LA CANCIÓN DEL VERANO.
A todos nos han cantado en una noche agosteña canciones que nos han matado. Me refiero, claro está, a las canciones llamadas del verano.
Si nos vamos –ya quisiéramos volver- a los años cincuenta y nueve y siguientes, las que nos taladraban las meninges eran canciones como, La chevecha, El porompompero, Comunicando, 15 años, Quisiera ser, Cuando calienta el sol, Somos jóvenes, Popotitos, Tómbola, Twist de la risa, Dile, Flamenco, etc.
Los ídolos podían ser Los Cinco Latinos, El Dúo Dinámico, Enrique Guzmán, Pablito Ortega, Luis Aguilé, Los TNT. Formula V... y un largo etcétera, (etcétera no es cantante, pero los otros, tampoco).
A partir del año 65, izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante detrás, un, dos, tres, se toma velocidad y las emisoras año tras año comienzan con la tabarra de la canción veraniega que en el 66 se empeñaba en que quería una motocicleta que sirviese para correr y una camiseta que tenga el número cien. Debía de ser para al año siguiente, el 67, presumir de que la otra noche estaba bailando con Lola, pero no hay que creerlo mucho pues Massielona se pasó 1968 diciendo eso de la, la, la, la,la.
Y llegamos al erótico 69. La canción tiene éxito extraordinario. The beach was desert, the sea batned your skin, singing with my guitar for your Maria Isabel. El estribillo fue conocido en todos los idiomas modernos y muertos. Chi ri bi ri bi po po pom pom. Chi ri bi bi po po pom pom.
En el 70 seguíamos en la playa y un rayo de sol oh. oh. oh, me trajo tu amor, oh, oh, oh. Pero pronto se marchó el amor porque al año siguiente Tony Ronald se lo pasó solo en mi cuarto, en un rincón, apurando un vaso y una ilusión, (71). Pobrecito mío. Un año pasa pronto y para que se reconforte y lleguen vacaciones de verano para mí, caminando por la arena junto a ti, (72).
¡¡¡Ah, 1973!!! Ha estallado el triunfalismo español. Nuestro país se llena de suecas –todas las turistas que venían aunque fuesen canadienses, eran suecas- y por todos los rincones, a todas horas y en todas las guitarras una canción. For that reason it is heard this Hill refrán: that the alive Spain. And they will always remember it: that the alive Spain. People sing with ardor: that the alive Spain.
Ya nos habíamos dejado oír en Europa y alrededores a través de la voz de Manolo Escobar. Pero en el 74 llega el catalán Peret y se anticipa, no oye a Rodríguez Zapatero (que entonces no era nadie y hoy, tampoco) y clama por un no a Europa. Si al sol no puedes tumbarte y en paz tomarte una copa, decir que estás en Europa no sirve de ná, no sirve de ná, no sirve de ná, no sirve de ná. Cantad a la vida si quereis tener, cantad, alegría de vivir.
Aquella canción, esa rumba catalana, sentó muy malamente allende de nuestras fronteras y en el 75 nos llegó un bajón en el turismo. Algo se muere en el alma cuando un amigo se va. No te vayas todavía, no te vayas por favor, no te vayas todavía que hasta la guitarra mía llora cuando te vas.
Y nosotros, españoleando por los veranos de las costas en plan chapuza, borrachos perdidos aunque aún no se había inventado el tinto de verano por que lo que se llevaba era la sangría con mucha canela. What happens with you, uncle? With me what is going to happen, that I a mall day bebío jumping of mess in mess.
La resaca dura hasta el 77, y lleva a cantar una copla confesión: quiero recordar el último guateque... pero no puede. Sigue borracho. Y al año siguiente se van, vamos a tocar un rock and rock a la plaza del pueblo. Y allí, en los pueblos, al año siguiente el 78, es la de dios con la llegada de la Carrá diciendo aquello de para hacer el amor hay que venir al sur. Y ¡hala! otra avalancha de turistas al año siguiente. Llegaban las suecas y todos los ligones de todas las barras de todos los bares de todas las costas españoles tenían una frase original que decirlas: Hola, mi amor, yo soy tú lobo.
