CHINITO TÚ.
Hoy, que tengo el día apretado, pensaba hacer un gazpacho. Pero dudaba cual. Hay tantos. En Málaga, que me queda más cerca del corazón, hay gazpacho arriero, gazpacho de espárragos trigueros, de habas verdes o un gazpacho que llaman de la siega. Hay gazpacho caliente y gazpacho “tostao” y gazpacho frito. (De todos puedo dar su receta autentica a quien le interese. De nada.).
Pero me faltaba no sé cual ingrediente para ya no recuerdo qué gazpacho. El caso es que por cercanía y comodidad, para una urgencia, estas tiendas de chinos -que tanto abundan- pues te sacan del apuro, pero a costa de dejarte una pasta e incluso la Visa por un ajo (no de Las Madroñeras) o una lechuga iceberg que como todos saben es una lechuga incomestible comprada en los chinos o en la tienda gourmet del Corte Inglés.
El caso es que al subir a casa, me puse a oír a Chano Lobato, ese cantaor encantador, esa maravilla de ser humano, ese amo del ritmo y del son y estaba cantando, maravillosamente bien, unos tangos del Piyayo creo, que decian así más o menos:
Ay, el chino como era chino; ay, el chino como era chino y no sabía de letras, tenían que darle un destino y le dieron la carreta. Ay, vaya un chino; ay, vaya un chino; vaya un chino sinvergüenza.
Pues ya no digo más de los chinos, ea.





