ZONA AZUL.
Nuestro gallardo Alcalde (tan gallardo es, que es gallardón) ha puesto sus atributos (collar y vara, no sean mal pensados) encima de la mesa y amplió la zona azul por acá y por acullá.
Los vecinos afectados con esta ampliación andan a la guerra. ¡A nosotros, no! Esto se llama solidaridad. Queremos zonas verdes y azules para ir a los cortesingleses, a los alcampos y a los carrepryca. Pero en nuestra calle y barrio, no. Están rompiendo las máquinas de los tiques y dicen que es que hay mucho viento y no están bien asentadas. Nos está costando un huevo esta estupidez de personas antisociales y antisolidarias.
Aquí en este barrio donde mal vivo, llevamos muchos años con la zona azul. Nos cuesta trabajo aparcar porque viene gente de otros barrios a trabajar o a disfrutar. Hay días que te indignas y días que a la primera, zás, aparcaste y tan a gustito.
Pero hay que razonar, pensando en todos y no en nosotros mismos. Cada vez somos más egoístas y egocéntricos. Si el socialismo, por el que tanto pía tanta gente “es el sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes”, socialistas y comunistas (¿todavía existen?, ¡que horror!) son los primeros que aplaudirían estas medidas. Pero, aquí en Madrid, no. Son los que se han lanzado a la calle a romper parquímetros y a pintar las calles de diferentes colores para despistar.
El aguerrido Simancas, que no tenía posibles para arreglar la playstation de su chaval y el recién casado Zerolo, (éste sí salió del armario y no Falete que salió de un garage), se ponen al frente de la manifestación para incordiar pues es lo único que saben. Sus coches oficiales no entienden, (Zerolo si entiende), de zonas azules o verdes; de rosas,sí. Aparcan donde les sale de sus redaños y mucho bla-bla y ninguna solución. Les da igual de lo que se protesta. Ellos al frente, con la camisa nueva, y la cara dura de siempre. Qué dos personas tan... nada. Como su jefe.
Un poquito de solidaridad con un poquito de por favor. No debería haber políticos en los Ayuntamientos. Lo estropean todo.





