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OTRAS NOTICIAS.

 
La verdad es que el día está tan hermoso y el cielo tan madrileño (es un color que he inventado yo), que no dan ganas de ponerse a escribir. Bastaría con lo que Lorca decía de las nubes: mirar, mirar, mirarlas.

Yo ya miro para otro lado las negativas, siempre negativas páginas de los periódicos porque me traen de cabeza y el mal humor se me pone frenético y no quiero, en esta fase de mi vida, perder la serenidad ganada con los años. Así que me alegro de encontrar en los diferentes diarios noticias que, al menos, me impactan, e incluso, me divierten, con perdón que ya siento el chaparrón sobre mí.

¿Han leído aquella que dice...? Una madre y sus dos hijas invitan a la vecina a café. Mientras lo tomaban, una de las hijas pregunta a la madre: ¿antes o después de la telenovela? Después, claro que después, responde la madre amantísima. Acabado el novelón y en cuanto se descuida la vecina, la atan a una silla, la muelen a palos cantidad, la rapan el pelo al cero, la untan con pegamento pegajoso y la entintan el cuerpo mientras la gritan imprecaciones y la acusan de ser la amante de su marido y padre. En un momento dado la madre y las hijas se dan cuenta que a lo mejor se han equivocado y dejan a la pobre vecina rapada, sangrando y pegajosa. Denuncia y detención. Y luego todos contentos. Sobre todo el padre (y muy señor mío) al que aún no le han encontrado la querida oficial, con la que ahora lo estará pasando bomba.

Recuerdo que en Torremolinos se decía, siempre lo oí, que el sacristán, acabada la guerra, agarró a su entonces novia y la rapó el pelo y la purgó con litros de aceite de ricino, delante de todo el pueblo. Luego, se casó con ella y nació una hija y al anochecer los tres se sentaban en la Calle San Miguel a ver pasar a los pocos que pasábamos por allí. Y tan contentos.

Voy a preguntarme ingenuamente. ¿El sacristán era machista? ¿La madre y las hijas que son?.

Pues todos somos lo mismo. Ni machistas ni feministas; ni rojos, ni gualdos, ni azules. Somos hombres y mujeres que nos equivocamos. Unos más y otros menos.

Al final, aquellas mujeres, las madre, las hijas, la sacristana, se quedaron con la copla aquella:

No serás tú el primer hombre
ni yo la primer mujer
que se quieran y se odien
y se vuelvan a querer.


 
Comentario:
Sobre los celos decía Jardiel Poncela:
"El que mata a la mujer y luego se suicida, debía primero suicidarse y después matar a la mujer"

Sería aplicable a muchas situaciones, como: El que mata a los excompañeros y luego se suicida, debía primero suicidarse y despues matar a los excompañeros.
No