MEFISTÓFELES.
Recuerdo, desagradablemente, el último sábado que estuve por Málaga,(siempre hace demasiado tiempo). Paseando por el centro después de un mitad y una viena con aceite en la Cosmopolita, me fijé, soy muy curioso, la cantidad de gente que estaba en los establecimientos que venden trajes de novia. Cerca de la Iglesia de San Juan (esa que luce una pintada: la iglesia que más ilumina es la que arde) o en la misma calle San Juan la gente hace cola a las nueve y media de la mañana ante una de estos establecimientos. Novias con sus amigas y madres, nerviosas, esperando que abran el cierre. ¿La última?
Y en Especerías y por Compañía y por Santa María –ora pro nobis- las novias repasan los últimos detalles o se prueban por vez primera ese vestido, absurdo y carísimo, que les hace tanta ilusión.
Pero cantidad de gente. Asombroso. Serán las que se van a casar por primavera. Nunca me había dado cuenta de este fenómeno que me entristece. Hay que acabar con estas bodas, con estas ceremonias más falsas que la ridícula y falsa espada que trocea una tarta amerengada y revenida.
Debe ser un virus, porque en estos días, hace ya veinte años, apareció el primer virus informático. ¿Y saben que frase invitaba a abrir el e-mail y contagiarse? Muy simple: I Love You. Y otro de los viejos virus llevaba nombre de mujer: Melissa.
I Love You, Melissa, boda, novias, trajes de ídem, ceremonias, convites, gorrones, gastos...
Odio este mercado sangrante e inútil con toda mi alma y eso que aún no la he vendido a mi amigo Mefistófeles.
¡Zapatero dimisión!
Has hecho la ley y también la trampa.
Y eran muy caros??
Y tenían también para el invierno??
Este blog significa que no quieres saber nada de mi boda???
Jejjejejejejeje.
Corramos un "estúpido" velo (de boda...)





