MI TESORO.
Esta tarde, calentita y calentona, he ido en busca de un tesoro. Mi tesoro.
Antes, cuando el entonces era ayer, los piratas surcaban los mares en busca de enormes tesoros que luego los muy lilas escondían en sitios enrevesados y nunca podían disfrutar de ellos. La literatura tiene ejemplos bellísimos de tanto pirata inútil. Y la cinematografía no digamos, Ramos. Aún no he leído ni visto obra alguna en la que el pirata, inglés casi siempre, disfruta hasta su muerte no violenta, del tesoro robado a los españoles.
Y aquellos tesoros, tan hermosos, por los que hasta morían, eran monedas pesadotas de oro, brillantes, perlas tirando a negras, negras a las que se tiraban –excusadme- borrachos de un buen ron que no era Bacardí, lógicamente.
También la literatura, que sirve lo mismo para un roto que para un descosido, o la religión que viene a ser lo mismo, dice que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Yo, la verdad, no pondría la mano en el fuego por si las moscas.
Los poetas, siempre los poetas, hablan del tesoro que para ellos es la dama de sus sueños. Ay, estos poetas míos. Siempre ilusos, enamorados, despechados. Ni tesoros, ni damas, ni amor, ni sueños. Un soneto y cuando rima bien rimado, si a caso.
Decía al principiar, que esta tarde con el cielo anubarrado por el sur-este, con el sol buscando donde herir, he ido a por mi tesoro. Y allí estaba. En la óptica. Recién limpias, nuevecitas. Sin un rayazo. Vírgenes y puras. Nadie ha leído con ellas ni nadie con ellas ha pasado sus ojos por la pantalla del monitor.
Sí. Son mi tesoro por que hay que ver los precios que hemos de pagar por ellas. Yo creo que se pasan los ópticos. Como no vemos. Ojos que no ven, corazón que no siente. Pues no es eso, no.
Los ojos y las muelas debían socializarlas. Y no hacer negocio con ellas y ellos. Pero dejémoslo que me acercaré, sin quererlo, a la demagogia. Y no está la tarde si no para sentarse en una terracita, ponerse las gafas, y a ver pasar el personal, que con estos calores desfilan los más variados especimenes. (Lo que me hubiera gustado escribir sería algo así como:...desfilan las más variadas y guapetonas mujeres que están, todas, como un tren; pero luego le llaman a uno machista y le ponen mala cara y a parir).
Bueno que ya tengo mi tesoro, mis gafas que cuidaré con esmero y con cuidado de no extraviarlas.
Recuerdo los versos de Muñoz Rojas:
“...porqué tú eres, Señor, el que me las pierdes
y me haces ir por la vida a trompicones,
y nos das los ojos y nos pierdes las gafas,
y así vamos por el mundo con unas gafas
que nos pierdes y unos ojos que nos das...”
Comentario:
Yo, mi tesoro, y no mal interpretes, también lo he recogido hoy, misté que casualidad, 610€ del ala, que despues de pagar a Hacienda no sienta nada bien. A ver si veo los títulos de crédito de las películas o los letreritos cuando las veo en idioma original, que es como deberían verse.
Tras ésta coincidencia espero con ansia tu blog de mañana sobre la ley recien aprobada del matrimonio entre homosexuales. No me falles.
Un saludo o varios.
Soledad
Tras ésta coincidencia espero con ansia tu blog de mañana sobre la ley recien aprobada del matrimonio entre homosexuales. No me falles.
Un saludo o varios.
Soledad





