QUE ESCRIBAN ELLOS.
Lo podía haber escrito yo, pero él lo hace mejor que yo, así que me guardo el yo y le dejo a él que escriba lo que yo y lo que él pensamos.
Así escribe él, lo que pienso yo:
"No me gusta formar parte de ningún grupo. Dos personas me parecen multitud. Imito a Groucho Marx: no quiero pertenecer a clubes en los que admiten a personas como yo. Soy un gato, un samurai errante, un guerrero sin rey, ni patria, ni bandera, ni frontera. Voy a solas por la vida. El pueblo desunido es mucho más divertido. Me repugnan las iglesias, las peñas, las cofradías, los equipos, los partidos políticos, las ideologías, los sindicatos... Un caballero nunca se apoya en otros. Presta ayuda, pero no la pide".
El resucitado Dragó (tres by-passes en las coronarias) además de escribir lo anterior, que justifico y envidio, en el frontispicio de su nuevo libro (KOKORO) clava un poema agreste de Juan Ramón Jiménez que he de reconocer, modestamente, no haberlo conocido ni leido antes. Es muy bello.
...Y yo me iré Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron:
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíriru errará, nostáljico...
Y yo me iré; y estaré sólo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
Hoy han escrito ellos, mis gracias les sean dadas.
Así escribe él, lo que pienso yo:
"No me gusta formar parte de ningún grupo. Dos personas me parecen multitud. Imito a Groucho Marx: no quiero pertenecer a clubes en los que admiten a personas como yo. Soy un gato, un samurai errante, un guerrero sin rey, ni patria, ni bandera, ni frontera. Voy a solas por la vida. El pueblo desunido es mucho más divertido. Me repugnan las iglesias, las peñas, las cofradías, los equipos, los partidos políticos, las ideologías, los sindicatos... Un caballero nunca se apoya en otros. Presta ayuda, pero no la pide".
El resucitado Dragó (tres by-passes en las coronarias) además de escribir lo anterior, que justifico y envidio, en el frontispicio de su nuevo libro (KOKORO) clava un poema agreste de Juan Ramón Jiménez que he de reconocer, modestamente, no haberlo conocido ni leido antes. Es muy bello.
...Y yo me iré Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron:
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíriru errará, nostáljico...
Y yo me iré; y estaré sólo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
Hoy han escrito ellos, mis gracias les sean dadas.





