EL REY MIDAS NO FUE AL SEMINARIO
El lunes 14 de noviembre la Vicepresidenta del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega, declaró en rueda de prensa que "las aportaciones tendrán que ir a menos y la Iglesia deberá cumplir su objetivo de autofinanciación". Estas declaraciones aparecen dos días después de la manifestación contra la LOE y fueron dichas cuando la ministra se refirió a las negociaciones entre Estado e Iglesia entorno a la reforma educativa.
¿Cómo obtiene dinero la Iglesia?
La Iglesia Católica en España aspira a lograr la autofinanciación. Un objetivo que, a priori, es difícil compatibilidad con el gasto social que realiza. Además, se tiene que enfrentar a las presiones del gobierno simplemente por no estar de acuerdo con sus iniciativas.
La relación económica entre la Iglesia y el Estado Español quedó fijada en el Concordato del 3 de enero de 1979. El Ministro de Asuntos Exteriores Secretario de Estado de la Santa Sede, Marcelino Oreja Aguirre, y el Prefecto del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia, se reunieron en la Ciudad del Vaticano para acordar como sería la relación económica entre el gobierno español y la Santa Sede.
En este Concordato la Iglesia se compromete a desprenderse del ente público e irse imponiendo la autofinanciación a través de las aportaciones de los feligreses o donaciones voluntarias por cualquier miembro de la sociedad. La Iglesia se pone como objetivo llegar a la autofinanciación pero no garantiza poder lograrlo por eso, consciente el gobierno de aquel momento de la labor social de la Iglesia, se facilita unas herramientas mínimas para poder ir trabajando hacia esa autofinanciación. Principalmente destaca:
1.-Poniendo una casilla opcional en las declaraciones de la renta para aquellos que libremente deseen aportar una tanto por cierto
2.-Tendrá algunas ventajas fiscales, por ejemplo no pagar contribución por las iglesias como elemento arquitectónico
Todas las ventajas económicas que el gobierno aplica sobre la Iglesia fueron parte del acuerdo y aparecen dispuestas en siete artículos. Ahora bien, en la parte del protocolo adicional del Concordato se establece que “la dotación global en los Presupuestos Generales del Estado se fijará cada año […], congruentes con los fines a que destina la Iglesia los recursos recibidos”. Así mismo, se deja claro en este apartado que la Iglesia entregará una memoria anual donde se desglose a qué se destinaron el dinero entregado. Evidentemente este protocolo adicional se aplica mientras la Iglesia no logre su autofinanciación.
Las palabras de la Vicepresidenta este lunes en rueda de prensa no les falta del todo razón. Es cierto que ante la actual coyuntura social, cada uno de los cristianos (donde yo me incluyo) deberíamos comprometernos más con la financiación de la Iglesia.
Pero tampoco podemos ser hipócritas, porque nos guste o no, la Iglesia desarrolla una importante labor social, podré solamente el ejemplo de Cáritas.
Sin ser tremendistas me gustaría saber que pasaría si, por falta de financiación, la Iglesia tuviera que para sus proyectos sociales, tanto dentro como fuera de España. ¿Iba a ser capaz el gobierno de absorber todas esas competencias sociales?
Probablemente algunos me dirán, “la Iglesia no es la única que hace obras sociales, también hay ONGs”; eso es cierto y totalmente loable. Justamente es ese reproche lo que nos lleva, en parte, a la raíz del problema, a un problema de libertad y derechos.
Hemos llegado a un punto en el que parece que por ser miembro de la Iglesia uno carece del derecho para tener o trabajar en la radio, de poder dar clase o de hacer obra social. Y digo ser miembro de la Iglesia, por que Iglesia no son sólo curas y monjas sino todos los que nos reconocemos profesar una misma fe.

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Convenio de colaboración Iglesia- Estado 1997
Pensamiento crítico
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La relación económica entre la Iglesia y el Estado Español quedó fijada en el Concordato del 3 de enero de 1979. El Ministro de Asuntos Exteriores Secretario de Estado de la Santa Sede, Marcelino Oreja Aguirre, y el Prefecto del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia, se reunieron en la Ciudad del Vaticano para acordar como sería la relación económica entre el gobierno español y la Santa Sede.
