¿ Y LAS MUJERES NOS LLAMAN MACHISTAS ?
Hoy, señoras mías, voy a ser más machista que nunca. Espero que me sea perdonada tan mísera inclinación y deseo, aún más, que no se enfaden conmigo; que yo las quiero mucho y se lo voy a demostrar con estas líneas de hoy.
Existe unos pueblos al sudoeste de la amplia China, junto al lago Lugu, allá por la provincia de Yunnan, cerca de la inaccesible Lijiang, o sea allá por donde Cristo perdió las pistolas, o dió las tres voces, que están poblados por la etnia moso.
Estas aldeas se encuentran a más de 3000 metros de altitud y las componen unas 40000 personas. Su principal característica es, ¿cómo lo diría yo?, llevar el feminismo a su máxima expresión. Vamos a verlo.
La palabra padre, no existe. Tampoco el marido. El hombre no tiene derecho a ver a sus hijos, ni a criarlos, ni a educarlos. Las familias están formadas por varias generaciones de mujeres en torno a otra mujer, normalmente la hermana mayor de la segunda generación. Esta líder lleva la compra de alimentos, manda las diferentes labores a realizar, asigna los sueldos a recibir, administra las tierras y hace de jueza en las disputas.
¿Y los hombres? Los hombres mantienen con las mujeres una relación especial. No les sirven (a ellas) para nada. Estas mujeres afirman que desde que nacen llevan dentro la semilla de sus hijos y por tanto les da lo mismo quien “riegue” esa semilla. Tanto es así que las mujeres al cumplir los diez y seis años, tienen habitación propia con llave en la casa familiar y llaman por la noche al hombre que les apetezca. Algo así como de usar y tirar. Lo que no esta nada mal. Sábado sabadete, tacatá y sanseacabó y si te he visto no me acuerdo.
Por tanto, lógicamente, el amor no existe. No hoy disputas por celos mal reprimíos ni por cuestiones económicas ni por un quitame allá esas pajas. Ni lo económico, ni lo físico, ni lo social importa. Los individuos no quedan unidos por nada.
El hombre entra a la habitación de la mujer si esta quiere. Si por una casualidad viese que junto a la puerta deseada hay un sombrero sabrá que su hembra está ocupada y que se vaya con viento fresco en busca de otra disponible que las habrá, por que las mujeres moso tienen muchos novios o amantes o vaya Usted a saber como hay que llamarles. Y luego vosotras, ¡oh, mujeres!, habláis de machismo entre nosotros.
La verdad es que es difícil comprender a este pueblo que, por cierto tiene un idioma, el nushu, de 1500 palabras, escritas en columnas verticales y de derecha a izquierda, que sólo lo hablan las mujeres.
¡¡ Y encima (o debajo) los hombres no las entienden !!
En aquellos pasajes tan lejanos debe dar gusto ser hombre. Sólo le llaman para regar. No te dejan ver la cosecha. Claro que en estos tiempos para lo que hay que ver... Ni el rocío, ni la escarcha importan a aquellos hombres. Ellos han sembrado y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Y las mujeres que arreen con la patulea. Y ellos a esperar otra ocasión, que no se la pintan calva. Esta Comunidad de regantes es la leche. La leche derramada.
¿Alguno de vosotros me hará la merced de decirme si hasta aquellos recónditos lugares llega Viajes Halcón?
Me pido primer.





