EL LAPIZ Y EL BONO.
Que a Bono le gusta un lápiz más que a un tonto, es de todos sabido pero si cambiamos el lápiz por la política. Bono se ha ido enfadado en su ego, molesto por no ser el primero, y también -¿porqué no?- ya que no ha podido ensombrecer a su competidor y ganador.
Bono es egocentrico, esquina a la avenida de la demagogia. Catolico, apostólico y toledano. Le hubiera gustado ser Dean de la Catedral de Toledo, claro, y decir la misa en rito mozarabe. Y despues conseguir el capelo cardenalicio. Repartir bendiciones como repartía relojes y acercar su anillo ampuloso a los más importantes labios de la aristocracia. Y al ser posible, trilear por el Vaticano en busca de apoyos para convertirse en un Papa que mudara el Vaticano a Castilla La Mancha, provincia de Salobre, su tierra. Disfrutaría dándo la comunión con ruedas de molinos de viento.
Pero, en el fondo, y a flor de piel, disfruta como Principe de la Demagogia. Seguirá siendolo esté donde esté. En Huerta de Valdecarábanos o en el quinto co...
Hoy por hoy, ha perdido. Miedo me dá por donde saldrá. Como el sol, por Antequera o por los mismos cerros de Úbeda.
Más si quitamos esa su demagogia ¿en que se nos queda? En un lápiz enbobao. Vamos a ver como escribe su nueva historia.





