I R M E.
El cielo está anubarrado. En el Phillips, la cálida voz malagueña de Pasión Vega cantando una letra de Burgos (Antonio, el más mejor de los que escriben con el corazón) con música de Carlos Cano, (mi muerto tan querido).
Y como el día está triste y triste son los acontecimientos que pasan y pasaran; y como yo tampoco soy un dechado de alegrías, pues el desconsuelo se me ha metido entre todos los poros de mi ya arrugada piel.
Me da miedo vivir estos días que vivimos. Todo es absurdo. Un ignorante nos gobierna. Un cordobés presume de ser más catalán que Joseph Plá. El nieto de un poeta destruye una región que amamos. Se revuelven los odios. Las burbujas del cava estos días molestan más al estómago. Quieren cerrar emisoras libres. No se puede opinar. Que exagerado eres, Granaditos; me decían.
Pues así estamos. Es la primera vez que recapacito muy en serio: me gustaría vivir fuera de este país. Si. Ahora pensando como pienso y viendo lo que veo, servidor habría cogido la puerta, la vieja maleta, la amarillenta foto de mi Málaga, y con en el primer tren emprendería un viaje para alejarme de todo esto.
A un país libre. Donde el político sirva al ciudadano y no al revés. A un país sin Reyes ni parafernalia real. A un país en el que un ignorante don nadie no pudiera ser jefe de nada.
Si; hoy estoy triste. Y aunque ese país quimérico no exista, lo sé bien, me gustaría irme. Me abruma, me aplasta lo que sucede día tras día. Y lo que es peor; nos vamos conformando a que pase. Rebaños. No somos más que rebaños sin redaños. Dejar pasar es lo único que hacemos perfectamente. No nos importa nada. No nos implicamos. Adoptamos lo más fácil.
No, no estoy a gusto. No veo ese rayito de esperanza que siempre ha habido. La negritud lo envuelve todo. Y ya muchos están hablando mal hasta del Corte Inglés. Es el síntoma más claro de que algo va mal.
Me voy a mi rincón. Estoy K.O.
Y como el día está triste y triste son los acontecimientos que pasan y pasaran; y como yo tampoco soy un dechado de alegrías, pues el desconsuelo se me ha metido entre todos los poros de mi ya arrugada piel.
Me da miedo vivir estos días que vivimos. Todo es absurdo. Un ignorante nos gobierna. Un cordobés presume de ser más catalán que Joseph Plá. El nieto de un poeta destruye una región que amamos. Se revuelven los odios. Las burbujas del cava estos días molestan más al estómago. Quieren cerrar emisoras libres. No se puede opinar. Que exagerado eres, Granaditos; me decían.
Pues así estamos. Es la primera vez que recapacito muy en serio: me gustaría vivir fuera de este país. Si. Ahora pensando como pienso y viendo lo que veo, servidor habría cogido la puerta, la vieja maleta, la amarillenta foto de mi Málaga, y con en el primer tren emprendería un viaje para alejarme de todo esto.
A un país libre. Donde el político sirva al ciudadano y no al revés. A un país sin Reyes ni parafernalia real. A un país en el que un ignorante don nadie no pudiera ser jefe de nada.
Si; hoy estoy triste. Y aunque ese país quimérico no exista, lo sé bien, me gustaría irme. Me abruma, me aplasta lo que sucede día tras día. Y lo que es peor; nos vamos conformando a que pase. Rebaños. No somos más que rebaños sin redaños. Dejar pasar es lo único que hacemos perfectamente. No nos importa nada. No nos implicamos. Adoptamos lo más fácil.
No, no estoy a gusto. No veo ese rayito de esperanza que siempre ha habido. La negritud lo envuelve todo. Y ya muchos están hablando mal hasta del Corte Inglés. Es el síntoma más claro de que algo va mal.
Me voy a mi rincón. Estoy K.O.





