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G R A N A D I T O S, o p i n a:
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FRENTE AL CÁNCER,

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Sindicación
 

LA VERGÜENZA DE ESCRIBIR.

Otra vez tengo la mesa llena de libros y versos de José Antonio Muñoz Rojas. Se desparraman por mi alma ¡y lo que cuesta escribir después! Así que hoy dejadme que os lea un relato de Muñoz Rojas

LAS ABEJAS EN LOS TILOS.

“¡Quién fuera abeja! ¡Quién fuera abeja para no perderse una, ésta quiero, ésta no quiero, aquí me entretengo, en la otra me columpio! Sobre todo cuando los tilos florecen, meterse follaje adentro, estar en la penumbra verde clara y olvidarse.
Como si no hubiera colmenas en el mundo, sino sólo este aroma, este color, este ir muriendo en la delicia, sin notarlo, muriendo, muriendo, viendo abajo los arriates con las rosas, las amapolas, los granados en flor, la viña con los racimillos despuntando, la tapia blanca y los olivos que lo llenan todo fuera, serenos, ordenados, las tierras verdegueando con las primeras siembras primaverales, la línea de las sierras, el cielo, el cielo.
¡Quien fuera abeja estas tardes, cuando los tilos florecen y la sangre va por las venas, respondiendo al latido del aire, una con él, caliente, esperanzada, colgada sobre el tiempo, ay, sobre el tiempo, colmena que todo lo quiere para él!”

Después de esto, ¿quién escribe, quién, sin avergonzarse?



 

MEFISTÓFELES.

Recuerdo, desagradablemente, el último sábado que estuve por Málaga,(siempre hace demasiado tiempo). Paseando por el centro después de un mitad y una viena con aceite en la Cosmopolita, me fijé, soy muy curioso, la cantidad de gente que estaba en los establecimientos que venden trajes de novia. Cerca de la Iglesia de San Juan (esa que luce una pintada: la iglesia que más ilumina es la que arde) o en la misma calle San Juan la gente hace cola a las nueve y media de la mañana ante una de estos establecimientos. Novias con sus amigas y madres, nerviosas, esperando que abran el cierre. ¿La última?

Y en Especerías y por Compañía y por Santa María –ora pro nobis- las novias repasan los últimos detalles o se prueban por vez primera ese vestido, absurdo y carísimo, que les hace tanta ilusión.

Pero cantidad de gente. Asombroso. Serán las que se van a casar por primavera. Nunca me había dado cuenta de este fenómeno que me entristece. Hay que acabar con estas bodas, con estas ceremonias más falsas que la ridícula y falsa espada que trocea una tarta amerengada y revenida.

Debe ser un virus, porque en estos días, hace ya veinte años, apareció el primer virus informático. ¿Y saben que frase invitaba a abrir el e-mail y contagiarse? Muy simple: I Love You. Y otro de los viejos virus llevaba nombre de mujer: Melissa.

I Love You, Melissa, boda, novias, trajes de ídem, ceremonias, convites, gorrones, gastos...

Odio este mercado sangrante e inútil con toda mi alma y eso que aún no la he vendido a mi amigo Mefistófeles.


 


 

DEBUT DEL NIÑO DE LA THERMOMIX.

Cuando salí esta mañana fría a comprar los periódicos (El País, no, por dignidad) la gente se arrejuntaba a mi alrededor y unos me decían Zuerte, maestro y otros Usté pué con tós y varios Que haiga suerte y alguno más Usted si que es grande.

He de reconocer que la satisfacción brillaba en mi rostro y acariciaba mi alma. A tan generosos epítetos y adjetivos, yo los agradecía y saludaba llevándome la mano al ala, invisible, de mi invisible sombrero.

Ya en el silencio de mi habitación, me cambié de ropa, la seda por el percal, y aparecí dispuesto para enfrentarme con un bicho mucho peor que un Mihura.
Va, por Ustedes. Y mi dedo índice por vez primera apretó el on de la Thermomix. Una nueva sensación, indescriptible, me llenó el corazón. Y empecé la faena.

Abrir, dar calor, poner los minutos, agregar, pesar, medir, aumentar velocidad, calor Varoma, cerrar, esperar, abrir, añadir ingredientes, agregar minutos, bajar temperatura, poner velocidad de cuchara, abrir, cambiar calor y velocidad y minutos, abrir, añadir ingrediente, cerrar, esperar. Ya está.

