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EL KAMASUTRA.

A ver si nos aclaramos, que hoy hablaré del Kamasutra. Y no se me descojonen, ni se dejen invadir por ardientes acaloros que no hay nada de lo que la decencia se pueda asustar.

Las tres reglas de la vida que fueron fijadas por el Señor de los Seres es el Dharma que comprende todas las leyes que se refieren a la vida religiosa. El Artha se relaciona con lo material, las propiedades, las joyas, el dinero en definitiva. Si se observa se puede ser rico; o por el contrario, caer en la miseria. Y el tercero es el Kama que se refiere a todo lo que abarca el amor, el deseo, el placer, la sensualidad.

Estas tres reglas llevan al hombre (y a la mujer) a alcanzar la plenitud y la armonía y, por tanto, la felicidad. Pero hay que cumplir con las tres para que el proceso vital sea completo.

El Kama no es sólo sexo. Incluye formas y leyes de conducta apropiadas, como las Sesenta y cuatro artes y sabiéndolas se puede sobrevivir en cualquier circunstancia.

Unas de estas sesenta y cuatro artes son, por ejemplo, el canto, el tatuaje, hacer la cama, la jardinería, la escritura, saber hablar, la carpintería, el razonamiento lógico, perfumar el cuerpo, componer poemas, las artes teatrales, hacer perfumes, la cocina, la mímica, los trabalenguas y así hasta los sesenta y cuatro artes imprescindibles.

Esto es la base del Kamasutra. Lo de los dibujitos, las posturitas, las “afotos”, es otra cosa o es cosa sacada de contexto.

Y ustedes vosotros os preguntareis por que hablo del Kama sutra. Pues es sencillo. El viernes próximo llega, a través de los correos electrónicos, a los ordenadores un virus llamado nada menos que Kamasutra. Es maligno. Mucho.

Este gusano tiene por nombre técnico el de W32/INSEM-E y aparece con el tema de “Miss Lebanon 2006”.

Así que ojito con este Kamasutra. Apaguemos los ordenadores el próximo viernes y preparémonos, con el genuino Kamasutra, que al día siguiente es sábado, sabadete. Y ya se sabe.



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