La sección Primera de la Audiencia Nacional ha iniciado esta mañana el juicio contra los etarras Francisco Javier García Gaztellu e Irantzu Gallastegi, por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco el 12 de julio de 1997.
Cualquier explicación de lo aquel acontecimiento supuso sobra porque roza la obviedad. Así que me limito a lanzar mi única duda...¿los poderes políticos dejarán que la justicia actúe con libertad y plena potestad?
“Convoco a todos los grupos parlamentarios a la seriedad, lealtad, compromiso y generosidad” afirmó el presidente del gobierno durante su segundo turno de intervención ayer, en el debate del Congreso.
Un discurso que sonó a personaje de comic dentro de una jornada que estuvo caracterizada por la dureza de los argumentos entre gobierno y oposición, y que se cerró con la ruptura entre las dos fuerzas políticas principales.
Porque la historia fue la misma que hace una semana. El PSOE utilizó argumentos como si estuviera aún en la oposición y Rajoy agarrado a sus tres pilares (víctimas del terrorismo, el precio político de la negociación y la democracia) le repitió a Zapatero por enésima vez que no todo vale en una democracia.
La postura que ha tomado el PP es dura, tajante y, para muchos, el oráculo de un catastrofismo que se niega a acabar con el terrorismo. Sin embargo a los ciudadanos se nos ha olvidado, entre los papeles de la hipoteca y la solicitud del plan de vivienda, que una vez salimos a la calle con las manos teñidas de blanco para impedir que E.T.A asesinara. Evidentemente todos queremos que se acabe el terrorismo pero no podemos hacer un puente la ley para llegar antes, no podemos aceptar que se trate de igual a Batasuna porque no lo somos.
Santo Tomás Moro dijo una vez “no puedes saltarte la ley para cazar al mismísimo diablo, porque entonces ¿quién te protegerá a ti?” No se trata de quitarles derechos sino de que ellos cumplan los suyos.
El Estado de Derecho establece que si tu mata vayas a la cárcel, si promueves el terrorismo se ilegaliza tu partido, si destruyes la propiedad privada o pública pagues por ello. Porque si usted o yo matamos a nuestro vecino, nadie va a venir a “negociar un proceso de paz” con nosotros.
Desde luego que ZP no quiso mencionar en su llamamiento el respeto a la legalidad, porque hacerlo hubiese sido el mayor insulto a los ciudadanos. Así que hagamos algo para que se respete nuestros derechos y la igualdad ante la ley.
Los asesinos y terroristas al único lugar que tienen que ir, es a la cárcel.





