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Haciéndome el sueco
Unas pequeñas notas de un postdoc perdido en Ikealandia
Acerca de
Acerca de cómo un gaditano con vocación de científico se marchó de postdoc a vivir venturas y desventuras a un lugar de la Suecia, de cuyo nombre no puedo pronunciar, y de cómo éstas son narradas.
Sindicación
 
En casa


El número 1 de mi nueva calle se queda junto al mar. Se posa en una lengua de agua que viene del Mar del Norte a juntarse al número 1 de mi nueva calle. El número 54, que es donde ahora habito, recoge el encanto de una casa que se puede llamar hogar, pese a habitarla desde hace tres días. Y son tan sólo 53 números, 22 a la derecha, 21 a la izquierda para que el agua te tiente a acercarte, como siempre lo hizo conmigo, independientemente de la época del año que fuese, el agua fue siempre una tentación para mis pies. Ahora, aquí, en este ciudad donde tanto me ha costado acercarme a esa tentación, he encontrado el lugar que más cerca en mi vida se ha pegado a el agua que viene del mar, y estoy contento por ello.

Mi nueva casa, nueva desde que me mudé hace apenas unos días, parece un punto en la frontera, allí donde la ciudad se va diluyendo, tranquilamente, sin provocaciones urbanísticas, y el tranvía no sigue, porque es el final del trayecto, y todo se va transformando en un suave contorno de campo, con casas cada vez más esparcidas, y caminos que perfilan colinas y las formas de la costa, con la normalidad que lo haría un curso de agua, y todo por aquí parece tan fácil, que Suecia, la Suecia de hace unos meses, ahora que nos hemos cambiado, parece el recuerdo de un sueño lejano, o el "deja vú" de una vida anterior. Esta noche, mientras vuelvo a la tranquilidad tras un día largo junto al lago, me doy cuenta de que no hubo jamás un lugar donde el silencio cobre más sentido que entre las paredes de esta, mi nueva casa. El bello silencio que a veces tanto hace falta en esa nación de naciones hispánica, aquí lo trae una tranquilidad absoluta, sin carreteras, ni coches que pasen cerca, sin sonido de tranvías, ni sonidos de cualquier cosa, porque cualquier cosa está haciendo ruido en otro lado, no aquí, donde todo se calma. Tanta calma que anoche, cuando abrí la puerta de la terraza de mi nueva casa para asomarme al exterior a contemplar el crepúsculo sin fin, fui yo quien espantó a las gaviotas que duermen aquí abajo, bajo mi balcón y la ventana de mi habitación. Y desde este mismo balcón contemplo ahora mismo cómo los días en Suecia, ya nunca acaban, porque se puede observar un resquicio de luz que se cuela entre la noche, como si este último minuto que queda antes de que la noche invada completamente el cielo nunca acabase, y esa perpetua luz en el horizonte vuelve a extenderse a partir de las tres de la mañana, apoderándose del cielo con las ganas que le falta en mitad del invierno, y a estos días tan eternos, le faltan horas para poder contemplar todo lo bueno que puede darse en estas latitudes en un día de domingo como el de hoy, de esporádico buen tiempo, y somos como las plantas que tienen prisa por brotar y ganar horas al día, porque no durará siempre. Llegamos al verano, donde los días se hacen tan largos, pero aún le faltan horas para poder agarrarlos del todo...



Y en mi nueva casa hay un nuevo miembro desde ayer, y ya no sólo somos dos los que compartimos el placer de estar aquí, sino tres. Porque mis amigos de mi vida sueca han creído necesario que mi compañero de piso y yo adoptásemos a alguien, así que, como regalo de bienvenida, nos han traído a Shakira, una pececita de color rojo que nada y traga agua en la cocina de nuestra casa, mientras nosotros desayunamos, almorzamos y cenamos. Y pese a que por ahora no pretenda compartir los gastos diarios con nosotros dos, hemos decidido hacerle un hueco en el nuevo hogar, ese hogar que se construye fuera aparte de las paredes y ventanas, sino el que empieza a construirse con el gusto de los olores, los sonidos y sabores de un día como hoy, intensos, inmensos, y acabados con el placer de llegar a un sitio a gusto, tan a gusto, que sabemos ahora que cuando llegamos, lo hacemos en casa.