La faena ha sido sencilla y limpia. Aseada, que se dice. El off ha sido un volapié estilo clasico como los de Rafel Ortega. Y fulminante

Una ovación cerrada oí a lo lejos. Después de catadas las tiras de carne con almendras y soja, di la vuelta al ruedo con solo una oreja. Claro que era mi debut. El día de mi alternativa cortare las dos orejas y el rabo. Palabra del Niño de la Thermomix.



 

FALTAN 73 DÍAS.

Faltan 73 días para el Domingo de Ramos. Las Cofradías ya están de los nervios y empiezan a limpiar la plata y los cofrades a recoser las túnicas, a quitar la cera, a buscar el capirote a ver si se ha escachifollado.

Pasas por las Hermandades y las bandas de tambores y trompetas resuenan por los patios y las azoteas, monótonas y repetitivas.

Quedan setenta y tantas noches de ilusión por que llegue la noche más grande. Para uno será la del Lunes Santo, para otros el Jueves, o el Miércoles...

Tiemblan muchos corazones y la sangre corre aprisa. Faltan setenta y... Los mayordomos de trono (¡ay, quien lo hubiese sido!) sueñan con los toques de campana bien dados en el momento oportuno, con el paso por la Tribuna (Callaitos tós y mirando al cogote del compañero y no a las chavalas), con la paradita en la esquina de la calle del viejo cofrade que murió este año y donde una niña cantará una saeta con la garganta de angustia y de pena llena. Ya hay que tallar a los hombres. Ojito allá por la cola que el año anterior las pasamos canutas, que había mucho novato y por poco rozamos el muro al encerrar.

Y el novato, 18 recién cumplidos, pregunta ¿qué me pongo en el hombro para que no me duela el varal? Y el padre le mira y le dice, ¡los cojones y el alma!

Faltan setenta y tantos días y a muchos el sueño no les deja dormir.

Pero es otra clase de sueño que sólo unos pocos, los elegidos, podran saborear.







 

LOS MARTIRES.

De la malagueña Iglesia de los Mártires cualquier guía turística puede decir: “Fue fundada por los Reyes Católicos en cumplimiento de la promesa hecha antes de la toma de Málaga de establecer en la ciudad el culto de los Santos Mártires San Ciriaco y Santa Paula. Se comenzó a construir en 1491 y se terminó en 1505 como parroquia. La iglesia primitiva era mucho más pequeña. Fue ampliada en 1767. Sufrió grandes destrozos durante la guerra civil, y fue restaurada. La iglesia es sede de la Cofradía de Jesús de la Columna, conocida popularmente por la del Cristo de los Gitanos. También es sede de las hermandades de Pasión, Huerto y Santo Sepulcro y, de forma provisional, del Cristo Mutilado, cuya sede oficial es la iglesia del Sagrario, actualmente en fase de restauración”. Quizás le falta decir exactamente que en principio fue de estilo gótico-mudéjar y después primó el rococó horripilante que hoy mismo, recién restaurado, semeja una tarta de boda apaletada.

Viene esta muy culta, como mía, introducción para contarles dos vivencias que presencié en tan ilustre recinto.

Aquella tarde era yo un mozuelo e iba con mi padre a la boda de una pariente muy lejana. Con nosotros venía el tío de la novia con un buen cigarro en los labios y una boina en la cabeza. Con ellos en su lugar, pasó a la iglesia y nos sentamos en un banco. Entre chupada y chupada nos decía: “Cuando nos la incautamos (la iglesia), yo dormía allí”. Y señalaba una capillita del lado derecho. Una mujer le llamó la atención por la boina y el cigarro. Y él dijo ¡ostia! y se marchó y ya no le vi más. En sueños se me aparecía con un mono azul, la boina, el mosquetón, pañuelo rojo al cuello, sin afeitar, con una miliciana al lado abrazándola. A lo mejor, hasta le envidié un poquito en aquellos años míos de mocedades libertarias, silenciosas e ilusionantes.

Pasaron los años, tantos que este sucedido sucedió casi ayer y en la misma iglesia. Había ido yo –lo reconozco- a sentarme un rato a descansar entre el silencio y el crepitar de los pabilos en los cirios. Estaba en el último banco –los últimos serán los primeros- y diez o doce bancos delante estaba arrodillada una pareja de jóvenes. Al rato, se sentaron. Y al otro rato se abrazaron. Y abrazados se besaron frenéticamente. Cuando marché, los arrumacos seguían a la vista de todos.

