DEBUT DEL NIÑO DE LA THERMOMIX.
Cuando salí esta mañana fría a comprar los periódicos (El País, no, por dignidad) la gente se arrejuntaba a mi alrededor y unos me decían Zuerte, maestro y otros Usté pué con tós y varios Que haiga suerte y alguno más Usted si que es grande.
He de reconocer que la satisfacción brillaba en mi rostro y acariciaba mi alma. A tan generosos epítetos y adjetivos, yo los agradecía y saludaba llevándome la mano al ala, invisible, de mi invisible sombrero.
Ya en el silencio de mi habitación, me cambié de ropa, la seda por el percal, y aparecí dispuesto para enfrentarme con un bicho mucho peor que un Mihura.
Va, por Ustedes. Y mi dedo índice por vez primera apretó el on de la Thermomix. Una nueva sensación, indescriptible, me llenó el corazón. Y empecé la faena.
Abrir, dar calor, poner los minutos, agregar, pesar, medir, aumentar velocidad, calor Varoma, cerrar, esperar, abrir, añadir ingredientes, agregar minutos, bajar temperatura, poner velocidad de cuchara, abrir, cambiar calor y velocidad y minutos, abrir, añadir ingrediente, cerrar, esperar. Ya está.
La faena ha sido sencilla y limpia. Aseada, que se dice. El off ha sido un volapié estilo clasico como los de Rafel Ortega. Y fulminante
Una ovación cerrada oí a lo lejos. Después de catadas las tiras de carne con almendras y soja, di la vuelta al ruedo con solo una oreja. Claro que era mi debut. El día de mi alternativa cortare las dos orejas y el rabo. Palabra del Niño de la Thermomix.
Esto, mas que un comentario paarece un artículo, se ve qfue hoy estoy en vena.
Saludos.





