A ver hoy...
Y va a días... Hoy no me duele tanto. Tampoco me siento tan culpable... Bueno, aún no me ha dado tiempo a pensar. Ese es el problema, a partir de ahora intentaré no pensar tanto y dejarme llevar por la vida... Total te lleva de todas formas.
Es una cosa curiosa el destino. A veces da ciertas muestras "evidentes" de que existe, y en cambio otras parece que se te vienen encima las decisiones por tomar como una losa de responsabilidad para con el resto de tu vida.
Pero el verle tan recuperado me ha ayudado. Me ayuda a mi también a olvidarlo... y a disfrutar más de J.
Por ejemplo: ayer fuimos a cenar a un sitio muy especial. Comes en cojines en el suelo, luces tenues en un ambiente sensual al lado del mar.
Fuimos con el Joe. Lo pasamos de fábula los tres bebiendo buen vino y charlando.
El hecho de que él ya no esté tan seguro de querer volver me ayuda a centrarme en mi nueva vida y en las cosas que se me ofrecen. Si, porque ahora ya no es una cuestión mia, ya pasa a ser algo que no está en mis manos, que no controlo yo. Ya no tengo que tomar yo ninguna decisión, la toman por mi.
De primeras me sentí mal, pensé "¿y si he perdido a la persona más perfecta que podré tener en la vida por las razones equivocadas?", porque total, qué me había hecho él a parte de ser adorable, divertido, increiblemente guapo, sensible y de quererme con locura para que yo me hartase de él y lo dejase así por las buenas... ¿ te puede cansar la perfección?
Todo por pensar que siempre lo nuevo es mejor. Que lo mejor está por venir, cuando eso es algo que nunca se sabe, y si ya estás bien como estás, en cierto modo ¿ para qué arriesgarse?
El hecho de vivir ya es un riesgo. Desde que nacemos nos estamos muriendo, ya es bastante espantoso esa realidad... y que hay que saber hacer caso (a veces) a los impulsos porque es preferible eso que el " que habría pasado si". Aunque a veces eso también te lleva a querer darte de ostias cuando los resultados resultan nefastos. Y si encima conllevan mala conciéncia no te digo ná...
La mala conciéncia es la ostia... te juzga, te atrapa, te desarropa por las noches, te estruja el pecho, te nubla la mente, te marea...
Y es que U pobrecito se llevó lo peor de mi vida... Se tragó mi peor época, todita ella.
Y eso ahora me remueve. Cuando me porto bien con otra persona me sorprendo pensando... "Joder... esto nunca lo hice con U, o con U nunca me porté tan bien", y ya está penita al canto. Culpable.
Es una cosa curiosa el destino. A veces da ciertas muestras "evidentes" de que existe, y en cambio otras parece que se te vienen encima las decisiones por tomar como una losa de responsabilidad para con el resto de tu vida.
Pero el verle tan recuperado me ha ayudado. Me ayuda a mi también a olvidarlo... y a disfrutar más de J.
Por ejemplo: ayer fuimos a cenar a un sitio muy especial. Comes en cojines en el suelo, luces tenues en un ambiente sensual al lado del mar.
Fuimos con el Joe. Lo pasamos de fábula los tres bebiendo buen vino y charlando.
El hecho de que él ya no esté tan seguro de querer volver me ayuda a centrarme en mi nueva vida y en las cosas que se me ofrecen. Si, porque ahora ya no es una cuestión mia, ya pasa a ser algo que no está en mis manos, que no controlo yo. Ya no tengo que tomar yo ninguna decisión, la toman por mi.
De primeras me sentí mal, pensé "¿y si he perdido a la persona más perfecta que podré tener en la vida por las razones equivocadas?", porque total, qué me había hecho él a parte de ser adorable, divertido, increiblemente guapo, sensible y de quererme con locura para que yo me hartase de él y lo dejase así por las buenas... ¿ te puede cansar la perfección?
Todo por pensar que siempre lo nuevo es mejor. Que lo mejor está por venir, cuando eso es algo que nunca se sabe, y si ya estás bien como estás, en cierto modo ¿ para qué arriesgarse?
El hecho de vivir ya es un riesgo. Desde que nacemos nos estamos muriendo, ya es bastante espantoso esa realidad... y que hay que saber hacer caso (a veces) a los impulsos porque es preferible eso que el " que habría pasado si". Aunque a veces eso también te lleva a querer darte de ostias cuando los resultados resultan nefastos. Y si encima conllevan mala conciéncia no te digo ná...
La mala conciéncia es la ostia... te juzga, te atrapa, te desarropa por las noches, te estruja el pecho, te nubla la mente, te marea...
Y es que U pobrecito se llevó lo peor de mi vida... Se tragó mi peor época, todita ella.
Y eso ahora me remueve. Cuando me porto bien con otra persona me sorprendo pensando... "Joder... esto nunca lo hice con U, o con U nunca me porté tan bien", y ya está penita al canto. Culpable.