Hasta pronto





 
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Al final descubres que las gaviotas no son sordas, solo que las hispánicas se lo hacen. Quien lo diría, abrir una ventana y que las gaviotas salgan batiendo alas.

Feliz estancia con una compañía bien deseada por mi gato;-)

Salu2
 
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Qué familia tan mona y peculiar!! Me gusta.
Estupendo que vayas poco a poco encontrando tu propio sitio en un pais, en una ciudad que vas haciendo tuya.

1beso fuerte
 
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Qu si, que muy bonito tener el mar al lado, con las gaviotas y el silencio y todas esas cosas, pero todos nos preguntamos una cosa...

¿tienes lavadora propia en tu nueva casa?
 
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Según lo describes parece un paradisíaco hogar. ¿Se vive bien por allí entonces? ¿No te hielas?

Besicos
 
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Lo peor de cambiarse de casa es sin duda la mudanza. Pero por lo que veo, en tu caso ha merecido la pena.Apoyo la moción de las fotos desde la ventana.

Un abrazo.
 
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joder, que ralajacion leer esto...creo que me voya pegar un baño aora mismito ;) por cierto,proximamente la foto del look total ^^
 
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preciosas fotos!!!....mi ganas de ir alli no paran de crecer cada vez que te leo ;)
 
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Que suerte poder vivir en una casa SILENCIOSA

¿Votaste el mejor post de mayo?
 
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Me alegro que hayas echo tan buenas "migas" con tu nueva casa.

Besos de una maia.
 
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Has visto tranquilidad y paz. Algo mu complicao encontrar en nuestras ciudades. Q envidia. Un abrazo,
 
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que seas feliz en tu nueva casa...y recuerdos a Shakira...
 
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que seas feliz en tu nueva casa...y recuerdos a Shakira...
 
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......Ves como al final mi "positivismo" era certero!!...Me alegro de que el cambio haya sido de una casa a un autentico "hogar"!!!.

No puedo describir la envidia que me das, con tanta paz a tu alrededor, pues a mi me despierta todos los días a las siete de la mañana (menos mal q yo lo hago a las siete y cuarto) el ruido "enternecedor" de una taladradora...(Madrid-obras M30)

...Pero si puedo describir, que tal como decía Elvira, tienes el don de transformar el sentimiento en palabra..y a través de ella hacerlo llegar a todos los que recorremos tus frases,...con esa paz que transmiten tus escritos.

Besos y abrazos, Rous.


 
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Que disfrutes de tu nueva casa... yahz el favor de tratar bien al pececillo... que ya que tiene poco espacio para vivir que al menos se sienta querido.... "pos eso".
Y ahora a decorar ....
 
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Me encanta esa foto con ese resquicio de luz que nunca acaba. Un beso.(no sé dónde se ve mejor si en la imagen o en tus palabras).
 
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ala niño, hazme un hueco que voy para alla, no ocupo mucho aunque si que hablo por los codos si la situacion lo requiere, tambien se estarme calladita y bueno si lo intento puedo comer poco, jo, esque menudo sitio idilico has descrito, fotos, fotos, queremos fotos, fotos del numero uno y de las vistas de tu ventana, asi podremos seguir soñando guiados por tus palabras. un saludo
 
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Sharira un pez?!!! Bueno, pensandolo bien tiene su gracia... pero mi pregunta es como descubristeis que era hembra... porque tuve uno y se murió con sexo desconocido :-)

Ah, y que disfrutes en tu nueva casa
 
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No hay nada como "sentirse en casa" y por supuesto nadie mejor que tú para explicarlo.
Besos a 32º
 
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aiiii, que contento se te ve en tu nueva casa! me alegro!! y me parece bien que hayaís adoptado a shakira!!jiji

un besote
 
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¿Y serás capaz de soportar tanta paz y tanto silencio?

A mí es que me da vidilla el bullicio del centro de las ciudades.
 
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Y se llama así porque tiene un movimiento de caderas similar al de su homónima??? jejeje
No