¿ G I T A N O ?
Por el olivar venían,
Bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
Y los ojos entornados.
El no llegaba a su boda así, qué va. Ni era bronce ni era sueño, aunque es gitano. Gitano disfrazado de Michael Jackson. Hortera queriendo ser gitano, ¡qué inmoralidad, que asco, que vomitivo!
Y la gitana novia con la corona de espinas enjoyada. Y una gargantilla como si renunciara a su gitanería para convertirse en una mujer jirafa de etnia Kayan, de esas que se alargan el cuello a la vera del río Pai, que no es afluente del Guadalquivir.
Y la boda por todo lo alto, por todo lo alto del mal gusto.
¿Gitanos? Sin faltar, farrucones. No sé es gitano enseñando tres gotas de sangre en un pañuelo bordado.
Niña, deja que levante
Tú vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
La rosa azul de tu vientre.
Hay más sangre, otra sangre derramada sobre un asfalto negro y sevillano.
Bañó con sangre enemiga
Su corbata carmesí.
Y huyó cuando
Voces de muerte sonaron
Cerca del Guadalquivir.
No, el gitano así; estos gitanos no pueden ni podrán nunca decir aquello que tantos y tantos gitanos rectos, de bronce y de sueño, de coplas y taconeo, de amor y respeto, les hizo decir Federico
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Pero este gitano blanqueado nunca será gitano. Y en su almohada y entre sus sábanas, cuando intente dormir, si es que puede, se dará cuenta de que
Me separa de los muertos
Un muro de malos sueños.
Y no podrá dormir bajo las estrellas tranquilo. El charol de los tricornios justicieros le seguirá eternamente. Y nunca se podrá desprender de una historia trágica que ya ha quedado para que los ciegos la canten por las esquinas como cantaron el crimen del Expreso de Andalucía.
…y un horizonte de perros,
ladra muy lejos del río.
Bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
Y los ojos entornados.
El no llegaba a su boda así, qué va. Ni era bronce ni era sueño, aunque es gitano. Gitano disfrazado de Michael Jackson. Hortera queriendo ser gitano, ¡qué inmoralidad, que asco, que vomitivo!
Y la gitana novia con la corona de espinas enjoyada. Y una gargantilla como si renunciara a su gitanería para convertirse en una mujer jirafa de etnia Kayan, de esas que se alargan el cuello a la vera del río Pai, que no es afluente del Guadalquivir.
Y la boda por todo lo alto, por todo lo alto del mal gusto.
¿Gitanos? Sin faltar, farrucones. No sé es gitano enseñando tres gotas de sangre en un pañuelo bordado.
Niña, deja que levante
Tú vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
La rosa azul de tu vientre.
Hay más sangre, otra sangre derramada sobre un asfalto negro y sevillano.
Bañó con sangre enemiga
Su corbata carmesí.
Y huyó cuando
Voces de muerte sonaron
Cerca del Guadalquivir.
No, el gitano así; estos gitanos no pueden ni podrán nunca decir aquello que tantos y tantos gitanos rectos, de bronce y de sueño, de coplas y taconeo, de amor y respeto, les hizo decir Federico
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Pero este gitano blanqueado nunca será gitano. Y en su almohada y entre sus sábanas, cuando intente dormir, si es que puede, se dará cuenta de que
Me separa de los muertos
Un muro de malos sueños.
Y no podrá dormir bajo las estrellas tranquilo. El charol de los tricornios justicieros le seguirá eternamente. Y nunca se podrá desprender de una historia trágica que ya ha quedado para que los ciegos la canten por las esquinas como cantaron el crimen del Expreso de Andalucía.
…y un horizonte de perros,
ladra muy lejos del río.





