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MIS LECTURAS DE HOY.
Que soy un ser lleno de defectos, taras, y carencias, ya lo sé y no hace falta que mi amigo Luigi me las restriegue cada mañana.

Pero alguna virtud, supongo, aún me queda. Y la virtud de la que presumo es saber leer. Y leer es cosa bastante complicada. Leer no es pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados. Leer es eso y, además, percibir e interpretar lo que el autor quiere decir, y discernir si estás o no estás de acuerdo con lo que de esos escritos se te va a quedar en la sesera.

Leer es quitar la paja e irte al meollo del libro o de lo que sea. Por eso yo, por ejemplo, ahora mismo estoy leyendo cuatro libros a la vez.

Uno, lo acabé hace un momento, es el último de Umbral, DIAS FELICES EN ARGÜELLES. Me encanta su cinismo y me encanta que recuerde con ilusión su paso crucial por aquella vieja revista, POESIA ESPAÑOLA, donde tanta poesía leí y de la que guardo aún números amarillentos, sobados de tanta envidia e incapacidad de escribir como aquellos que publicaban en ella. Umbral es un poeta y el sabe que lo es, aunque no lo haya querido ser.

Otro, recién estrenado, de Vidal-Folch, TURISTAS DEL IDEAL. Es una sátira feroz contra todos estos cantamañanas (actores, cantantes, saltimbanquis políticos) de izquierdas en la manifestación y la pancarta; y de vida y lujos capitalistas cuando nadie los ve. O sea, una mierda. El libro empieza delicioso. Espero que así termine.

¿Y yo que quiero mucho a Oriana Fallaci? Cuando se pateaba el mundo escribiendo guerras y entrevistando tiranos era la mejor. Ahora sus libros, escritos quitando tiempo a su muerte, reflejan su sentimiento real, escritos sin deber nada a nadie. Habla lo que pensamos y no queremos decir de los árabes. De los políticos, de la mentira. Acierta casi siempre. No tiene, por ejemplo, compasión con las mujeres árabes. Si son tan necias que aceptan casarse con un maníaco sexual que necesita cuatro mujeres, peor para ellas, dice la italiana. Y qué verdad profetiza cuando hablando de la unión de todos los americanos después del horror de las Torres Gemelas, lo compara con lo que pasaría en Europa en iguales circunstancias. Dice: Estoy convencida de que si Osama bin Laden hiciese saltar por los aires la Torre de Giotto o la de Pisa, la oposición culparía al gobierno y el gobierno a la oposición. Y añado yo, y nadie buscaría a los culpables. Véase, por ejemplo, en España.

El libro LA RABIA Y EL ORGULLO me lo han prestado unos pocos de días por que es imposible encontrarlo en librerías. No interesa reeditarlo. Porco governo y editores. Pero búsquenlo y a leerlo. Se darán cuanta que Oriana sólo dice lo que pensamos casi todos y nos acobardamos solamente de pensar que lo pensamos.

El otro libro es el DIARIO INTIMO de César González- Ruano, del que creo ya he hablado por esta bitácora. Es un cínico como Umbral, su discípulo. ¿Saben que la persona que más sabe de la vida y obra de Ruano es un antiguo futbolista? Si, Pedraza, que fue del Real Madrid y del Zaragoza y que ahora ha sacado a la luz varios enormes tomos con toda la obra, olvidada, de Don César. Que se lo premien, coño.

Y se me olvidaba que de vez en vez, de rato en rato, leo, releo, la biografía de mi querido, amado Carlos Cano, pero está tan ¿mal? escrita que ¡a mí!, tan lector y tan canista, me cuesta trabajo leer una página seguida.

Ah, y no voy a decir el libro que leo en el W.C.
 
 
Comentario:
¡Qué envidia me das, Granaditos! ¡Cuánto tiempo tienes! Yo también, como Rosa Regás, compraría aquello que no se compra: tiempo. Porque el tiempo es lo único que no sabemos inventar. Porque el tiempo es la única riqueza a la que algunos no podemos acceder. Porque el tiempo se nos va de las manos como el agua, mientras la contemplamos con ojos de niño perplejo que no entiende cómo se escurrió esa plata fresca que recogió en un canasto.
Sigue empleando bien tu tiempo. Bendito seas. Sigue escribiendo. Cuánta razón te daría a veces. Cuánta te quitaría otras. Pero sigue leyendo cuatro libros a la vez y dejando aquí tus comentarios. Porque alguien los recoge y anota en su cuaderno cuatro apuntes por si un día tuviese tiempo. Por si un día...
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