Jesús, el de la Columna, el de los Gitanos, no podía contener ni la risa, ni la alegría de que estos son otros tiempos.

Qué pena haber llegado tan tarde.



 

MI ALMA ANUBARRADA.

La mañana aún no se había anubarrado. Era tan suave el levante, que no podía hacer bailar por bulerías ni a una brizna de los naranjillos de Puerta Oscura, tan verdes de verde, y tan cargados de amarguras redondas.

Desde la Alcazaba, la mar se creía un espejo gris. Las fuentes cantaban por jaberas y a lo lejos de la lejanía, los recuerdos cada vez más vivos y más llenos de muertos.

A los pies de mis ojos y de mi alma, la ciudad mía. La atornillada en el alma. La que no me deja. La que me espera. ¿Por qué no vienes más, que te necesito?, me canta. Espera, que ya llego; y me quedaré contigo para siempre.

Me herían confusos los aromas de La Concepción, La Hacienda, La Cónsula. Y cachazudo siempre, me estaba esperando, para saludarle, el Palo Borracho, el Barrilito; ese árbol peruano (Chorisia insignis) único y curioso. Espinas en sus ramas y troncho hinchado cual barril de ron pirata o Ximenez dulzón de negritud.

Todo igual y todo diferente. Y haciendo de tripas corazón –hace tiempo no le veía- pregunté por mi Paquito, el lotero, el polaco, el que se ufanaba de ser tonto oficial cuando no lo quisieron de soldado. Y la calle Graná se me hizo luto negro. Y el corazón, arrugado, un instante dejó de latir. Ya tampoco está Paquito, el que en vez de comprar sellos de urgencia en Correos, los pedía de bulla. El que me sacaba las entradas para el Echegaray o para el Albeniz o el Málaga Cinema, que sean güenas que son pá mi amigo Ramonsito, el de Madrid; como si me conocieran de toda la vida las taquilleras. Y un quinto en la Campana y un quinto en Guerola y un quinto en Gambrinus, el viejo, y un quinto y... un sexto y un diez y ocho. Se habrá muerto de quintos, él que nunca pudo ser quinto.

Me dueles, Paquito. Ya no podrá tocarme la lotería que me vendías o me engañabas. Ya no me empaparas de sudor al darme un beso. Que en la muerte seas, querido Paquito, tan feliz como infeliz fuiste en la vida.

Se me ha muerto un amigo, otro, pero este muy grande, muy grande.

La mañana aún no se había anubarrado, pero mi alma sí.




 

DE LAS 13,11 A LAS 11,33.

No fue a las 13 y once, lógicamente. Estamos aún en España y en la Seguridad Social. Serían las 13 y 45. Dos gotas. Las cataratas bien, mejor que las de Iguazú. Y me manda nueva graduación. Paso por ventanilla para pedir hora para la próxima. Cojo el número diez y nueve y van por el sesenta y ocho. Espero a los cuarenta y nueve que hay delante de mí. Sonrisa falsa a la señorita. Papeles, carnés, etc. Tome su nueva cita: Las 11 horas y 33 minutos del día ocho de enero del 2007, ¿le viene bien? ¡¡Y yo que sé, cagoen!!

Comido; voy a que me hagan las gafas con la nueva graduación. Tres establecimientos y la misma cantinela: ¿quién le hizo esta receta?, es una graduación imposible, no existe.

¿Me comprenden, no verdá, como me encuentro? Esperar hasta las 11 y 33 del día ocho de enero del 2007 para didicarle mi más hermosa higa a la Doctora. Pues eso.



 

A LAS 13 HORAS, 11MINUTOS.


Mañana tengo una cita. A las 13 y 11 minutos exactamente. Más exactitud, imposible. Iré presto y bien saben Ustedes que a las 13 horas y 11 minutos exactamente no me recibirá el doctor o la doctora, que de todo hay en la viña del Marqués de Griñón.

