CON EL CULO EN POMPA.
Ahí los tienen. Con el culo en pompa. Han perdido una votación en las Cortes por que se han equivocado. Ellos tienen que votar lo que les dicen: dedo arriba, si; dedo abajo; no. Si el que lo tiene que dirigir yerra, los demás yerran también. Simplemente porque son un rebaño, una piara. ¡Jo, que tropa! No les llamo recua porque las recuas son un conjunto de animales que sirven para trajinar. Y ellos –sean del partido que sean- solamente sirven para cobrar. Son los culos mejor pagados. Mejor que el de muchas actrices y actores de Jolibú.
Esos son nuestros políticos. Culiparlantes que no parlan. Les han puesto unos sillones anatómicos en los que se duermen suntuosas siestas neronianas, (no se les puede, que no, decir que son culos de mal asiento) Al frente, su pantallita plana de ordenador, entrada libre en Internet, telefonillo celular y de los otros, diferentes diarios y revistas. Ah, y les pagan; vayan si les pagan.
Cerca de cuatrocientos son los culos que aprueban las leyes en el sentido que les dice su representante. Y, oiga Usted, yo me pregunto, cándida y modestamente, ¿Por qué no dejamos sólo al que levanta el dedo? Nos ahorraríamos un montón. Total...
Culos gordos o flacos; culos almorranados; de derecha o de izquierda; de por frente o por detrás; culos pedorrientos; velludos o culilampiños. Culos. Eso son nuestros políticos.
Se creen el culo del mundo. ¿A qué no sabe con quien está hablando?. Pero nunca se mojan el culo para defender a los votantes, esos seres que molestan cuando le critican.
Por eso hay tanta gentuza –y no lo quito- que pierden el culo para ser culo agradecido y dar por el mismo, al pobre contribuyente.





