VOLANDO VOY
Volando voy...
Y por el camino, yo me entretengo..., o por lo menos eso intento. Por eso quizás comienzo este trocito de ventana para quien quiera verla, leerla, criticarla, o aborrecerla. Cada uno sabrá. Me entretengo mientras vuelo. Mientras volando voy, aunque con el respaldo reclinado del asiento de la de delante, que duerme la siesta que yo podría estar pegándome, y la ratonera que ya de por si es el espacio que corresponde a cada uno de los pasajeros de este avión, creo que acabaré primero con dolores de espalda que con el primer párrafo... Pero por el camino, yo me entretengo, y porque además hace ya tiempo que dedicí que era el mejor momento para comenzar esta historia cuyo final nadie puede presumir, aquí me encuentro, y me entretengo escuchando al Michael Buble en honor a quien quiso que lo escuchara.
Y por el camino que trazo a 10 mil metros de altura, yo me lo pienso; ¿a donde diablos me largo? Hoy quizás, mientras contemplaba la última de las combinaciones de salida y de llegada que mostraba la última de las tarjetas de embarque que me dirigen, dando botes de aeropuerto en aeropuerto, a lo que será mi próxima vida durante al menos se supone unos tres años, sentí por primera vez la misma sensación de vértigo del que está perdido en mitad del bosque, sin puntos de sujeción, en una ruleta en la que he apostado mucho y que puede que salga rojo, o puede que negro. Dejar el cálido sur de donde uno procede para adentrarse de lleno en Suecia parece de entrada que saldrá negro. Pero me da por pensar en todo lo que me espera, lo bueno, lo malo, y lo más bueno. Tener la oportunidad de mezclarme entre escandinavos y empaparme de sus vidas, exprimirlas al máximo, y llenarme a mí mismo del reverso de la moneda que supone para un tipo del sur de España el frío norte de Europa, se me antoja una apuesta ganadora, un rojo seguro.
Ahora me entretengo acordándome de todo lo que dejo atrás, y la ruleta de nuevo apunta al negro. Dejo atrás una vida que más buena o mala, me gustaba, o por lo menos me gustaban los que participaban de ella, las personas y lugares que la construían y la enriquecían de manera que hacia meritoria vivirla. Dejo demasiado, y resultó que la apuesta se volvió más dura de lo que al principio suponía... Como los jugadores que no saben donde detenerse antes de darse cuenta de que lo ha perdido todo, avancé por este proyecto de futuro que tan bien tenía trazado y del que tan poco sabía, y por ello me asaltan las dudas, y todo lo que ahora estoy empezando tiene la misma textura vaporosa que las nubes que veo por la ventanilla, y que apenas me dejan ver lo que hay abajo. Pero por lo mismo sé que abajo hay suelo, firme y palpable, y aunque empiezo de cero, el andamiaje de mi propia vida, que soy yo mismo, se viene conmigo en el avión, y sé que más tarde o más temprano se llenará de nuevas facetas, gentes y lugares, rutinas y hechos esporádicos que acabarán por rellenar la estructura que soy yo, y que ahora viaja. Porque tanto como se deja atrás nunca pasa en balde, y acaba sirviendo para crear una argamasa más fuerte con la que acabas construyendote. Sé que todo lo que queda atrás en el fondo me deja como legado un poso que ya no sé distinguir con lo que yo era, porque al fin y al cabo, todo queda fundido en una solo material. Soldadura flexible, pero tremendamente fuerte que debe servirme para sobrevivir a los escandi-navos. Y eso, para el que aún haya continuado leyendo, es una ganancia segura. Todo al rojo, que gano. Porque en definitiva hoy le he puesto rumbo norte a mi vida.
Y tan seguro estoy de ello, que creo merece la pena hacerlo saber. Hoy comienzo a hacerme el sueco. Hoy empiezo mi estancia como investigador postdoctoral en un país extranjero. Hoy no soy ni más ni menos como otro que se suma al montón de individuos e individuas, de bichos raros que componen el nuevo modelo de emigrante que entonan el "adiós, España querida...", conscientes y en cierta medida reflejados de lo que atrás digo (o puede que no, porque no puedo hablar por todos los que salen en sus respectivos aviones), pero todos ellos (espero..., ojalá sea así) con el depósito lleno del combustible del que se provee la ilusión, rozando el borde de la temeridad, comenzando un trabajo en algún lugar del "goglee earth" con el que tratar de hacer los máximos méritos posibles para luego hacerse un hueco, en un posible y lejano futuro, en un mundillo lleno de miserias, como es el de la Ciencia en este santo país. Hoy comienzo otro capítulo de la vida llena de tribulaciones del que quiere dedicarse a esto, y del que acabo de terminar de revolcarme en su primera parte en el periplo de "puto becario". Un capítulo nuevo que, a los que están fuera de este mundillo puede que entiendan, o puede que no. Pero a su vez, es el mismo mundillo que me lanza al exterior es la excusa que me sirve, lo que me da ganas de devorar experiencias, y con intención además de relatarlas. Y por ello abro este trozo de ventana a "Ikealandia" vista por los ojos de un postdoc recién allí-estrenado.
Con lo que yo escribo y escriba aquí no pretendo agradar a nadie, ni que lo que diga guste ni más ni menos. Mis intenciones son, como lo he dicho al principio, las de entretenerme en este viaje de largo recorrido, de años de ida, y ya veremos cuantos de vuelta. Crónicas largas, para publicar en mi propia guía "Lonely Planet style" que en un futuro se escribirá sobre los escandi-navos. No me preguntéis ni os hagáis idea de lo que aquí puede salir. Probablemente algún día tendré ganas de darle un toque irónico, casi cómico (ya veremos si lo consigo...), reirse de uno mismo y de lo que le rodea es el un síntoma absoluto de ser consciente de qué bicho raro eres. Tampoco me extrañaría que algún que otro episodio salga gris, u oscuro, depresivo como el oscuro invierno al que me lanzo a 800 kilómetros por hora. El que quiera y le apetezca que lea lo que su cuerpo le indique. Además, nunca se sabe qué será, será, de este blog, siquiera si sobrevivirá el primer mes, el segundo, o se muera antes de echar raíces. Todo ello, ya se verá. Al fin y al cabo, todo esto es sólo para entretenerse...
Hasta pronto entonces.
Comentario:
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Quiero ser la primera persona en poder felicitarte por éste magnífico blog, del que estoy segura, podremos disfrutar por mucho tiempo. Porque así tiene que ser... yo ya estoy enganchada! Gracias por abrir esta ventana con vistas a Suecia y relatarnos tu experiencia. Gracias..... Un beso wapo MUACKS. Laura