DE LAS 13,11 A LAS 11,33.
No fue a las 13 y once, lógicamente. Estamos aún en España y en la Seguridad Social. Serían las 13 y 45. Dos gotas. Las cataratas bien, mejor que las de Iguazú. Y me manda nueva graduación. Paso por ventanilla para pedir hora para la próxima. Cojo el número diez y nueve y van por el sesenta y ocho. Espero a los cuarenta y nueve que hay delante de mí. Sonrisa falsa a la señorita. Papeles, carnés, etc. Tome su nueva cita: Las 11 horas y 33 minutos del día ocho de enero del 2007, ¿le viene bien? ¡¡Y yo que sé, cagoen!!
Comido; voy a que me hagan las gafas con la nueva graduación. Tres establecimientos y la misma cantinela: ¿quién le hizo esta receta?, es una graduación imposible, no existe.
¿Me comprenden, no verdá, como me encuentro? Esperar hasta las 11 y 33 del día ocho de enero del 2007 para didicarle mi más hermosa higa a la Doctora. Pues eso.





