CENITAS NAVIDEÑAS
Buenas a aquellos que me leeis.
En fin, cenitas navideñas, el tema que nos ocupa hoy.
La verdad, no soy muy dada a pasarmelo bien a las cenas. A las pocas a las que he ido lo he hecho por puro compromiso pero en fin, esta vez, teniendo en cuenta que me he puesto con mi nueva faceta de mujer ocupada de la vida, me he apuntado a una que tenía con mis compañeros de clase de clown (si amigos, clases de payaso, en las que participo).
Lo más importante para comenzar, es decir que yo no conocía a nadie. Sólo llevaba un día de clase y el único nombre que tenía en mi memoria fue era el de los profesores del taller y el mío propio. Como comienzo, pésimo.
Comencé a pensar, cosa creo que normal, que ¿qué cuernos pintaba yo en medio de gente que se conocía desde hacia mas de un año llendome a cenar a un garito raro? Dejé de plantearmelo cuando nos sentamos a la mesa, la cual no daba más de si puesto que éramos más gente que sitio físico.
Nos trajeron de todo: vino a mansalva, gaseosa para los fans del tinto de verano en invierno, jamon serrano, churrasco, la tipica tortilla española cortadita para picar, choricitos al vino y demás parafernalia. A mitad de cena ya estabamos jugando al famoso juego del "Camarero, camarerero, una de ...." al que llegamos a sacar hasta 60 palabras diferentes. Luego, tanda de canciones populares del folclore español ( y aún no habíamos llegado a los postres), canciones regionales - algunas con traducción simultanea para una compañera inglesa que se había sentado a la mesa y no entendía bien el idioma) y una chica brasileña que decía aquello de " y yo que pesaba que solo los brasileños sabíamos hacer fiesta"-
Total que aún no había dado als 11 habíamos pasado por todos los estados etílicos imaginables, incluyendo el de cantar canciones de la infancia (ejemplo: Oliver y Benji y demás estilos) y himnos eclesiásticos que, por alguna razón, a la gente le da por cantar.
A eso de la una habíamos logrado llegar a un pub en el que estaban en plena sesión Reagge con musica en directo. Hasta tenía a una tía atabiada tipo wailer en el escenario. Yo, notando que lo de cenar con agua nada más no daba para el ritmo de amor efusivo que empezaba a tener todo el mundo, opté por darle a la cerveza, dicho sea de paso me valió el botellín 2 €, que para los tiempos que corren, en un pub y denoche, hasta es barato. Y allí me puse a intentar pillar el ritmo del " te quiero mucho tio" que llevaba algún compañero de cena.
Decir que terminamos bailando funky en un pub raro perdido por unas calles de la ciudad y contando chistes malos a las 6 de la mañana es algo que basta.
Pasar me lo pase pipa. Pero tras descubrir que parezco la enciclopedia-catálogo de cualquier karaoke que se precie es algo que fue superior a mi.
Fue cena de Navidad, buen rollo, alcohol y jamon serrano (algo tipico español). No hubo gorritos de Papa Noel pero si villancicos variados y muchas risas y buen rollo. Al final, me se los nombres de media clase, al menos es un progreso, en todo caso.
En fin, cenitas navideñas, el tema que nos ocupa hoy.
La verdad, no soy muy dada a pasarmelo bien a las cenas. A las pocas a las que he ido lo he hecho por puro compromiso pero en fin, esta vez, teniendo en cuenta que me he puesto con mi nueva faceta de mujer ocupada de la vida, me he apuntado a una que tenía con mis compañeros de clase de clown (si amigos, clases de payaso, en las que participo).
Lo más importante para comenzar, es decir que yo no conocía a nadie. Sólo llevaba un día de clase y el único nombre que tenía en mi memoria fue era el de los profesores del taller y el mío propio. Como comienzo, pésimo.
Comencé a pensar, cosa creo que normal, que ¿qué cuernos pintaba yo en medio de gente que se conocía desde hacia mas de un año llendome a cenar a un garito raro? Dejé de plantearmelo cuando nos sentamos a la mesa, la cual no daba más de si puesto que éramos más gente que sitio físico.
Nos trajeron de todo: vino a mansalva, gaseosa para los fans del tinto de verano en invierno, jamon serrano, churrasco, la tipica tortilla española cortadita para picar, choricitos al vino y demás parafernalia. A mitad de cena ya estabamos jugando al famoso juego del "Camarero, camarerero, una de ...." al que llegamos a sacar hasta 60 palabras diferentes. Luego, tanda de canciones populares del folclore español ( y aún no habíamos llegado a los postres), canciones regionales - algunas con traducción simultanea para una compañera inglesa que se había sentado a la mesa y no entendía bien el idioma) y una chica brasileña que decía aquello de " y yo que pesaba que solo los brasileños sabíamos hacer fiesta"-
Total que aún no había dado als 11 habíamos pasado por todos los estados etílicos imaginables, incluyendo el de cantar canciones de la infancia (ejemplo: Oliver y Benji y demás estilos) y himnos eclesiásticos que, por alguna razón, a la gente le da por cantar.
A eso de la una habíamos logrado llegar a un pub en el que estaban en plena sesión Reagge con musica en directo. Hasta tenía a una tía atabiada tipo wailer en el escenario. Yo, notando que lo de cenar con agua nada más no daba para el ritmo de amor efusivo que empezaba a tener todo el mundo, opté por darle a la cerveza, dicho sea de paso me valió el botellín 2 €, que para los tiempos que corren, en un pub y denoche, hasta es barato. Y allí me puse a intentar pillar el ritmo del " te quiero mucho tio" que llevaba algún compañero de cena.
Decir que terminamos bailando funky en un pub raro perdido por unas calles de la ciudad y contando chistes malos a las 6 de la mañana es algo que basta.
Pasar me lo pase pipa. Pero tras descubrir que parezco la enciclopedia-catálogo de cualquier karaoke que se precie es algo que fue superior a mi.
Fue cena de Navidad, buen rollo, alcohol y jamon serrano (algo tipico español). No hubo gorritos de Papa Noel pero si villancicos variados y muchas risas y buen rollo. Al final, me se los nombres de media clase, al menos es un progreso, en todo caso.