En este Concordato la Iglesia se compromete a desprenderse del ente público e irse imponiendo la autofinanciación a través de las aportaciones de los feligreses o donaciones voluntarias por cualquier miembro de la sociedad. La Iglesia se pone como objetivo llegar a la autofinanciación pero no garantiza poder lograrlo por eso, consciente el gobierno de aquel momento de la labor social de la Iglesia, se facilita unas herramientas mínimas para poder ir trabajando hacia esa autofinanciación. Principalmente destaca:
1.-Poniendo una casilla opcional en las declaraciones de la renta para aquellos que libremente deseen aportar una tanto por cierto
2.-Tendrá algunas ventajas fiscales, por ejemplo no pagar contribución por las iglesias como elemento arquitectónico
Todas las ventajas económicas que el gobierno aplica sobre la Iglesia fueron parte del acuerdo y aparecen dispuestas en siete artículos. Ahora bien, en la parte del protocolo adicional del Concordato se establece que “la dotación global en los Presupuestos Generales del Estado se fijará cada año […], congruentes con los fines a que destina la Iglesia los recursos recibidos”. Así mismo, se deja claro en este apartado que la Iglesia entregará una memoria anual donde se desglose a qué se destinaron el dinero entregado. Evidentemente este protocolo adicional se aplica mientras la Iglesia no logre su autofinanciación.
Las palabras de la Vicepresidenta este lunes en rueda de prensa no les falta del todo razón. Es cierto que ante la actual coyuntura social, cada uno de los cristianos (donde yo me incluyo) deberíamos comprometernos más con la financiación de la Iglesia.
Pero tampoco podemos ser hipócritas, porque nos guste o no, la Iglesia desarrolla una importante labor social, podré solamente el ejemplo de Cáritas.
Sin ser tremendistas me gustaría saber que pasaría si, por falta de financiación, la Iglesia tuviera que para sus proyectos sociales, tanto dentro como fuera de España. ¿Iba a ser capaz el gobierno de absorber todas esas competencias sociales?
Probablemente algunos me dirán, “la Iglesia no es la única que hace obras sociales, también hay ONGs”; eso es cierto y totalmente loable. Justamente es ese reproche lo que nos lleva, en parte, a la raíz del problema, a un problema de libertad y derechos.
Hemos llegado a un punto en el que parece que por ser miembro de la Iglesia uno carece del derecho para tener o trabajar en la radio, de poder dar clase o de hacer obra social. Y digo ser miembro de la Iglesia, por que Iglesia no son sólo curas y monjas sino todos los que nos reconocemos profesar una misma fe.

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Comentario:
Bueno, caso de retirar a la Iglesia Católica esos "privilegios" a los que alude María, siempre se podrá pedir un préstamo a La Caixa.
Comentario:
La Iglesia no tiene privilegios sino el mismo derecho que el resto de las Confesiones Religiosas que queda recogido en la Ley Orgánica de 7/1980, de 5 de julio, de libertad religiosa.
Si tienes alguna duda échalo un vistazo.
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Comentario:
Con la Iglesia hemos topado!!
España es un estado aconfesional...y como tal, la Iglesia católica recibe unos privilegios que otras confesiones religiosas no pueden ni soñar aspirar a ellas. Sinceramente, no sé de qué os quejáis, ni qué manía persecutoria os ha entrado. Ya he escuchado muchas veces eso de que ahora parece que por ser miembro de la Iglesia no tienes derecho a nada...
No creo que sea así. Simplemente es que estabais muy mal acostumbrados y poco a poco esos privilegios se le están siendo retirados a la Iglesia, y por eso os parece que se os está privando de derechos. Ni mucho menos, sólo se está regulando la influencia de las distintas confesiones en la organizción política del estado. Eso es el verdadero derecho.
España es un estado aconfesional...y como tal, la Iglesia católica recibe unos privilegios que otras confesiones religiosas no pueden ni soñar aspirar a ellas. Sinceramente, no sé de qué os quejáis, ni qué manía persecutoria os ha entrado. Ya he escuchado muchas veces eso de que ahora parece que por ser miembro de la Iglesia no tienes derecho a nada...
No creo que sea así. Simplemente es que estabais muy mal acostumbrados y poco a poco esos privilegios se le están siendo retirados a la Iglesia, y por eso os parece que se os está privando de derechos. Ni mucho menos, sólo se está regulando la influencia de las distintas confesiones en la organizción política del estado. Eso es el verdadero derecho.