Pero l981 es el año de la canción del verano por excelencia. Todos la cantaron y todos movieron sus bracitos así, con esta delicada, deliciosa musiquilla: A pajarito to be, this dance you have to dance and to averybody to cheer. The piquito you have to mave and the pens to shake, the colita to remove.
Alaska, pasados doce meses, (82), tenía que confesar que bailando, me paso el día bailando, hasta que un año más tarde, 1983, vuelven a pedirnos vamos a la playa oh,oh,oh,oh,oh. Vamos a la playa, oh,oh,oh,oh,oh. Asi que Radio Futura un año después de tanto oh, oh, dejan la playa y se van al riachuelo cantando, arde la calle al sol de poniente, hay tribus ocultas cerca del río, (84). La verdad es que yo creía que cerca del río sólo ladraban los perros de García Lorca cuando aquello tan terrible de la casada infiel.
Y ya empieza la degeneración, 1985, de la canción veraniega. Aparece Georgie Damm preguntando que sería , mami, lo que quiere el negro. En el 86 Puturrú de Fuá nos avisaba de que no te olvides de la toalla cuando vayas a la playa, y debía de ser porque para bailar la bamba no se necesita, (87).En el 88, devórame otra vez, que en mi cama nadie es como tú, que la boca me sabe a tu cuerpo, desesperan mis ganas por ti.
Y en 1989 la canción del verano recrimina a Madrid, por ejemplo, de que tenga el Prado y la Gran Vía y la Puerta de Alcalá pero que, vaya, vaya, no hay playa, vaya, vaya.
Siempre lo dije. La canción del verano es un tostón. Y lo que estoy escribiendo, también. Apaga y vayámonos, Granaditos, que el horno no está para bollos, ni la canción del verano para panegíricos.
Si nos vamos –ya quisiéramos volver- a los años cincuenta y nueve y siguientes, las que nos taladraban las meninges eran canciones como, La chevecha, El porompompero, Comunicando, 15 años, Quisiera ser, Cuando calienta el sol, Somos jóvenes, Popotitos, Tómbola, Twist de la risa, Dile, Flamenco, etc.
Los ídolos podían ser Los Cinco Latinos, El Dúo Dinámico, Enrique Guzmán, Pablito Ortega, Luis Aguilé, Los TNT. Formula V... y un largo etcétera, (etcétera no es cantante, pero los otros, tampoco).
A partir del año 65, izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante detrás, un, dos, tres, se toma velocidad y las emisoras año tras año comienzan con la tabarra de la canción veraniega que en el 66 se empeñaba en que quería una motocicleta que sirviese para correr y una camiseta que tenga el número cien. Debía de ser para al año siguiente, el 67, presumir de que la otra noche estaba bailando con Lola, pero no hay que creerlo mucho pues Massielona se pasó 1968 diciendo eso de la, la, la, la,la.
Y llegamos al erótico 69. La canción tiene éxito extraordinario. The beach was desert, the sea batned your skin, singing with my guitar for your Maria Isabel. El estribillo fue conocido en todos los idiomas modernos y muertos. Chi ri bi ri bi po po pom pom. Chi ri bi bi po po pom pom.
En el 70 seguíamos en la playa y un rayo de sol oh. oh. oh, me trajo tu amor, oh, oh, oh. Pero pronto se marchó el amor porque al año siguiente Tony Ronald se lo pasó solo en mi cuarto, en un rincón, apurando un vaso y una ilusión, (71). Pobrecito mío. Un año pasa pronto y para que se reconforte y lleguen vacaciones de verano para mí, caminando por la arena junto a ti, (72).
