Cosas DE SUECOS,...Y SE SUECAS, CLARO. Capítulo IV. Así lavan, así, así, que yo los vi.
Tengo muchos recuerdos de mi paso por Gringolandia, hace ya un poco más de un par de años, algunos maravillosos, otros, no tanto. Pero tengo especial manía por mantener en mi cabeza ciertos hechos banales que no son los que uno utilizaría para tratar de deleitar y mantener la atención den unos tertulianos sentados en reunión. Uno de los momentos rutinarios más particulares de aquellos meses de estancia al otro lado del charco era sin duda el rato en el que tenía que cargar la ropa en mi mochila enorme, el "soap", y dirigirme andando alrededor de kilómetro y medio hacia la lavandería más cercana. El procedimiento allí era sencillo. Simplemente necesitabas tres monedas de veinticinco centavos, (dos para la lavadora, una para la secadora), y si no la tenías no había porqué preocuparse porque estaba la máquina que te cambiaba los billetitos verdes, y esperar un rato mientras todo el proceso tenía lugar. Media hora de lavadora, tres cuartos de secadora, y vuelta para detrás con la espalda calentita al contacto con la ropa recién sacada de la secadora. Y así contada, tal rutina que suena demasiado monótona como para empezar este trozo de mis desvaríos mentales, y que ciertamente lo era, no dejaba de tener su interés. Mientras lavabas, siempre podías escaparte a la cafetería que había justo al lado a saborear un café con un muffin, o a comerte unos tacos, dependiendo claro, de la hora del día que fuese. Y si no había ganas, allí mismo, en la puerta de la sala de lavadoras había ejemplares gratuitos de múltiples periódicos, así que el día de colada era el instante de actualizarse, y allí mismo, sentado en la lavandería, o en esa cafetería que antes mencionaba, me arropaba bajo los pliegos de papel tamaño sábana del New York Times, y así, disfrutaba de un rato de lectura de actualidad, aprendía y mejoraba un poco más mi inglés, y comprobaba a la vez con gusto cómo de extensos y bien cuidados pueden tratarse todos los temas tocados por una edición diaria de un periódico.

Quizás porque las lavanderías siempre me han parecido un sitio que no deja de tener su encanto, y todo ello puede que esté idealizado por tanta escena de película venida de Gringolandia, pero lo cierto es que resulta ser un buen lugar para relajarse leyendo un libro con el rum, rum, de las máquinas de fondo, o donde conocer a gente que espera a sus ropas, mientras piensas que podrías ser tú el protagonista de una de esas escenas de película; una de esas en donde él y ella se cruzan, se miran, se enseñan la ropa interior mientras la doblan como si formase parte de un cortejo de apareamiento y acaban mezclándosela, primero por error, más tarde en el suelo del dormitorio de uno de los dos.
Pero uno de los motivos que me impulsaron a escribir todo lo que escribo en este rinconcito de web era el de tratar de eliminar algunos mitos y leyendas sobre los suecos y las suecas..., pero para no dejar un hueco vacío en la mitología popular, es mi deber sustituirlos por otros. Y he aquí que uno de los aspectos más sorprendentes, y que más pasma al mundo foráneo en este país escandi-navo, ya seas del origen y religión que seas, ya laves tu ropa en dirección a éste u otro templo sagrado, ya la separes por parámetros y algoritmos que quieras o hayas aprendido por motivos diversos, enfrentarte a la colada en Suecia es una experiencia que recordarás el resto de tus días. Trauma que arribará a tu mente cada vez que la asomes al tambor de tu máquina de lavar. Y todo lo dicho en los párrafos anteriores puede ya tacharse, o por lo menos, mantenerlo en el olvido hasta que te traslades de país. Hacer la colada es un fenómeno indescriptible que debería aparecer en cualquier guía dedicada a la supervivencia entre vikingos y vikingas. No en vano, en mi primer día en este país, en menos de veinticuatro horas que duró aquello, tuve mis primeras nociones sobre la colada en este país..., y por duplicado.
Porque, si no hace mucho hablaba sobre la capacidad de programación en el plano temporal de los suecos y suecas, el tema cobra tintes dramáticamente espantosos cuando la planificación tiene que ver con su capacidad de visualización del futuro para alrededor de dos semanas en adelante, y con el día, y lo que es peor, la hora que vas a lavar tu ropa. Porque las lavadoras, señores y señoras, en este país, hay que reservarlas con mucho, y cuando digo mucho, quiero decir, mucho, tiempo de antelación. Porque las casas no vienen dotadas con tal bien de consumo. Y así, estos elementos que fueron inventados hace ya tanto, y que ganan su merecido valor cuando te lo dan en pequeñas dosis racionadas, viven en este país en unas salas especialmente dedicadas para ellas. Suelen encontrarse en los sótanos de todos los edificios para el uso y disfrute común de ésta, nuestra comunidad, pero en general, en números absurdamente escasos. Así, y por poner un ejemplo cualquiera, resulta que para mi bloque de siete plantas (dos casas cada una) junto con el bloque de al lado (otras siete plantas, otras dos casas por planta) compartimos la impresionante cantidad de seis lavadoras. Seis lavadoras distribuidas en tres parejas, lo cual se resume a, tres posibilidades de lavar la ropa en cada momento.
