16 DE JULIO.
Cuando yo era aprendiz de marinero y pescador, me enseñaron (gracias, Pepe, Maestro, que estas en el Lucero del Alba, navegando cielos) que uno sólo se puede bañar tranquila y serenamente en la mar desde la Virgen de Julio a la Virgen de Septiembre. Fuera de este tiempo, de la mar se puede esperar cualquier desgracia. Cumplo esta norma a rajatabla.
Ayer, 16, fueron las aguas bendecidas por los dioses y diosas marineras. Ya estan libres de peligros.
Yo, me duché. Pero todavía no las tenía todas conmigo.
Ayer, 16, fueron las aguas bendecidas por los dioses y diosas marineras. Ya estan libres de peligros.
Yo, me duché. Pero todavía no las tenía todas conmigo.





