logotipo

img_google
G R A N A D I T O S, o p i n a:
Acerca de

+1

FRENTE AL CÁNCER,

PINCHA Y

SÚMATE.

AAA

Sindicación
 

MI ALMA ANUBARRADA.

La mañana aún no se había anubarrado. Era tan suave el levante, que no podía hacer bailar por bulerías ni a una brizna de los naranjillos de Puerta Oscura, tan verdes de verde, y tan cargados de amarguras redondas.

Desde la Alcazaba, la mar se creía un espejo gris. Las fuentes cantaban por jaberas y a lo lejos de la lejanía, los recuerdos cada vez más vivos y más llenos de muertos.

A los pies de mis ojos y de mi alma, la ciudad mía. La atornillada en el alma. La que no me deja. La que me espera. ¿Por qué no vienes más, que te necesito?, me canta. Espera, que ya llego; y me quedaré contigo para siempre.

Me herían confusos los aromas de La Concepción, La Hacienda, La Cónsula. Y cachazudo siempre, me estaba esperando, para saludarle, el Palo Borracho, el Barrilito; ese árbol peruano (Chorisia insignis) único y curioso. Espinas en sus ramas y troncho hinchado cual barril de ron pirata o Ximenez dulzón de negritud.

Todo igual y todo diferente. Y haciendo de tripas corazón –hace tiempo no le veía- pregunté por mi Paquito, el lotero, el polaco, el que se ufanaba de ser tonto oficial cuando no lo quisieron de soldado. Y la calle Graná se me hizo luto negro. Y el corazón, arrugado, un instante dejó de latir. Ya tampoco está Paquito, el que en vez de comprar sellos de urgencia en Correos, los pedía de bulla. El que me sacaba las entradas para el Echegaray o para el Albeniz o el Málaga Cinema, que sean güenas que son pá mi amigo Ramonsito, el de Madrid; como si me conocieran de toda la vida las taquilleras. Y un quinto en la Campana y un quinto en Guerola y un quinto en Gambrinus, el viejo, y un quinto y... un sexto y un diez y ocho. Se habrá muerto de quintos, él que nunca pudo ser quinto.

Me dueles, Paquito. Ya no podrá tocarme la lotería que me vendías o me engañabas. Ya no me empaparas de sudor al darme un beso. Que en la muerte seas, querido Paquito, tan feliz como infeliz fuiste en la vida.

Se me ha muerto un amigo, otro, pero este muy grande, muy grande.

La mañana aún no se había anubarrado, pero mi alma sí.




No