Mi catarata va a ser revisada a las 13 horas y 11 minutos, mire Usted por donde. Y me pondrán esas gotas que te hacen “ber” todo con be de borroso. Y me dirán, pida hora para dentro de seis meses que aunque Usted está demasiado maduro, la catarata se conserva bien y ella si que no ha madurado bastante para rebanársela. Y le diré al doctor o la diré a la doctora, mire usted, que yo no miro bien, que gradúeme. Y me dirán, ya no graduamos, vaya a Ulloa Óptico; que no es nada lo del ojo... (...y lo llevaba en la mano).

Allí estaré a las 13 horas y 11 minutos. ¿Me recibirán puntuales? Misterios insondables de los médicos. Ni privados, ni públicos; ni blancos, ni negros, son capaces de mantener un horario en sus consultas. Ayer, para hablar un minuto, esperé cincuenta. Me citaron a las 16,35 y me recibieron/despidieron a las 17,25.

(Los médicos podrían poner, también, un poquito de interés en recortar estas esperas a veces, no digo que no, irremediables, pero que en la mayoría de los casos claman al cielo porque pueden ser perfectamente solventadas con un poquito de interés pensando en el paciente, 1ª acepción, que bastante tiene con ser paciente, 5ª acepción).

Más no nos sulfuremos. Calma. Ya comentaré lo que me suceda a las 13 y 11 minutos en todos los relojes, si es que puedo escribir y no me joen demasiado.

Claro que lo mejor es lo que decía aquel dicho castellano:

Buena orina, buen color, y tres higas al doctor. O a la doctora.



 

¡OÍDO; COCINA...!


Se reúnen en Madrid estos días, unos señores que dicen ser cocineros. Y de los mejores del mundo. La representación española nos ofrece, según dice La Razón:

MICROFILTRACION de Carmelo Bosque, que logra un gazpacho totalmente transparente pero que conserva su sabor. Se sirve en botellas de champán.

BOMBONES DE AGUA, de Miguel Sierra. Son una incógnita así como sus bombones a la plancha o ahumados.

PEPEL COMESTIBLE, de Homaro Cantu. Se fotografía una hamburguesa y luego se fotografía con una cámara digital; la imagen obtenida se imprime sobre papel comestible y finalmente se condimenta con aromas en polvo prensados en caliente que recuerdan al queso cheddar, la mostaza y la carne a la parrilla.

DESTILACIÓN, de Jordi Roca. Destilar tierra con trufa y aplicar el líquido sobre una ostra.

Esta y otras guarrerias se cocinarán en esta ciudad, hoy lluviosa (es que dan ganas de llorar con tanta chorrada), y ayer templo de los callos, los entresijos, las gallinejas... Y si nos ponemos más delicados, del besugo y la lombarda.

Será que mi paladar no sirve para esta nueva cocina de laboratorio, pero ¿a que sabrá uno de esos cochinillos fluorescentes o fosforescentes que se han inventado hace nada? Y, sobre todo, cuando exoneremos el vientre ¿también lo haremos entre estrellitas luminosas? ¿Nos veremos defecando, con perdón, entre tracas ruidosas y brillantes fuegos de artificio?.

Vamos que.

¡Oído, cocina, pincho de morcilla y bocata de calamares!

Y como dios.

 

 

CONGELADITOS.


No me refiero, ¡quiá!, a los de La Sirenita, La Cocinera o los de la madre que los trajo al mundo. Es otra bonita historia que paso a relatar como buenamente pueda.

Rémy Martinot es un aristócrata de Nueil-sur-Layon que tiene a sus padres congelados en los sótanos de su mansión. Permanecen en una nevera a 65 grados bajo cero esperando el santo advenimiento. Vamos, que está como una regadera.

Ahora ha perdido en los tribunales galos su batalla –ya emprendida por su padre- de la criogenización, que es, como todos saben, la conservación de los cadáveres con vistas a un eventual regreso a la vida.

El hijo cuida los cadáveres de los padres con mimo y dedicación. Mantiene la temperatura gélida y va suministrándoles anticoagulantes sanguíneos para tenerlos dispuestos cabalmente en espera de la resurrección de la carne.

Ahora los tribunales han dicho –lo comenta El Mundo- que a la fosa o a la incineración. Ya veremos en que acaban los que ya acabaron. Si en gusanillos locos o en pavesas grises deseosas de darse un paseito por los Champs Elysées.

