A MI NO ME CALLAN
Hoy entra el invierno. A las 6,34. Que los amigos de la numerología sumen. Y saquen consecuencias. Yo no, por que no soy supersticioso como he demostrado otras muchas veces.
Además del invierno, entra el CAC que es el Consejo Audiovisual de Cataluña, un órgano con potestad para cerrar emisoras si sus miembros lo creen necesario en cuanto piensen que esa emisora incumple lo que ellos decidan, o infrinjan principios constitucionales, aunque el Tribunal Constitucional no haya dicho ni media palabra.
Nunca pensé, -cuando allá por la juventud soñaba con la libertad-, que llegaríamos a esto. Si dices algo que no me gusta, te cierro. No te doy emisoras. Y vete a la Caixa a pedir un crédito para subsistir a la multa que te puedo endiñar, que allí te espero.
Ahora, viejo y descorazonado, sin haber, a mis tantos años, disfrutado de la libertad de expresión plenamente, me amenazan con quitarme lo poco que tenía y lo poco por lo que siempre luché.
Me parece que no nos damos cuenta bien. Estoy escribiendo de libertad; que me la quieren quitar y no estoy dispuesto.
No, no voy a caer en la paletada centrista de afirmar que ¡¡¡esos catalanes, siempre con lo mismo!!! De esta falta de libertad no tienen ellos la culpa. Solo hay un culpable. El Presidente Rodríguez.
A mí no me amordaza nadie. Y menos, un solemne bobo; que no es lo mismo que un bobo solemne.





