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EL BULLI O LA BOLA.

Aquí al lado, hasta hace poco había una carnecería de carne de caballo. Y ahí la veías; tan grandota, tan roja, tan sangrante. Y alguna mujeruca entraba, casi vergonzosamente, a por unos filetes. Cuando íbamos al colegio pasábamos cuatro veces todos los días por delante de la tienda. Tienda sin nombre. Solo pintada en la pared, entre las dos puertas, la cabeza hermosa de un potranco. Mirábamos a ver quien había comprando. ¿Cómo comerán eso? Que asco. Dicen que está bueno. Si, hombre; eso solo lo comen los pobres. Éramos crueles.

Yo no sé si Adriá en el Bulli utiliza la carne de potro, por ejemplo. Ni me importa. Pero le han premiado como el mejor restaurante del planeta. El Bulli, lo siento, no se hizo para la boca de un asno gastronómico como su seguro servidor que abajo firma, o sea: yo. A mí con unos esparraguitos, un rape y unos calamarcitos, me arreglan el estómago y me llevan a la felicidad suprema. Lo demás es farsa y laboratorio. Espumas, gasificaciones, destrucciones.

El décimo puesto se lo han dado a Mugaritz, el del caserío Otzazulueta. Este ¿cocinero? dice que procura que nadie se acerque a su restaurante a comer: es un restaurante para sentir. Que a él lo que le interesa es sugerir, el erotismo de las sombras y las celosías. ¿Eso se come con tenedor, o con los dedos? Que una cosa es el alma y otra las tripas. Y remata afirmando: que trabajamos mucho para que la experiencia no parezca artificial. Luego es artificial y hay que trabajar para engañar.

A mi todo esto me importa un higo. Santamaría, que es sólo el onceavo mejor restaurante de la tierra, se acerca más a la cocina de siempre, la del pueblo. Si al final todo vuelve al pueblo. Habrá gente que se pueda gastar 200€ en el Bulli pero no habrá disfrutado como yo con un chuletón, vuelta y vuelta, asado sobre unos sarmientos, y aderezado con sal gorda de la de toda la vida y no la maldon inglesa.

Yo como nunca he estado en uno de estos restaurantes tan sofisticados, me pregunto: después de ingerir un plato de esos ¿se eructa de satisfacción?



 
Comentario:
Si, señor. Y hasta el ruido que se produce, es diferente.
No