Pero este sucedido, como francés, es chovinista y además, un gran delirio de grandeza. ¡La France! Pues toma ¡France!, Francia. Que en España también hemos tenido de eso y además más romántico y escabroso. Paso a contarlo que siempre habrá alguien que lo ignore.

Era allá por el reinado desastroso –otro más- de Isabel II a la que no voy a poner adjetivos calificativos porque hay señoras y podrían sonrojarse. Eran tiempos en los que cantábase a su marido lo de:

Vuestra noble faz empaña /el nublo del deshonor /deshaced presto esta niebla, /cortaos los cuernos, Señor; /que el mundo entero os señala,/la Europa os llama cabrón,/ y cabrón repite el eco/ en todo el pueblo español.

Pues sucedió que un famoso Doctor y gran antropólogo apellidado Velasco tenía una hija, por la que sentía un cariño desmesurado, enferma de tuberculosis. La muerte de esta hija le llena de infinita pena, como pena infinita también lacera al novio de la muchacha, Dr. Muñoz Ledeño, ayudante de Velasco.

Locos por la perdida, embalsaman el cadáver y lo mantienen en el domicilio durante mucho tiempo. Sentaban todos los días al cadáver en la mesa a la hora de las comidas. La paseaban, en coche de caballos, por el Paseo de Recoletos y se comentó por las lenguas de triple filo que su prometido, el Dr. Muñoz Ledeño, hacía vida marital con el cadáver.

¿Qué dirán ahora los gabachos? Ellos mucha congelación pero metidos en una nevera, y nosotros de bureo con el cadáver a cuestas.

Y es que hasta a la muerte hay que darle su poquito de imaginación, ¿no verdá?, que si no es triste y aburrida. Ya lo dicen los de la Legión: Viva la muerte. Pues que les den, vamos digo yo.



 

OTRAS NOTICIAS.

 
La verdad es que el día está tan hermoso y el cielo tan madrileño (es un color que he inventado yo), que no dan ganas de ponerse a escribir. Bastaría con lo que Lorca decía de las nubes: mirar, mirar, mirarlas.

Yo ya miro para otro lado las negativas, siempre negativas páginas de los periódicos porque me traen de cabeza y el mal humor se me pone frenético y no quiero, en esta fase de mi vida, perder la serenidad ganada con los años. Así que me alegro de encontrar en los diferentes diarios noticias que, al menos, me impactan, e incluso, me divierten, con perdón que ya siento el chaparrón sobre mí.

¿Han leído aquella que dice...? Una madre y sus dos hijas invitan a la vecina a café. Mientras lo tomaban, una de las hijas pregunta a la madre: ¿antes o después de la telenovela? Después, claro que después, responde la madre amantísima. Acabado el novelón y en cuanto se descuida la vecina, la atan a una silla, la muelen a palos cantidad, la rapan el pelo al cero, la untan con pegamento pegajoso y la entintan el cuerpo mientras la gritan imprecaciones y la acusan de ser la amante de su marido y padre. En un momento dado la madre y las hijas se dan cuenta que a lo mejor se han equivocado y dejan a la pobre vecina rapada, sangrando y pegajosa. Denuncia y detención. Y luego todos contentos. Sobre todo el padre (y muy señor mío) al que aún no le han encontrado la querida oficial, con la que ahora lo estará pasando bomba.

Recuerdo que en Torremolinos se decía, siempre lo oí, que el sacristán, acabada la guerra, agarró a su entonces novia y la rapó el pelo y la purgó con litros de aceite de ricino, delante de todo el pueblo. Luego, se casó con ella y nació una hija y al anochecer los tres se sentaban en la Calle San Miguel a ver pasar a los pocos que pasábamos por allí. Y tan contentos.

Voy a preguntarme ingenuamente. ¿El sacristán era machista? ¿La madre y las hijas que son?.

Pues todos somos lo mismo. Ni machistas ni feministas; ni rojos, ni gualdos, ni azules. Somos hombres y mujeres que nos equivocamos. Unos más y otros menos.

Al final, aquellas mujeres, las madre, las hijas, la sacristana, se quedaron con la copla aquella:

No serás tú el primer hombre
ni yo la primer mujer
que se quieran y se odien
y se vuelvan a querer.


 

ME HA SALIDO UN COMPETIDOR. (No que el competidor esté salido).


