logotipo

img_google
G R A N A D I T O S, o p i n a:
Acerca de

+1

FRENTE AL CÁNCER,

PINCHA Y

SÚMATE.

AAA

Sindicación
 
MIS QUERIDAS SALAMANQUESAS.
Anoche cuando fui a cerrar el balcón para irme a la cama, correteaban por el, tres o cuatro salamanquesas.

Las salamanquesas son mis bichillos veraniegos que me retrotraen a veranos felices y malagueños. Las recuerdo al anochecer, cuando los jazmines empezaban a vivir o morir que a ellos les da los mismo.

Se empezaban a encender los faroles que iluminaban la cal humilde de las casas bajondilleras y su luz atraían insectos que bailaban su danza macabra alrededor de la bombilla tenue.

Por entre las madreselvas, cuando no oían pisadas, y todo el silencio se desparramaba por el jardín, muy cautas y rápidas, salían las salamanquesas y subían hasta donde el farol. Y tranquilas, cachazudas, calmosas, agarradas a la cal blanca como si les fuera la vida –que les iba- esperaban al insecto más apetitoso y al pasar junto a ellas, zas, visto y no visto, se lo tragaban. Y el eructo era de emperador romano. Y a esperar otro insecto. Hasta que el amanecer se llenaba de soles y entonces se iban a dormir por las tejas rojas y viejas a rincones difíciles y tranquilos donde no poder encontrarlas.

Yo me las quedaba mirando horas y horas. Casi las conocía ya al final del verano. Al año siguiente ¿serían otras? Me fascinaban.

La noche negra sin luna. El canto gregoriano de la mar de levante. Unas millas a poniente, la farola guiñaba por jaberas. Los últimos aromas de los jardines. Un gato. Un beso por el Pan Triste. Rebuzno del borrico del Bigotes. El Cojillo, borracho perdido en la playa, no encontraba sitio para vomitar, tumbarse y dormir. Dos blasfemias. Una gata. El melillero se pierde lejos. Se ven los faros de los coches bajar por los Montes. Se va la luz. Risas, a lo lejos. ¿Y las salamanquesas?

Anoche estaban en mi balcón madrileño. No es su lugar, digo. Mis salamanquesas son aquellas de mí Málaga, en mi ayer lejano, tan lejano que ya no sabe ni puede volver.

¿Me buscáis? ¿Qué me queréis decir, amadas salamanquesas?

Tranquilas, que ya voy.
No