TRAGEDIA
En Valencia, lágrimas, lágrimas y lágrimas. No perdonamos a la muerte enamorada...!Cuánto dolor!
FUTBOL
Ayer me aficioné al fútbol. En la tele del bar, mientras jugaban Brasil y Francia, una mujer morena muy triste estaba sentada en la barra. Sola.Bebía, creo, una copa de vino blanco. Unos cuarenta años tendría.Guapa.Me llamó la atención un enorme anillo que lucía en no sé que dedo de la mano izquierda. Dedo de diosa, no me cabe duda. La gente vociferaba alentando a su selección favorita, mientras ella y yo ya estábamos a miles de kilómetros de allí. En una galaxia muy lejana...
Valencia. Siguen proliferando banderas amarillas-blancas en los balcones. La visita del Papa cada vez más cercana. En la plaza redonda los mismos de siempre venden las mismas cosas de siempre. Un detalle esta mañana...Una mujer de avanzada edad pretendía vender un gatito blanco, precioso, que no tendría dos días. En un despiste suyo el gatito se ha escapado y ha ido a parar encima de una revista pornográfica de portada primorosa. El vendedor, gafas de culo de botella y esparadrapo en el ojo izquierdo, lo ha cogido con una ternura de siglos y se lo ha devuelto a la mujer. ¿El detalle?...La mujer se lo ha agradecido en forma de una reverencia como veo que hacen los súbditos en presencia de su princesa más admirada.
No hace viento y las banderas no ondean.
Valencia. Siguen proliferando banderas amarillas-blancas en los balcones. La visita del Papa cada vez más cercana. En la plaza redonda los mismos de siempre venden las mismas cosas de siempre. Un detalle esta mañana...Una mujer de avanzada edad pretendía vender un gatito blanco, precioso, que no tendría dos días. En un despiste suyo el gatito se ha escapado y ha ido a parar encima de una revista pornográfica de portada primorosa. El vendedor, gafas de culo de botella y esparadrapo en el ojo izquierdo, lo ha cogido con una ternura de siglos y se lo ha devuelto a la mujer. ¿El detalle?...La mujer se lo ha agradecido en forma de una reverencia como veo que hacen los súbditos en presencia de su princesa más admirada.
No hace viento y las banderas no ondean.





