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NO ESTOY EN LA LISTA.
Un diario español muy principal, -tan principal es, que para mí, es el principal-, en su dominical del último domingo (no iba a ser del último miércoles) publica una lista con los primeros quinientos españoles más importantes de la historia.


Lógicamente me lancé a regocijarme con mi inclusión en lista tan transcendental y significativa. ¿Por qué foto habrán optado para acompañar mi biografía? ¿La que estoy paseando con un abriguito de piel de oveja lanuda por la Gran Vía madrileña una tarde otoñal de los viejos cincuenta o aquella, desnudo con mi meyba, en la que ya camino de mi juventud plena ayudo con mi briosa musculatura a varar mi querido “Lucero del Alba” en las playas bajondilleras? (He de decir que ambas fotos son un dechado de belleza).

Luego me saltó una hiriente duda. ¿Y si algún envidioso hijo puchi ha dejado entrever que el Rvdo. Padre Emilio (S.S.C.C.) y Don Ursicinio Alvarez me suspendieron en Historia Sagrada y Matemáticas, ensuciando así mi noble y límpio historial estudiantil?

Con mi corazón palpitando leí con atención toda la lista. ¡Y no estaba! Y no estaba, yo; oh cielos. No estaba entre los quinientos españoles más influyentes y sobre todo más importantes de España.

Paso por que aparezca Istolacio. Istolacio es el español más antigüo nacido en el año 232 antes de Cristo. Era un celtíbero asentado en la Andalucía Oriental (tenía que ser andaluz el gachó), descendiente de los tartessos y un hombre que luchó contra la invasión cartaginesa. Amilcar Barcal lo crucificó. Somos dos mártires andaluces. Él por luchar contra el invasor y yo por no salir en la lista tan mentada.

Porque a ver. ¿Quién conoce al Gobernador Gregorio García de la Cuesta (1741-1811), o a Juan Gil de Hontañón un arquitecto que vivió entre 1507 y 1577, o al militar Francisco Javier Girón y Ezpeleta de las Casas y Enrile. Pues están en la lista y yo, no.

Paso de muy mala gana por la presencia de Felipe González Márquez, ¿le recuerdan? Sí, el del Gal. O por la del cursi Pablo Jerónimo Grimaldi Pallavicini y Spinola. Pero hay cosas que claman al cielo y el cielo no las oye.

Han metido, supongo que con calzador, en la lista a un tal Gaspar de Guzmán y Pimentel Rivera y Velasco de Tovar. ¿Y por qué está él? ¿Por tener tantos apellidos? ¿Por ser Conde y Duque de Olivares?. No, quiá. Está por valido.

Pues yo soy más que valido. Soy válido. Y lo puedo demostrar con la cartilla militar. Válido para todo servicio, pone. Y, además, lo demostré en la mili limpiando aseos y cocinas. Soy válido y no valido.

Pues no estoy en la lista. De ahí mi desilusión y mi falta de apetito. Y nadie se da cuenta de mi desconsuelo. No estoy en la lista de Pedro J. La vida, mi vida ya no tiene sentido.

No estoy en la lista. Así que vean que tragedia me espera. Y dejaré de comprar loteria de Navidad porque mi número no saldra, como yo, en la lista.

¡¡Hombre,es que no me acordaba!! No estoy en la lista pero si que estoy en las listas. Estoy en la lista para hacerme un TAC, unos análisis, una eco, ver a la oculista para que vea como veo de mal. Estoy en todas las listas de espera habidas y por haber. Así que no debería quejarme. Por una lista más o menos...


 
MENÚ VOMIPURGANTE.
Este es el menú degustación o vomipurgante que le gustaría a mi amigo Luigi tomar. Cada uno es cada uno y así fuimos paridos.

ENTRANTES:
Mousse nitrogenada de té verde y lima. Gelatina de naranja y remolacha. Crema de rábano con ostra y gelatina de maracuyá. Helado de mostaza en grano. Gazpacho de lombarda. Gelatina de codorniz. Crema de langostinos.

PRIMEROS PLATOS:
Muesli de caracoles con jamón de jabugo y láminas de hinojo. Foie gras asado con gel fluido de almendras, cerezas y camomila. Sorbete de tostada de sardinas con cajita de caballa invertebrada y rábano blanco japonés marinado. Salmón cocido con regaliz, espárragos, pomelo rosa y aceite de oliva. Pechuga de paloma cocida con panceta, pastilla de su muslo, pistacho, coco y cuatro especies.

