Londres, 15/05/06 .- Vestidos ellos con traje, y ellas con pantalón vaquero, un grupo de inmigrantes procedentes de Sir Lanka han pasado la mañana del lunes viendo la BBC. Junto a la sede de la cadena en la capital inglesa, se han manifestado prodigando gritos en contra del trato informativo e imagen, que se está dando del mundo oriental en la programación pública.
Indignación que se hacía más patente según se disparaban el flash de las dos únicas cámaras testigo del momento. Una de ellas pertenecía al fotógrafo que traían el medio centenar de manifestantes, profesional que disponía de un regidor que colocaba a su gusto la instantánea. La segunda cámara, pertenecía a un turista occidental que, sorprendido por el mestizaje de Londres, tomaba fotos del show.
No muy lejos de los gritos orientales se han oído este fin de semana los gritos occidentales. A las puertas del Parlamento un grupo de jóvenes protestan, desde hace más de un año, en contra de la guerra de Iraq. En este caso la causa se acompaña de banderas a favor de la paz, carteles con caricaturas de Bush y Tony Blair, y fotos de la guerra. Entre todos lo que hacen guardia llegan a veinte. Sin embargo, en la postal tres individuos que han compuesto una canción en contra de la invasión, se afanan por quedarse afónicos con tal de llamar la atención de los turistas. El objetivo no es, sólo presionar a los políticos, sino también a los turistas.
El cambio de tercio llega en el barrio de Bloombury. Un grupo de estudiantes repliegan sus pancartas de apoyo al pueblo venezolano que han servido de bienvenida para la inesperada visita de Hugo Chávez. Algo que ha provocado una sonada indiferencia pública en el Primer Ministro, a quien se le acumulan los problemas en casa y en el partido.
El toque de humor de este lunes lo pone el baile y la música de un grupo de Are Krishna, en Oxford Street. Danzan con sus túnicas y timbales entre la masa inglesa que se prepara para lo que realmente les importa, la final de la Champion League.