¡¡¡Ah, 1973!!! Ha estallado el triunfalismo español. Nuestro país se llena de suecas –todas las turistas que venían aunque fuesen canadienses, eran suecas- y por todos los rincones, a todas horas y en todas las guitarras una canción. For that reason it is heard this Hill refrán: that the alive Spain. And they will always remember it: that the alive Spain. People sing with ardor: that the alive Spain.
Ya nos habíamos dejado oír en Europa y alrededores a través de la voz de Manolo Escobar. Pero en el 74 llega el catalán Peret y se anticipa, no oye a Rodríguez Zapatero (que entonces no era nadie y hoy, tampoco) y clama por un no a Europa. Si al sol no puedes tumbarte y en paz tomarte una copa, decir que estás en Europa no sirve de ná, no sirve de ná, no sirve de ná, no sirve de ná. Cantad a la vida si quereis tener, cantad, alegría de vivir.
Aquella canción, esa rumba catalana, sentó muy malamente allende de nuestras fronteras y en el 75 nos llegó un bajón en el turismo. Algo se muere en el alma cuando un amigo se va. No te vayas todavía, no te vayas por favor, no te vayas todavía que hasta la guitarra mía llora cuando te vas.
Y nosotros, españoleando por los veranos de las costas en plan chapuza, borrachos perdidos aunque aún no se había inventado el tinto de verano por que lo que se llevaba era la sangría con mucha canela. What happens with you, uncle? With me what is going to happen, that I a mall day bebío jumping of mess in mess.
La resaca dura hasta el 77, y lleva a cantar una copla confesión: quiero recordar el último guateque... pero no puede. Sigue borracho. Y al año siguiente se van, vamos a tocar un rock and rock a la plaza del pueblo. Y allí, en los pueblos, al año siguiente el 78, es la de dios con la llegada de la Carrá diciendo aquello de para hacer el amor hay que venir al sur. Y ¡hala! otra avalancha de turistas al año siguiente. Llegaban las suecas y todos los ligones de todas las barras de todos los bares de todas las costas españoles tenían una frase original que decirlas: Hola, mi amor, yo soy tú lobo.
Pero l981 es el año de la canción del verano por excelencia. Todos la cantaron y todos movieron sus bracitos así, con esta delicada, deliciosa musiquilla: A pajarito to be, this dance you have to dance and to averybody to cheer. The piquito you have to mave and the pens to shake, the colita to remove.
Alaska, pasados doce meses, (82), tenía que confesar que bailando, me paso el día bailando, hasta que un año más tarde, 1983, vuelven a pedirnos vamos a la playa oh,oh,oh,oh,oh. Vamos a la playa, oh,oh,oh,oh,oh. Asi que Radio Futura un año después de tanto oh, oh, dejan la playa y se van al riachuelo cantando, arde la calle al sol de poniente, hay tribus ocultas cerca del río, (84). La verdad es que yo creía que cerca del río sólo ladraban los perros de García Lorca cuando aquello tan terrible de la casada infiel.
Y ya empieza la degeneración, 1985, de la canción veraniega. Aparece Georgie Damm preguntando que sería , mami, lo que quiere el negro. En el 86 Puturrú de Fuá nos avisaba de que no te olvides de la toalla cuando vayas a la playa, y debía de ser porque para bailar la bamba no se necesita, (87).En el 88, devórame otra vez, que en mi cama nadie es como tú, que la boca me sabe a tu cuerpo, desesperan mis ganas por ti.
Y en 1989 la canción del verano recrimina a Madrid, por ejemplo, de que tenga el Prado y la Gran Vía y la Puerta de Alcalá pero que, vaya, vaya, no hay playa, vaya, vaya.
Siempre lo dije. La canción del verano es un tostón. Y lo que estoy escribiendo, también. Apaga y vayámonos, Granaditos, que el horno no está para bollos, ni la canción del verano para panegíricos.
Comentario:
El más listo de todos los cantantes del verano es Tony Ronald que con la misma música hace todos los años la misma canción.





