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GUERRA A LOS MOTEROS.


A estas horas mañaneras y entradas en nubes, creo que nadie que me conozca puede decir que yo no sea un liberal. Y que odie el prohibir por prohibir. Pero hay algo que tozudamente me niego a aceptar y son muchos de los motoristas. Me explico.

Que a mí conducir una moto no me guste, es cuestión mía. Muchos hay que si disfrutan. Pues con su pan se lo coman y tan a gustito todos. Pero eso es una cosa y el comportamiento de muchos motoristas otra.

Cada día conducen más temerariamente y no sólo los mensajeros, pizzeros, mocitas, sino también los adultos, los polis, y el niño que ha aprobado no sé qué. Incluso paso porque conduzcan temerariamente. Y algo más, me importa un pito que den con sus huesos en el asfalto por correr demasiado, por meterse entre los coches, por tragarse un retrovisor, por no enterarse que está lloviendo, o por hacer el caballito delante de cuatro quinceañeras. Allá ellos. Se creen los reyes de la carretera y el mundo, tan republicano, les quita toda la razón. E, incluso, la vida. Vuelvo a decir muy tranquilamente: allá ellos. Sarna con gusto no pica. Y parece que el cementerio, tampoco.

Dicho lo cual, voy a lo que iba. A la nueva moda de ir en moto por las aceras. Y por ahí, ¡dios!, por ahí no paso. Mismamente ayer, a las ocho y media de la madrugada, estando comprando los periódicos, un motorista se sube a mi acera. Para que pasase, yo tendría que haberme apartado. ¿Por qué? No lo hice y no lo hago nunca. No dejo pasar una moto por la acera. Me paro. Nunca me aparto. Me partirán la boca, lo presiento. Pero la acera es mía. Y si una moto aparca en la acera y molesta, lo siento, pero puedo arañarla o pincharla una rueda. La acera es mía. Y si es de todos, permítaseme que meta el coche sobre la acera a la que da mi portal que hay sitio. Y los peatones, ajoerse.

Hay que acabar con este abuso de los moteros. Ellos hablan de que la moto da libertad. Es mentira. La libertad solamente es libertad si es de todos. Y los moteros no lo entienden.

¡A las aceras! ¡A defenderlas! Son nuestras. No nos dejemos avasallar, que nos comen. Guerra a los moteros usurpadores de nuestro territorio, ¡guerra!

P.D. Me parece que hoy he perdido a más de un amigo.

No