EL CARNAVAL YA VIENE.
Ya estamos dentro de los preparativos de los Carnavales. Mi asignatura pendiente, esa que ya nunca aprobaré, es no haber ido nunca al Carnaval de Cádiz. Adoro, desde mi lejanía, chirigotas y cuartetos; coros y comparsas. Me parece que he vivido siempre en La Viña y he entrado en la vieja ciudad por Puerta Tierra. Conozco, como si fuesen viejos amigos, a Paco Alba, Antonio Martín, los del Coro de la Viña, Juan Carlos Aragón, el Love, El Petra, Manolito Santander, el Libi, Julio Pardo... Tantos... Son tantos los amigos que tengo y no he tenido el gusto de hablar con ellos...
Quien me conoce sabe que yo no soy amigo de juergas, ni adicto a las fiestas, ni compañero de regodeos. Pero es que la esencia de Cádiz, de los gaditanos y de su Carnaval es, simple y llanamente, un canto (o cante) a la libertad; esa libertad que ya se desparrama como las olas de La Caleta que es plata quieta rompían contra las rocas de aquel paseo que al bamboleo de aquellas bocas allí le llaman El Malecón, que diría, ay, si viviese, mi hermano Carlos Cano.
Ya hablaré en estos días de este Carnaval. Hoy quiero sólo reseñar una coplilla que hace un puñado de años cantaron “los Yesterdays” dedicada a Andalucía.
Como dijo Blas Infante
“andaluces levantaos”
perdón que no me levante,
porque estoy mejor sentao,
bueno me voy a poner de pié,
me voy a dejar de tontería
anda una dos y tres,
que bonita Andalucía.
Venga a ponernos serios,
que vamos a cantar el himno
los andaluces queremos,
volver a ser lo que fuimos,
lo que fuimos antiguamente,
pobrecitos y vasallos,
siervos de terratenientes
y de chulos a caballo.
Si este pueblo se disparata,
con la boda de un matavacas
y la niña de una duquesa;
si este pueblo se me arrodilla,
ante una espada y una mantilla,
este pueblo me da vergüenza;
ya esta bien lo de verdes mares,
de campiñas y de olivares,
que así luego nos luce el pelo,
después te ponen la serie
de Emilio Aragón,
con sus castas , pim, pom,
y aparece en el más ínfimo escalón,
de su estrecha jerarquía
el servilismo mamón,
de la marmota de Andalucía.
Vámonos pá Caí, y bebamos en aquella tasita de plata la libertad que hoy nos falta.





