DESDE QUE NO NOS VEMOS
Qué a gusto se está a veces en esos momentos tras la comida, medio adormilado por el hecho de la digestión, con una habitación a media luz, unas vistas inhóspitas tras la ventana, que te reconfortan sólo de saber que tú estás al otro lado del cristal, y, sobre todo, escuchando ciertos discos que parecen llevar perfectamente los movimientos rítmicos de la respiración y de la digestión. A veces pienso que con tantas recopilaciones que hay hechas, deberían hacer también alguna de canciones o discos para después de comer..., en esos momentos en que te dejarías llevar por una buena siesta... Gracias, hermanita, por mostrarme a Mariza. Mucho más relajante y sano que cualquier programa televisivo.
Pero hoy no voy a dormir siesta. Entre otras cosas porque aún estoy en el laboratorio (no es más que viernes, aunque previsiblemente no se publique esto hasta más tarde), y queda mal dormirse sobre el teclado. Quizás sobre un artículo que te cuenta cómo una levadura, nacida para hacer cerveza (digna profesión, si señora...) expresa y reprime no sé cuantos genes cuando le enseñan una foto de tal o cual personaje... se comprenda..., ¿a quien no le ha pasado viendo uno de los grandes documentales de la 2?, pues eso. No. Hoy no duermo siesta porque aquí ya las siestas te teletransportan directamente hacia la noche. Ahora son las 4 de la tarde. Probablemente muchos de vosotros a esta hora está aún relamiéndose de una copiosa comida, pensando en volver al tajo, pero aquí ya es de noche. Noche cerrada, oscura y cubierta de nubes. Despertarse de una siesta en mitad de la noche, por lo menos a mí, me deja mal cuerpo, y sobre todo, me despista. Y ya bastante despiste tengo entre calles de nombres extraños, tanto como el de las paradas de los tranvías que hay que distinguir en la oscuridad de las 4 de la... ¿noche? Por cierto, y para el que no se quiera acostar sin saber algo nuevo, en sueco todas las calles acaban con el sufijo "gatan", que me da a mí que significa "calle"...
Hace tiempo que vengo retrasando uno de mis capítulos más fundamentales, creo. Lo he empezado alrededor de cuatro veces, pero nunca me ha gustado, y lo borraba... Aunque he de decir que siempre empezaba con la misma idea: Para mí, el periodo de adaptación que se requiere cuando estás en sitio nuevo es de unas 6 semanas, día arriba, día abajo. Ya me tocó probarlo otras veces, y funciona. Esta semana he cumplido 4 semanas. mi primer mes. Una amiga de Granada me dijo que no contara con ese primer mes. "Olvídalo, no pienses en él, no te dejes llevar por lo que se te pase por la cabeza durante ese tiempo, tira hacia delante, no frenes, no mires hacia atrás...como los burros". Sí, sí, parece exagerado, de guión de peli de serie B. Obvio que esto no todo esto no es una peli de miedo, pero no estaba falta de razón. Antes de venirme todo el mundo me habló de aquel famoso caso, sí, ese típico caso que todo el mundo conoce, pero que yo nunca he visto. El caso de un chico que se vino de postdoc a Suecia hace ya algún tiempo, y no duró dos semanas. Se volvió atrás porque no lo aguantó. Supongo que no es el mejor ejemplo que te pueden dar para animarte, aunque si le das la vuelta a la historia, el tipo llegó en pleno Enero, a un sitio que está algún que otro mil kilómetro más al norte que este sitio. Llegar a un sitio donde no sabrás de qué color es la acera que pisas hasta dentro de seis meses debido a la cantidad de nieve que pisas es bastante tétrico.
Pero por suerte, no es mi caso. He de decir que mi primer mes ha sido más sencillo de lo que esperaba. Quizás, por previsión, me zambullí en esta historia tomando mucho aire calentito del sur en mis pulmones, más del que necesitaba, y aún aguanto, bajo agua, resistiendo. Quizás la certeza de que tengo que hacer de este sitio mi hogar para los próximos años es suficiente como para no dejarme llevar con miradas hacia lo que quedó atrás. Todo ello puede ser. Claro. Sin embargo, algo con lo que no contaba y que está siendo vital es la gente que he encontrado y que me rodea, mis compañeros de laboratorio.
