FRAUDE NAVIDEÑO.
Ya hemos pasado la primera fiesta. La Navidad. O sea, las comidas/cenas/borracheras de mil y una Empresas; las comidas/cenas/borracheras de familia unida o desunida; las comidas/cenas/borracheras de amigotes, amiguitas, gigolos o pelanduscas. Todo un mundo de gastos inútiles, de besos asesinos, de envidias malsanas, de gestos hipócritas, de críticas mordaces, de langostinos asesinados; y todo en aras del “Feliz Navidad... (hijo puchi)”.
Me lo parece a mí. Pero todo este tinglado económico- familiar-religioso es una farsa mentirosa cebada por los negociantes económicos y también, desgraciadamente, por los mercaderes religiosos.
Todo es un fraude para acallar nuestras conciencias. Un abuelo, por ejemplo, manipula su felicitación con un burdo montaje simplemente para intentar demostrar una unidad familiar que ni de coña existe.
Nos queda dentro de pocos días, despedir este año y recibir al próximo. En esta última fiesta del año a las innumerables comidas/cenas/borracheras añadiremos las infinitas comidas/cenas/borracheras/chocolateconchurros
/vomitonas que habrá por doquier sí, por doquier no.
Y diremos, otra vez, “Felicidades... (cabronazo o cabronaza)” con la mejor de nuestras sonrisas de hiena. “Te deseo un 2008 dichoso... (si te estrellas por ahí)”. “Que seas feliz... (en la paz del camposanto)”.
Queda la fiesta de los Reyes Magos, pero no levanta tanto guirigay. Será que ya vamos siendo un poquito más republicanos, porque con este percal...