POSTRES:
Chocolate blanco con caviar. Fuente de sorbete de pino. Puré de mango y abeto Douglas con sorbete de grosella negra y bavarois de lichi y mango. Teja de zanahoria y naranja. Bavarois de albahaca. Gelatina de remolacha. Helado de bacón ahumado y huevo con torrija y gelatina de té. Chocolates de cuero, roble y tabaco. Tartaleta de violeta.

FACTURA: 145€, más 12 % en servicio, más 130€ por una selección de vinos conjuntados con el menú. Total 292,40€, más el IVA que no sé cual es.

LOCAL: The fat Duck.

UBICACIÓN: En la quinta puñeta, según se va a Berkshire a mano izquierda (derecha para los subditos de S. M. Isabel II).

RESUMEN: Como dicen en mi tierra, ¡una chuminá!




 
LAS DUDAS, ¿O LOS DUELOS?, CON PAN SON MENOS.
Oiga Usted. Que no. Que eso de lo que decíamos ayer (el Cardenal Cisneros y yo o viceversa) de “queremos un hijo tuyo” fue sólo un rumor. Lo creí oír y es que saltaba de alegría. Pero enseguida se vino abajo todo sin haberse venido arriba del todo, no sé si me explico meridianamente oscuro. No lo entendí bien porque miles de chinitos estaban incordiando a Gallardón con su primera huelga. Lo que faltaba. Los chinitos de huelga. Y todo a veinte duros. Made in Taiwán. Los chinos de antes estaban con Mao, ahora venden Mahou a todas horas. Y Gallardón les quiere meter en cintura. Pero son muchos chinos los chinos. Al que metieron en cintura los chinos el otro día fue a mí. Me compré un cinturón (tú ta ya, tú ta ya), me lo puse, catorce vueltas me dio a mi cintura de loto y aún sobró cinturón. Y como ellos no saben quien es el maestro armero, ¿a quien reclamo yo? Chi ni to, jo pu ta. Y es que no acaban de aprender español-chinau. Ellos siguen con su mandarín y nosotros con las mandarinas clementinas. Y así no hay quien se entienda.

Y para eso, para entendernos con los sudacas (dicho sea sin ánimo de lucro ni de ofender), ha salido un Diccionario de Dudas. ¿Caben todas las dudas en un diccionario? ¿Hay muerte después de la muerte? ¿Hay, al menos, titis guais en Marte? ¿La Caixa me condonará un préstamo para invertir en una condonería de última generación?

--Granaditos, que no te enteras. Que las dudas del diccionario son sólo normas básicas de referencia lingüística. Osea que ya puedes y debes decir: baipás, cruasán, fuagrás, yacusi, buzoneo, metre, pádel, prisin, puentismo, balsismo, ragú, ranquín, rali, escúter, suajili, trávelin o zum, por ejemplo.

Enterado, listillo. Nota tomo y me aplicaré. Te dejo, me voy, tengo que hacer una back-up.

--Copia de seguridad, Granaditos, copia de seguridad.


Perdón. Es que estoy lleno de dudas. ¿O de deudas? ¿O de deudos? ¿O de duelos?

--Eh, Granaditos, espera. ¿Y eso del pan en el título a qué coño viene?

Retórica. Simple retórica.
 
HOY NO TENGO...

... ganas de escribir. ¿Pasa algo? Todo esto está muy triste y trillado. ¿Qué más puedo decir del Zapa? ¿Y de las obras magníficas y gallardonescas? ¿De la sequía? ¿De la neonata? ¿Del mar que añoro? ¿De la Málaga que añoro? ¿De los amigos que añoro? ¿De los muertos que añoro? No tengo ganas ni de coger el toro por los cuernos ni el diccionario de sinónimos por la página de añoro. Ya es Navidad y llevo dos meses sin pasear por Larios, por la Calle Fresca o la Explanada, tan querida, de la Estación. Vamos que no tengo ganas hoy de nada. Y es que llevo una semana trágica. Ocho o diez días sin encontrar un cd y un dvd de mi Pasión Vega. No lo encuentro por ninguna parte, así que ya me dirán si encima debo de tener ganas de escribir chorradas. Así que no escribo hoy, leches.