Yo tengo un amigo que abrió un blog en el que nos enseña su pueblo llamado Enfermo (imagínense como será), y una recetilla también italiana (vincisgrassi). Y como colofón nos lleva a la página de su ídolo femenino: Sandra Bullock, (Sandy, como la llama familiarmente). Bueno, pues a mí me gusta más su hermana Gelsine. Pero es por incordiar.

La Bullock fue cheerleader en su instituto, y a mi amigo le hace falta que le animen que está un poco sieso últimamente. No sé pero no hacen buena pareja. Sandy –para los amigos- mide 1,71 y mi amigo me pidió hace poco le acercara a un establecimiento para comprar una escalera. Y ahora sé para que la necesitaba.

Además, la Bullock está y ha estado muy traqueteada. Su primer amor fue Tate Donovan. Después vinieron el músico Guy Forsythe y los también actores Matthew Conaughe y Benjamín Prat. Más tarde se casó con el productor –la pela es la pela- Jesse James. El listón está muy alto para mi pobre amigo, educado en la represión franquista. Y ya sólo se le levanta... el brazo al paso alegre de la paz.

El ideal de mi amigo, nació en Arlington, (Virginia). Todos conocemos el condado por su cementerio militar a las orillas del río Potomac. Allí está enterrado, además de los Kennedy, el soldado desconocido, buen amigo de mi amigo, contemporáneo suyo.

Y nació (Sandy) el 26 de julio de 1964, no sé a qué hora pero da lo mismo. Una niña para mi amigo, lo digo con todos mis respetos a su senectud. Caprichos de viejete verde.

Vamos, tío. Que no cuela. Sandra, de ser española, que es como son las mujeres, le habría cantado aquella copla que dice:

Si piensas que te quiero
te has engañado;
Porque tengo yo un gusto
muy delicado.

Fíjese lo que dice otra de su edad, la Fiorella Faltoyano (que no es, lógicamente) su amada Sandy: “No cambio a mi perro por ningún hombre”.

Es que estas actrices... Pues aplíquese el cuento o conviértase en un foxterrier.




(Con mis mayores deseos de éxito para su blog, querido y odiado competidor. Esto es la GUERRA... de los 100 años entre los dos).



 

ADIVINA ADIVINANZA.


Hoy que es martes pero no trece, hagamos fiesta. Les propongo una adivinanza. Dejemos el fumeteo, sí, o no; el ruido de sables, sí, o no, o a lo mejor; que ya está bien de estar y levantarnos ya preocupados por fas o por nefas. Veamos, pues, lo listos que son y adivinen correctamente la adivinanza por que si no la adivinan ¿para qué es adivinanza?


Qual es la madre engendrada
de la hija que parió,
que sin padre se formó,
y en otro ser transformada
al antiguo se boluio?

A lo mejor la adivinan antes en catalán

Qu´as axió:
Una cosa
Qu´a tot arreu se posa
Y a la mar no gosa?

El premio está patrocinado por Luigi, honorable quiosquero. No sé que será pero sabiendo de su prodigalidad algo racano me parece que les parecerá el obsequio.

(No se admiten reclamaciones).



 

FUE EN SEVILLA.


Fue en Sevilla pero pudo haber ocurrido en la Villanueva y la Geltrú, la Almunia de Doña Godina, o en Riasguas de San Bartolomé.

Una niña, de espaldas, sale entre dos contenedores corriendo y un automóvil la roza y cae. Los padres y tíos de la niña acuden prestos desde un centro de beneficencia donde estaba comiendo de caridad, abren la guantera de su furgoneta, sacan una pistola, se llegan al conductor que está haciendo ademán de salir, y sin ver como está la niña, apuntan y disparan once ¡once! tiros al conductor y lo dejan seco. Remuerto once ¡once! veces.

Los asesinos, ¿fumaran? Porque eso si que es peligroso.



 

EXPLICACIÓN Y SÚMATE.



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FRENTE AL CÁNCER


S
Ú M
A T E


Debo una explicación a tanto súmate. La Sociedad Española
de Oncología Médica (www.seom.org) ha abierto una campaña de solidaridad con los enfermos de cáncer. Consiste en comprar (1€) un BANDY y llevarlo en la correa del reloj o donde os salga de las narices, pero hay que comprarlo. 
PORQUE YA CASI ESTAMOS TODOS. PORQUE SÓLO FALTABAS TÚ.