Pero no es la cantidad de lavadoras lo que más puede a llegar a fastidiar, al fin y al cabo un lavado no debe durar más de unos 30 ó 40 minutos, lo cual podría suponer turnos de sobra para toda ésta, nuestra comunidad..., pero resulta que los turnos son tres al cabo del día. Tres turnos, tres, divididos en cuatro horas cada uno. Porque además está prohibido lavar a partir de la ocho de la tarde, y es que aquí, Mr. Casimiro tuvo más éxito mandando a la gente a la cama que en tierras hispánicas, y a esas horas, una lavadora, en el sótano de un edificio de siete plantas, es tan molesta para los sueños suecos como es un guisante bajo trescientos mil colchones para las princesas de cuentos. Así que, resumiendo, cuando te encuentras frente al panel donde debes encontrar un hueco tienes que decidir si tus lavadoras las pones, desde las ocho de la mañana hasta las doce, de las doce hasta las cuatro, o de las cuatro hasta las ocho. Horarios que, salvo el primero por tempranero no serían incompatibles con los fines de semana si no fuera porque..., vaya por dios, las lavadoras son tan molestas un sábado a las cuatro, o un domingo durante todo el día como lo son un día entre semana a las nueve de la noche. Conclusión, los fines de semana sólo funcionan los sábados a las ocho de la mañana. Horario que, muy a mi pesar, no existe en mi cabeza, y no será el número de calcetines que me queden limpios lo que me levante un sábado a las siete y media de la mañana. Me niego. En resumen, y volviendo a centrarnos en el panel que tenemos delante, debemos pensar qué nos conviene más, si romper la mañana de trabajo, si romper la tarde, o si salir del trabajo a mitad del día para ir a casa a hacer tu colada. Y en mi caso, con mi media hora larga que tardo en llegar, significa aún más pérdida de tiempo. Pero no habría problema en un turno de cuatro horas, tiempo suficiente para poner lavadoras cargadas de suciedad hasta la saciedad... solo con la salvedad de que en todas éstas, nuestras comunidades, pululan los denominados "buitres de lavandería", que por una regla que debe estar escrita en el primer párrafo de la constitución sueca, tienen todo el derecho del mundo a ocupar tus lavadoras si no las has puesto en marcha en los quince primeros minutos (olvídate un sábado por la mañana, si estabas pensando en ponerla más tarde de las ocho, no sirve...). Pero claro, en esas condiciones, uno es cuando se da cuenta que hay que compaginar la vida laboral con la personal (tanto en cuanto que si quieres conservar, o en su defecto de recién llagado a país escandi-navo encontrar amigos, debes mantener un estado de higiene relativamente adecuado), y como conclusión, resulta que una de las causas de absentismo laboral más fuerte en este país es por motivos de la colada. Y no sorprende, y excusa de obligaciones, y sirve para organizar el resto de tu calendario el saber que mañana por la tarde no puedo trabajar, no puedo acudir a tal reunión, debo asentarme antes de clase, o no puedo quedar con esa estupenda sueca de divinas proporciones porque, sí, desgraciadamente, tengo la colada.
