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FRENTE AL CÁNCER,

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CON DOS OVARIOS.
Con los ovarios. Con dos ovarios bien puestos. Así es como cantó la Vega anoche. Y la luna llamó a los luceros para que vistiesen el cielo de lunares. El azul de la noche la arropaba con mimo y tiritaban los corazones, perdidos por los caminos que van de la emoción a las lágrimas. Como aquella Fornarina, al cantar su boca se llenaba de sangre. La sangre emotiva de la sinceridad, la sangre caliente del amor, la sangre nerviosa de la alegría.

Anoche el teatro se caía de bravos. Y eso que no fue su noche redonda de agua. Lloraba sincera quizás por una rinitis que no la dejaba dejar en las tablas la voz sensual y tibia de otras veces.

Aquí me tenéis haciendo de tripas corazón, sentía. Y dándolo todo, nada de poquita cosa, todo; por que ahí me desparramo como le resaca por las playas calientes de amores que matan. Dejadme que os mire a los ojos de cada uno, mi gente, y os cuente las coplas de los poetas, ¡ah, los poetas, mis amigos!, de los poetas que escriben amores y nubes grises para que yo los coloreé con el arco iris de mi alma y la sangre de mi corazón en mi boca.

Y recuerda a Carlos, el coplero, que un día nació en Granada y otro en Nueva York y otro en el corazón de la ausencia.

Y canta al viejo gaditano que vivió como Curro Agujetas y murió siendo Don Francisco el Agujetas, que siempre fue un señor. Y le viene a las mientes las vidas sangrantes en los raíles del tren. Y las bocas alegres y las bocas hirientes. Y evoca, ay como duele, al Camarón que se llevó la corriente blanca de la muerte metida a borbotones en la vena de los brazos abiertos por mil agujas oxidadas de esperanza.

Con dos ovarios bien puestos. Entre el Madrid natal y la Málaga infantil y juvenal, la tacita de hoy, que es plata quieta en su voz.

Con la boca llena de sangre, donante de miradas hondas, los brazos acariciando los rizos de los muertos, y la voz guapota navegando por el aire entre las nubes blancas de clavellinas dormidas entre las fuentes cantoras de un mañana que será suyo y nadie se lo podrá quitar.

Fue otra vez Pasión. Por algo será, escribió el poeta.
No