El amigo Marc
Hoy, en plena lucidez( os contaré otro dia mi irritante mal de estomago fantasmal, que me ha impedido beber como dios manda durante dos semanas), nos ha visitado un señor ruso muy timido,pero que,según Fred, me iba a culturizar un poco. Es pintor y responde al nombre de Marc Chagall, al principio no nos hemos dirigido la palabra, mientras enseñaba sus cuadros. Poco a poco me he ido sumergiendo en una atmósfera irreal de pinturas vivas y llenas de color, con vacas al revés y novios volando por todo un pueblo, azules imposibles, rojos con vida, acróbatas flexibles de mirada perdida y retratos con una extraña sensación de vida irreal.

El señor Marc y su mirada perdida...
Mientras Fred nos dejaba un té,contento de poder culturizarme, el señor Marc me ha explicado como era su pueblo, allá en Rusia, y su vida con Bella, su primera esposa.Luego me ha contado el trabajo de los campesinos y sus caballos, y los ritos de la comunidad judia en su aldea.Cada palabra iba acompañada de un gesto y,durante breves momentos,creí que todos los personajes de sus cuadros se movian:ahora la vaca, los novios por encima de la aldea, los campesinos, los acróbatas. Luego al señor Marc le ha cogido una importante inspiración artística y ha decidido pintar todo el salón, pardes y muebles incluidos, mientras cantaba canciones rusas y me pedia "un peu de vodka, si-vous plaire". Sonriendo, y pensando que dirían Fred y Ginny al ver todo el salón pintado, le he servido una buena copa de vodka y brindando por el surrealismo sencillo y vivo de sus pinturas, ha seguido ahi, dale que te pego con su imaginación...

El señor Marc y su mirada perdida...
Mientras Fred nos dejaba un té,contento de poder culturizarme, el señor Marc me ha explicado como era su pueblo, allá en Rusia, y su vida con Bella, su primera esposa.Luego me ha contado el trabajo de los campesinos y sus caballos, y los ritos de la comunidad judia en su aldea.Cada palabra iba acompañada de un gesto y,durante breves momentos,creí que todos los personajes de sus cuadros se movian:ahora la vaca, los novios por encima de la aldea, los campesinos, los acróbatas. Luego al señor Marc le ha cogido una importante inspiración artística y ha decidido pintar todo el salón, pardes y muebles incluidos, mientras cantaba canciones rusas y me pedia "un peu de vodka, si-vous plaire". Sonriendo, y pensando que dirían Fred y Ginny al ver todo el salón pintado, le he servido una buena copa de vodka y brindando por el surrealismo sencillo y vivo de sus pinturas, ha seguido ahi, dale que te pego con su imaginación...
Che boludo,que bueno que vinistes
Fred y Ginger tienen una exhibición de baile en la mansión de nuestro amigo Ernst Lubitsch y, comprobando que bailan muy bien,pero les falta perfeccionar la sangre que les circula por las venas, he invitado a mi amigo Astor y su bandoneón mágico, para que caliente un poco a este dúo.

Astor Piazzola me encanta, no hay ninguna otra palabra. Viene con su bandoneón y enseguida nos pide un mate,para entrar en la "onda". Busca bien la posición, se concentra...luego me sonrie y me pregunta como me va en la casa de los danzantes y si ya he aprendido algun paso de baile " que no sea el paso del borracho,pibe", y hasta Fred se rie.
Ha tocado "Adios Nonino", "Libertango", "Maria de Buenos aires", "Milonga del ángel" y "Luna". Después de reirnos de Fred y Ginger y su poco don para apasionarse con el tango argentino,Astor me ha contado sus duros inicios como músico, ya que él no queria ser "sólo musico de tango", queria experimentar con el jazz, hacer otras propuestas. Se quedó un poco triste al pensar que en la Argentina no fuera tan querido como en Paris,pero yo le he dicho que nadie es profeta en su tierra, y que ahora,todo eso, quedaba muy lejos.
Para el final, mientras el ocaso se ceñia sobre el horizonte y yo me bebía, muy melancolicamente un gimlet, Astor Piazzola ha tocado "Obliovion", de maner pausada pero con fuerza, haciendo recordar un Buenos aires querido, con Gardel, con Troilo y con aquella Malena, que bailaba el tango como ninguna.
Astor, al final, me ha vuelto a sonreir ,mientras en la silla se abandonaba el bandoneon...

Astor Piazzola me encanta, no hay ninguna otra palabra. Viene con su bandoneón y enseguida nos pide un mate,para entrar en la "onda". Busca bien la posición, se concentra...luego me sonrie y me pregunta como me va en la casa de los danzantes y si ya he aprendido algun paso de baile " que no sea el paso del borracho,pibe", y hasta Fred se rie.
Ha tocado "Adios Nonino", "Libertango", "Maria de Buenos aires", "Milonga del ángel" y "Luna". Después de reirnos de Fred y Ginger y su poco don para apasionarse con el tango argentino,Astor me ha contado sus duros inicios como músico, ya que él no queria ser "sólo musico de tango", queria experimentar con el jazz, hacer otras propuestas. Se quedó un poco triste al pensar que en la Argentina no fuera tan querido como en Paris,pero yo le he dicho que nadie es profeta en su tierra, y que ahora,todo eso, quedaba muy lejos.
Para el final, mientras el ocaso se ceñia sobre el horizonte y yo me bebía, muy melancolicamente un gimlet, Astor Piazzola ha tocado "Obliovion", de maner pausada pero con fuerza, haciendo recordar un Buenos aires querido, con Gardel, con Troilo y con aquella Malena, que bailaba el tango como ninguna.
Astor, al final, me ha vuelto a sonreir ,mientras en la silla se abandonaba el bandoneon...