Cierto es, y no subestimaré los métodos escandi-navos para hacer las cosas, que una vez que has conseguido que el turno sea tuyo, te sientes el rey de las coladas, el señor del suavizante, el dios de las secadoras, porque, disponer de dos máquinas a tu santo antojo durante la no desdeñable cantidad de cuatro horas no es ninguna nimiedad, y es entonces cuando puedes disfrutar separando la ropa para cada lavado como te venga en gana, haciendo grupos por colores y sabores de ropa, así que subgrupos dentro de cada grupo para los colores y sabores de las propias manchas. Pero, ¿donde está el motivo para tan extraño sistema de lavado? Así que es hora de interpretaciones y explicaciones de el porqué este tipo de comportamiento, que favorece el absentismo laboral y te ata a tu panel de lavadoras tan fuerte como a su sistema de captación de impuestos, triunfa en un país donde tienen fama de eficientes..., y es que, pese a lo que pueda pensarse, las lavadoras programadas con semanas de antelación tiene un sentido muy práctico a la hora de espabilar la economía..., sobretodo cuando en el juego entran sujetos como éste que escribe. Porque, veamos. La manera más eficiente de saber cuando tienes que poner una lavadora sin perder más días de trabajo de la cuenta consiste en ir al cajón de calcetines y contar los pares que te quedan limpios, y, teniendo en cuenta que tienes un par de calcetines por día, así cuando te quedan unos catorce pares, es hora de bajar a reservar tu siguiente colada. Fácil. Véase que tal regla también puede aplicarse al número de calzoncillos disponibles. Pero en mi despiste de vida generalizado, siempre empiezo a contar calcetines cuando el número está por debajo de cinco, con lo cual, las posibilidades de racionarlos en las dos semanas vista que te toca la próxima lavadora, es, aparte de muy complejo, higiénicamente inaceptable. Con lo cual, a cada tanto me toca ir a comprar nuevos suministros de calcetines o calzoncillos que se volverán a acumular hasta que vuelva a quedar cinco, y tenga que volver comprar, y así, de manera sucesiva hasta que el mundo se parta en dos, o yo me vaya se éste país, lo que sea que pase antes. Y teniendo en cuenta que, según investigaciones recientes, la probabilidad de quedarte con calcetines deshermanados aumenta exponencialmente con el número de calcetines que entran en el tambor de la lavadora, eso te obliga a renovar las existencias antes de lo previsto. Y así, por tanto, al final se te va una parte porcentual curiosa de tus ingresos en abastacerte de ropa limpia, además de aumentar el volumen de tu colada y por tanto de aguas, de electricidad, de detergente... Y hablando de economías, tengo que irme, que me toca escoger nuevos modelos de calcetines para semana santa....
Hasta pronto
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Aqui no tengo yo de esas cosas... la Balay de mi mami que la llevo la ropita y me la devuelve planchadita y todo.
Besos
Besos
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http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_4871000/4871774.stm
Ví eso y me recordó a tí, jejeje
Ví eso y me recordó a tí, jejeje
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pero admiten la falta al trabajo presentando como justificante "la colada"?
eso me parece genial!!
eso me parece genial!!
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Todo un ejercicio de cáculo matemático y estadístico. Me pregunto si ese carácter planificador lo aplicarán a todas las cuestiones vitales con la misma rígidez. Lo digo porque algunas cosas entonces tienen que ser terribles...
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Qué cosas!! supongo que cuando sea el caso al revés, un sueco o una sueca, dirá que estamos locos por tener lavadoras dentro de las propias casas y no digamos usarlas a nuestro antojo, por el amor de dos!!!! somos unos excéntricos! jajaja
1beso y felices vacaciones
1beso y felices vacaciones
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Dios, qué horror, con lo bien que se está con tu lavadorita propia en tu casa...
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Tío, lo que necesitas es llevarte una lavadora de contrabando desde España. Yo me acuerdo que mi abuela tenía una portatil que tiraba el agua por un tubo directamente al lavabo. Una vez la tengas la puedes amortizar ofreciendo lavados ilegales a bajo precio...
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No lo entiendo. Pq lo complican tanto??? Yo casi que llevaría la ropa de usar y tirar. Rollo papel o así...pq o eso, o te vuelves un guarro/a de cuidado, madre mia la q hay que liar para poner una lavadora!!!
Bss a 25º.
Bss a 25º.
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Pues mira...tal vez si hubiesen lavanderías en Sevilla...yo no hubiese sufrido mi accidente doméstico el Domingo...ayyyyyyyyyyyyy
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Isabel COixet siempre refleja el mundo de las lavanderias en su peliculas y es que, yo que también he tenido la oportunidad de vivir en una ciudad que dependía de ellas para ser persona, tiene su encanto.
A mi me servía incluso para concer gente aunque fuera preguntandole si ese detergente o suavizante que tal iba. Las citas que pudieron salir de allí :-)
A mi me servía incluso para concer gente aunque fuera preguntandole si ese detergente o suavizante que tal iba. Las citas que pudieron salir de allí :-)
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Y cual es el motivo por el que la gente no tiene lavadora en casa?
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jajaja, que bueno!!! qeu raritos estos suecos, si ya digo yo... puf!
un besote!
un besote!
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hostias, hablando de lavanderías..creo que me he dejado la ropa en la lavadora desde ayer...mierda.....
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jajajajajjajajajaja....Bueno siempre puedes ir a las ofertas esas que te venden...Cuatro por tres, :O).
La escena de la lavandería...es una de las más bonitas de una película increible, "Mi vida sin mi" de Isabel Coixet..
Bueno, pues nada...a seguir haciendo calculos de ropa interior!!!, :O)).
Besos madrileños, Rous.
PD-Información meteorológica: tiempo en Cadiz y alrededores: 15º.
La escena de la lavandería...es una de las más bonitas de una película increible, "Mi vida sin mi" de Isabel Coixet..