 Participa y súmate a
esta iniciativa. No vamos a curar a nadie; vamos a solidarizarnos todos. Entra en la página de la Seom. Y olvidémonos de políticos y politiqueos. De rebajas y de donde vamos a ir este verano. Un Eurito se convierte en un abrazo al enfermo solitario y desconocido. Sumemos abrazos. Sumemos solidaridad. Sumemos uno más
a muchos mases.
No sé si Dios (en caso de existir) os lo pagará; los enfermos, si.



PORQUE YA ESTAMOS CASI TODOS. PORQUE SÓLO FALTABAS TÚ.




 

SÚMATE, SÚMATE, SÚMATE.

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Frente al Cáncer


 


 


SÚMATE

 

ME HAN TRAIDO COSITAS BUENAS.


Como este año pasado he sido malo, los reyes me han

traído cositas buenas.


Me han traído: indolencia, vagancia, vaguería, inacción,

ociosidad, gandulería, holgazanería, haraganería,

guitonería, bordonería, briba, gandaya, poltronería y

un largo y cansino etcétera.


Ya sólo falta que me traigan un buen guiye; y si no

saben lo que es, que les hubieran dejado los

republicanos un diccionario.



 

INDIGENA O RUIPÓNTICO.


Nos está visitando un individuo al que algunos llaman primer presidente “indígena”, el “indígena” boliviano, el representante de los “indígenas”.

¿Y que es un indígena?, se preguntaran muchos. Pues simplemente originario del país de que se trata. Yo, también, soy un indígena. Y Ustedes vosotros. Y la madre que me parió, pobrecita, también.

Y aquí, indígena va, indígena viene como si fuera algo extraordinario. La revolución. Los indígenas al poder. Pero que tontos somos. Otra cosa, más bonita, sería que aceptáramos llamar vulgarmente indígena a los/las ruipónticos, que es una planta vivaz de la familia de las Poligonáceas.

Así que no me gusta que llamen indígena a Evo Morales. Claro que tampoco me gusta que se llame Evo y menos Morales; porque lo de Morales tiene tela, vaya si la tiene.

Mi abuelo (Morales) y sus hermanos (Morales) se iban a Cuba o a Argentina para no hacer la mili y hacer otras cosas. Mi tío Emilio escribía bellísimas páginas en el Diario de la Marina habanero, donde también escribió, creo, mi abuelo. Descendencia no se si dejaron por allá; mi tío Huberto, el cazador, sí y mucha. A las puertas de la muerte, vio aparecer por su casa a una infinita reala de hijos Morales, hijas Morales, nietos Morales, nietas Morales, que huían de Fidel y que él, mi tío, no conocía. Le conocieron, le arruinaron y se murió tan contento. Aún me felicitan las Pascuas desde Miami, los Morales que van quedando.

Otro tío abuelo Morales marchó a Argentina y nunca más se supo de él. Andaba arriba y debajo de esa parte americana.

Viene esto a cuento porque a lo mejor el Evo indígena este es sangre de mi sangre, y de la de mi Juan Carlitos (Morales), no el Rey, si no mi primo el lector, mire Usted por donde. (Carlitos, Morales, amor, guapetón, a ver si investigamos esto tan familiar; que a lo mejor, sin pensarlo, y sin ir a ningún concurso televisivo, somos famosos y ricos, más que ahora mismamente),

Lo que no me gusta nada, pero es que nada, de este Evo es el jersey. Ha ido a todos los sitios con el mismo. Es ofensivo ir a visitar al Presidente del Gobierno (aunque sea ZP) en jersey. Y al Rey, en jersey. Y a no sé quien, en jersey.

Que se dejen de tantas historias y visitas y que le lleven a Carrepryca. Por que si no, olerá, digo yo.

Morales, indigena, ruipóntico, tío. Oido al parche: Mimosín.


 

...Y AL CUARTO DÍA, ¿QUÉ?


Vamos a ver.

El coche que va delante suyo -o mío- no pone los intermitentes, cosa harto frecuente, o el coche que va detrás suyo –o mío- quiere besarle el culo, es un decir, y no lleva la distancia adecuada, cosa más que harto frecuente, pues lo único que puede pasar es eso que Usted piensa: un accidente.