En algún otro momento tocará hacer un artículo completo sobre los suecos. Hay mucho que hablar de su manera de ser, su manera de hacer las cosas, e incluso, hasta puedo hablar de su manera de bailar. Pero ahora quiero hablar de la mezcla de gente de mi laboratorio, y así, entre suecos y suecas se puede ver a una checa, una francesa, una eslovena, un servio, y, desde hace un mes, un españolito. No es fácil llegar a un país tan distinto como Suecia, e integrase en la vida de los suecos, pero un número de guiris suficientemente grande sirve para hacer una piña en la que protegerse. Y además, en la que proteger a los que vienen de fuera. Y eso es lo que parece que están haciendo conmigo. Que te saquen todos los fines de semana, que te ayuden a instalarte, que te inviten a sus casas a una cena como si fuera uno más, que te muestren los mejores sitios de la ciudad, u otros pequeños cientos de detalles pequeños es algo que no tiene precio. Y sirva esta paginita para agradecer a esa gente que tanto me está ayudando a echar unas raicillas en este frío suelo. Va por ustedes, señores, un reconocimiento lleno de gratitud. En un mes de estancia me ha dado tiempo de hacer, ver y conocer muchas cosas de mano de la gente que me acompaña, y ya hasta me ha dado tiempo de ir a 3 conciertos, uno de reggae en sueco..., je, escuchar para creer, otro de la estrella rutilante del panorama musical sueco en estos momentos, una chica llamada Laleh, medio sueca, medio iraní
, que no me extrañaría que fuese el próximo producto musical sueco exportado con éxito alrededor del globo, y otro de música cubana muy divertido, y en el que pude observar la diferencia entre un público cubano entregado al movimiento de sus caderas, y otro sueco, plantados en su medio metro cuadrado como árboles centenarios, con sus cuerpos insensibles a cualquier nota musical.Y a todo ello hay que sumar un ambiente en el trabajo que me gusta, ya que hasta los suecos con los que trabajo ayudan a que sea ameno, agradable, y a veces hasta divertido. Tengo un jefe listo como el hambre, y del que puedo sacar mucho partido si hago bien las cosas, y del que ya por lo pronto he sacado un flamante iMac G5, un probable viaje a Bélgica por un par de semanas, además de un posible robotito que debe ser la mar de apañao, y al que pienso esclavizar sin remilgos para que haga mis experimentos por mí.
Es obvio que es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas sobre lo que me rodea, la gente, el trabajo, la ciudad, pero, teniendo en cuenta que los principios suelen ser los momentos más duros, es posible, quizás, que de alguna manera, y todo ello si la providencia así lo quiere, el que acabe por hacerme el sueco. Pero eso, ya se verá, y espero que algún día así lo leáis.
Hasta pronto.
Comentario:
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Muy buen consejo el de tu amiga de Granada. Lo bueno de la investigación (bueno, corrijo...) una de las cosas buenas...es que se tiene la oportunidad de salir de casita, ponerse a prueba y establecer relaciones con otras gentes, que llegan a ser como una nueva familia. Es difícil estar tirado del todo.
Lo del reggae en sueco lo tenías superado de entrada, que vienes del verano 2005, el verano del reggaeton. Si es que ser español significa estar curtido para todo...
saludos desde una ciudad fria...pero menos que la tuya.
Lo del reggae en sueco lo tenías superado de entrada, que vienes del verano 2005, el verano del reggaeton. Si es que ser español significa estar curtido para todo...
saludos desde una ciudad fria...pero menos que la tuya.
Comentario:
Me alegro que el abrigo humano que te rodea haga sentirte, algo mejor. Imagino tu añoranza al Lorenzo, ese que nos dá vida y energía.
No me extraña que al son de la música cubana dancen al ritmo de un viejo roble. Cuba tiene que tener un color que tiene que se ser explicable sólo cuando tus ojos lo descubren.
Animo con las Saccharomyces.
Un beso cálido desde el Sur, tu Sur.
No me extraña que al son de la música cubana dancen al ritmo de un viejo roble. Cuba tiene que tener un color que tiene que se ser explicable sólo cuando tus ojos lo descubren.
Animo con las Saccharomyces.
Un beso cálido desde el Sur, tu Sur.