Bueno, pues nada...a seguir haciendo calculos de ropa interior!!!, :O)).
Besos madrileños, Rous.
PD-Información meteorológica: tiempo en Cadiz y alrededores: 15º.
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A mi las lavanderías también me parecen lugares encantadores...
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Siempre había dicho que mi forma de pensar y de vivir estaría más cerca de un jordano que de un finlandés (o sueco, es lo mismo) y estas cosas me lo confirman.
Por eso, todo ese rollo de Europa me parece algo totalmente irreal. Somos como habitantes de planetas diferentes.
Por eso, todo ese rollo de Europa me parece algo totalmente irreal. Somos como habitantes de planetas diferentes.
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me gusta este blog!!! Muy lindo el post! Me causó gracia lo de gringolandia, yo a veces la llamo yankielandia, jajaja... Un beso
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POR DIOS BENDITO...ME HAS DEJADO DE PASTA DE BONIATO...NO PENSÉ NUNCA YO QUE EL MUNDO DE LAS LAVADORAS DIERA PARA TANTO...QUÉ STRESS!!!!...
¿ASÍ QUE EL SUPERÁVIT DE LA ECONOMÍA SUECA SE DEBE A LA COMPRA MASIVA DE CALCETINES Y CALZONCILLOS VARIOS???...QUIÉN ME LO IBA A MÍ A DECIR!!!...ALUCINANTE!!!
BESOTES CATALANES
CHARO
¿ASÍ QUE EL SUPERÁVIT DE LA ECONOMÍA SUECA SE DEBE A LA COMPRA MASIVA DE CALCETINES Y CALZONCILLOS VARIOS???...QUIÉN ME LO IBA A MÍ A DECIR!!!...ALUCINANTE!!!
BESOTES CATALANES
CHARO
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Pues chico, menudo estress con la dichosa lavadora, en las pelis parece un lugar ciertamente romántico pero según lo pintas tu, pues ya no se que pensar, y digo yo lo mismo que te sugerian anteriormente¿no es mas facil invertir en una lavadora de segunda mano?, sinó tambien mola llenar la bañera meter todo a remojar con jabon y remover de vez en cuando, luego un aclarado rapido y listo, eso creo que será mas barato que comprar calcetines sin parar, en fins que costumbres mas raras. besos y gracias por tu aportacion en mi blog.
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Todo es planificación en el reino sueco. Joder ha ido a las antipodas de nuestro país. En q hacemos las cosas sin planificar. Animo
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Algo había oido yo sobre esto, sabía que por allí las lavadoras están en el sótano y son comunes...es lógico lo de los turnos...pero que escaseen tanto y semejante previsión ya no lo es.
Yo haría lo mismo que Amaranta, reservar cada X tiempo, que seguro que hay algo que meter...y mientras tanto, a darle al jabón de mano y lavar en el lavabo las cosas que me corrieran más prisa...supongo que tardarán mucho en secarse, así que a echar mano del secador. Si, ya supongo que no te estoy descubriendo América, todo esto ya lo habrás pensado.
Por qué hacen las cosas así? Es que con el frio no sudan la ropa? O es que les da igual ir sudados?
Qué tal van de higiene corporal? Porque contrario a lo que pueda parecer, los Españoles (por término medio) somos de los más limpios...la experiencia me dice que por otros lugares con una ducha a la semana van bien apañados (eso o que he conocido gentes muy marranas).
muchos saludos
Yo haría lo mismo que Amaranta, reservar cada X tiempo, que seguro que hay algo que meter...y mientras tanto, a darle al jabón de mano y lavar en el lavabo las cosas que me corrieran más prisa...supongo que tardarán mucho en secarse, así que a echar mano del secador. Si, ya supongo que no te estoy descubriendo América, todo esto ya lo habrás pensado.
Por qué hacen las cosas así? Es que con el frio no sudan la ropa? O es que les da igual ir sudados?
Qué tal van de higiene corporal? Porque contrario a lo que pueda parecer, los Españoles (por término medio) somos de los más limpios...la experiencia me dice que por otros lugares con una ducha a la semana van bien apañados (eso o que he conocido gentes muy marranas).
muchos saludos
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¿Y no saldría más barato comprar directamente una lavadora, aunque fuera de segunda mano?... vale... vale... que si lo haces ¿de que te quejarás entonces?
Besos de una maia.
Besos de una maia.
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Increible, increible, yo no podría acostumbrarme, aunque no tendría más remedio. Se me haría raro lavar mi ropa en donde otros que no son cercanos a mi han lavado su ropa. En fin, yo lo que haría es pedir turnos sin mirar mi ropa, y cuando me toque lavar, porque en quince días seguro que tienes cosas que lavar y dejar de mirar los calcetines o las braguitas.





