuñao no ha venido con muchas ganas hoy, lo cual equivale a decir que con ning una. El marío exige mucho, tanto como se exige a el mismo..... Creo quie cuando llegue esta noche voy a dormir como un lirón. Es tardísimo, tengo que irme
Nueva Edición 02/07/2006 a las 09:00Dios, que reventón. Ayer terminé jugando lesionado. Cojo de la pierna izquierda, el Listo y yo nos organizamos de forma que pudiéramos llevar mejor control de las mesas. Renqueante, hice todo lo que pude y, sin ningún tipo de rubor, le dejé a él la faena más dura. También la elección de la banda de las mesas hizo que él tuviera más faena que yo, pero eso no fue culpa de ninguno, puesto que al principio de la noche estábamos equiparados.
Sé que el Jefe y él hablaron de mí a escondidas, y sé que no fue para bien. De hecho, los pillé. Bueno... como dije en una ocasión, prefiero la gente que trabaja y no habla a la gente que habla y no trabaja. Si me tienen que decir algo, que me lo digan. Al fin y al cabo, no son los únicos con quejas, y lo que no aguanto son los tocapelotas.....





