LA MARE QUE ELS VA PARIR.
Salvador Milá es todavía consejero de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña. Un día el muy listo reunió a su mujer y a los hijos y se fueron a dar una vueltecita en helicóptero por cielos catalanes. Mireu, fills mios, esposa meva, que bonica es Barcelona desde de les altures, o algo así diría. Lo que pasa, el pequeño detalle es que el helicóptero era oficial y el consejero un caradura de mucho trajin. Con la cara de piedra de Montserrat.
És que no veig molt a la familia. Els meus fills em necessiten. Estan en l´edat més difícil. No puc deixar´los abandonats.
Pues si los puede dejar abandonados, faltaba más. O con la criada, que el puesto da para ello. Vamos a ver, Consejero, ahora se ha nombrado a la primera mujer Comandante de una Patrullera de la Armada Española ¿embarcará a sus hijos para que aprendan a interceptar pateras que es mucho más entretenido y humanitario que estar viendo con la canguro el pasapalabras de turno?.
César, mi A.T.S, el que me envuelve y desenvuelve todos los días mi acuchillado y herido dedo, tiene en su despacho las fotos de sus hijos. ¿Se imaginan que los llevara al trabajo para embadurnarme de metadine, ponerse a jugar al parchís con las pastillitas de neofloxacino o a tirar jeringuillas con agujas a la diana del redondo culo de la vecinita de enfrente?
¿Y que me dicen de Luigi, quiosquero profesional donde los haya? ¿Cómo va a traer a sus nietecillos, pobrecitos míos, y entregarlos equivocadamente a los clientes en vez de los decantadores de ABC o los pareos de La Razón?
Pues no, señor.
El Consejero de Medio Ambiente (¿y con el otro medio que hizo, se lo desembolsó?) debe dimitir. Pero no por abuso de poder, no. Ni por gastarse nuestro dinero; la hora de vuelo del helicóptero vale algo así como 1.100 euros la hora. Debe dimitir por tonto, por memo, por imbecil.
Yo le recomiendo si quiere pasar un rato bueno y familiar, ver unas vistas estupendas de Barcelona, que haga lo siguiente: llegue, por Balmes, por ejemplo, hasta la plaza de J. F. Kennedy y por allí súbase al Trambia Blau y cuando termine de subir, con fatiguitas de muerte, el viejo tranvía, haga trasbordo al funicular y en un plis plas de viaje muy bello estará en el Tibidabo. Si no le gusta el medio de comunicación público (los helicópteros si, ¿eh, pillín?), arranque su automóvil (no el oficial) y por Vía Augusta coja la carretera de Vallvidrera que no es moco de pavo por lo hermosona que es y al Tibidabo. Y una vez allí, previo pago de su importe, súbanse en el viejo aeroplano que aun sigue dando vueltas y verá que bonito es, que emocionante, que paisajes, que belleza de ciudad tiene usted a sus pies. Y déjese de helicópteros y de que muchos, como yo, le pongamos a parir.
La verdad es que Usted es uno de los pocos catalanes que conozco que es tonto. ¡ La Mare de Déu ¡
És que no veig molt a la familia. Els meus fills em necessiten. Estan en l´edat més difícil. No puc deixar´los abandonats.
Pues si los puede dejar abandonados, faltaba más. O con la criada, que el puesto da para ello. Vamos a ver, Consejero, ahora se ha nombrado a la primera mujer Comandante de una Patrullera de la Armada Española ¿embarcará a sus hijos para que aprendan a interceptar pateras que es mucho más entretenido y humanitario que estar viendo con la canguro el pasapalabras de turno?.
César, mi A.T.S, el que me envuelve y desenvuelve todos los días mi acuchillado y herido dedo, tiene en su despacho las fotos de sus hijos. ¿Se imaginan que los llevara al trabajo para embadurnarme de metadine, ponerse a jugar al parchís con las pastillitas de neofloxacino o a tirar jeringuillas con agujas a la diana del redondo culo de la vecinita de enfrente?
¿Y que me dicen de Luigi, quiosquero profesional donde los haya? ¿Cómo va a traer a sus nietecillos, pobrecitos míos, y entregarlos equivocadamente a los clientes en vez de los decantadores de ABC o los pareos de La Razón?
Pues no, señor.
El Consejero de Medio Ambiente (¿y con el otro medio que hizo, se lo desembolsó?) debe dimitir. Pero no por abuso de poder, no. Ni por gastarse nuestro dinero; la hora de vuelo del helicóptero vale algo así como 1.100 euros la hora. Debe dimitir por tonto, por memo, por imbecil.
Yo le recomiendo si quiere pasar un rato bueno y familiar, ver unas vistas estupendas de Barcelona, que haga lo siguiente: llegue, por Balmes, por ejemplo, hasta la plaza de J. F. Kennedy y por allí súbase al Trambia Blau y cuando termine de subir, con fatiguitas de muerte, el viejo tranvía, haga trasbordo al funicular y en un plis plas de viaje muy bello estará en el Tibidabo. Si no le gusta el medio de comunicación público (los helicópteros si, ¿eh, pillín?), arranque su automóvil (no el oficial) y por Vía Augusta coja la carretera de Vallvidrera que no es moco de pavo por lo hermosona que es y al Tibidabo. Y una vez allí, previo pago de su importe, súbanse en el viejo aeroplano que aun sigue dando vueltas y verá que bonito es, que emocionante, que paisajes, que belleza de ciudad tiene usted a sus pies. Y déjese de helicópteros y de que muchos, como yo, le pongamos a parir.
La verdad es que Usted es uno de los pocos catalanes que conozco que es tonto. ¡ La Mare de Déu ¡
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