Supongamos, (es solo un suponer); supongamos digo que en ese accidente lamentable y evitable (más intermitentes, más guardar las distancias obligatorias), Usted –o yo- pues nos abrimos la cabeza, nos rompemos el bazo o nos sale un pulmón por la boca y vamos y nos morimos en el acto. Pues simplemente seremos la vigésima quinta victima –o la que sea- de la carretera.

Si en vez de morirnos en el acto, lo dejamos para el día siguiente o el tercero, seguiremos siendo una victima, otra más, de la carretera. Sumaremos o restaremos en las estadísticas. ¡Vivir para acabar siendo una cifra estadística con la que jugaran los políticos para tirársela unos a otros en la caradura!

Pero, si Usted, Dios no lo quiera, o yo, Satanás no lo permita, nos morimos de ese golpetazo al cuarto día, podemos ya ponernos a criar malvas tranquila y alegremente, que no nos hemos muerto de accidente de tráfico. Estamos borrados de las estadísticas. La Dirección General de Tráfico, feliz.

¿Qué le dirán a sus o a mis deudos, allegados, descendientes, o familiares en general? ¿Qué no fue un accidente de carretera, si no un accidente, desgraciado, eso sí, de almorranas? ¿En qué estadística le pondrán a Usted o a mí, (tate, tate, toco madera)?

Es un problema que me tiene en un sinvivir estadístico, muy preocupante.

Saben aquell que diu?


 

 

3 MEMECES, 3.



1ª ESTUPIDEZ.
Relatado por un periodista fiable:
En un pasillo, alguien fuma. Hasta él, llega gritando un individuo y energúmeno:

“Está prohibido fumar, hijo de..., nos matas a todos, cabr..., te voy a jo..”
-Perdón, pero no es tabaco. Es un porro.
“Ah, perdón, es que creía... Perdona, perdona”.

2ª IMBECILIDAD.
En la primera hora del primer día del año 2006 se enviaron veinte millones de SMS. El más enviado: “ Felis Año Nuevo, que tengas un 2006 lleno de bas y brosberidad. (Berdona bero es que tengo alergia a la Z y a la P”.

(Mea culpa, mea culpa. Yo también soy imbecil).

3ª CANDIDEZ.
Todo el mundo mundial habla del tanga negro y picarón que lució el día de Fin de Año, Anne Igartiburu. Hasta un articulo le dedica Ussía.

No lo vi. Por cándido.



 

EL DESCONCIERTO.


Ya estamos incluso en el dos de Enero. Casi llegando -oh, no; otra vez, no- al próximo fin de año. Uvas, langostinos, picoteo, televisiones encendidas, las mismas gilipolleces de siempre. Las mismas caras aburridas, los mismos petardos prohibidos, el mismo niño que nace siempre el primero de cada año. Lo mismo, siempre lo mismo.

Pues miren Ustedes por donde hay dos personas, Valeri Tókarevy y William McArthur, que han recibido el Año Nuevo 16 veces, según los husos horarios, durante su rotación alrededor de la Tierra en la pasada Nochevieja. Claro que volaban a bordo de la Estación Espacial Internacional.

16 veces celebrar, en un ratillo, el fin de año, tiene cataplines. ¿Serian capaces de ver 16 veces las mierdas (no quito ni una letra) de programas que defecaron las diferentes televisiones?

La verdad, que a mí lo único que me gusta, de estas pesadas Fiestas, es el Concierto de la Filarmónica de Viena, aunque preferiría menos flores asesinadas en jarrones y ramos. Pero no crean que es por la música –tengo orejas, que no oídos-, ya que soy hasta incapaz de seguir el ritmo y las palmadas de la Marcha de Radetzsky de Johann el viejo. A mí lo me gusta es ver los antiguos instrumentos que sacan a veces (delicioso el del cucú), la cara de bebedores de cerveza de algunos instrumentistas, la cantidad ingente de japoneses/as por centímetro cuadrado, los sudores de los directores y sobre todo lo que más me gusta del Concierto es que me anuncia que se acaban las fiestas hasta dentro de doce meses.

Como comprenderán, el día seis de enero, su seguro servidor, no lo considera fiesta hasta que la Republica asiente sus reales posaderas en la Plaza de Oriente. Ahora bien, los regalos a recibir no me los quita ni dios. Paradójico que es uno como podía ser otra cosa, mariposa.

Además, me da la impresión que este articulillo me ha salido desafinado. Bien empezamos el año.