(Rumor de cientos de personas con pancartas gritando: Granaditos, no nos dejes; sigue. Sin ti no somos nada. Eres el sol que nos alumbra. Queremos un hijo tuyo. Ecétera).

 
EN CUEROS VIVOS.
Los de Ikea no se conforman con vender muebles desmontables que luego nos vuelven locos para montarlos y así hay por esos adosados del demonio cantidad de sillas cojas y estanterías con estantes que se caen al menor grito del Boris histérico ese, si no que ahora realizan encuestas para saber las necesidades más imperiosas de los españoles en la cocina.

Así han descubierto que los madrileños tienen las cocinas más estrechas y largas; los catalanes pasan entre fogones menos tiempo que nadie, unas dos horas; los asturianos, los que más, unas tres horas.

Pero lo más importante de la encuesta es el siguiente resultado: el 11% de españoles cocinan desnudos, en cueros, en pelota viva.

Yo me he quedado con la boca abierta no por nada, sino porque cocinar así es peligroso. Imagínense.

Vas a freír una rodajita de merluza y te salta el aceite hasta, por poner un ejemplo, el escroto o bolsa testicular y ¿qué pasa? Nada, un plato combinado. Merluza a la romana con huevos fritos.

Y si a una señora embarazada esas gotas hirvientes le llegan hasta las ubres y la leche se le cuaja ya tenemos el postre: queso de tetilla.

Y no sólo ese 11% cocina desnudo, (o desnuda), si no que el 5% hace el amor entre pucheros. Así comprendo que la follajería es un adorno de cogollos verdes y una buena follada una empanadilla hueca y hojaldrada. Qué mal pensado era yo hasta ahora.

En fin, perdonen Ustedes. Me tengo que ir al WC a cambiar el agua a los garbanzos.
 
BONJOUR TRISTESSE.

Otra vez arde Paris. Y van...

Hitler preguntó: ¿Arde Paris? Y se convirtió en un libro con cientos de ediciones. Dominique Lapierre y Larry Collins (el olvidado siempre) relataron aquellos tiempos.

Luego vino el fuego de las barricadas primaverales del Mayo del 68. Prohibido prohibir. Sartre. La negritud del existencialismo. O su belleza. Kierkegaard decía que el individuo vale más que la moral y la verdad. Y que debía optar por un modo de vida propio sin ayuda de modelos universales. El hombre ha de elegir su vida. Incluso negándose a optar, ya se elige. Otro existencialista, Nietzsche, afirma que el individuo debe ser quien decida que situaciones deben ser consideradas situaciones morales. Todo ello (filosofía, alcohol, sexo, drogas, música, ilusión, esperanza) ardió en un una hermosa ciudad llena de primavera. Simone de Beauvoir. Françoise Sagan. La Piaff, siempre la Piaff. Y el barrio Latino en llamas. Y nuestros corazones, llenos de acné, latiendo inmisericordes en busca de una ilusión que decían se llamaba libertad.

Otra vez y por otra razón, arde Paris. Hoy queman la ciudad luminosa con la llamarada del odio racial y religioso. Estamos en Eurabia. El Corán ha enterrado a los filósofos y desde los minaretes ya nadie canta Et Maintenat como Becaud ni Lés feuilles Mortes de la Greco.

Aquella revolución juvenil, fracasó por hermosa y ya nunca tendrá lugar, que lo hermoso no se repite.

La de hoy es otra cosa; alguien la llama, que barbaridad, alianza de civilizaciones. Veremos en que acaba. a quien hay que civilizar.

Aquellos jóvenes del sesenta y ocho, hoy empiezan a jubilarse. Ya somos viejos oficiales. Y contamos aquella batallita a nuestros nietos, adornándola con el oropel de lo que pudimos ser y no fuimos.

Me voy a oír cantar La Mer de Charles Trenet, al oscuro rincón de mi añoranza.

 
¿Y COMO ES ÉL? ¿DE DONDE ES? ¿A QUÉ DEDICA EL TIEMPO LIBRE? PREGUNTALE PORQUE ESTA ROBANDO UN TROZO DE ESPAÑA. ES UN LADRON QUE ME HA ROBADO TODA MI LIBERTAD.
Han dicho de él:

Es un indigente intelectual, superficial, difuso, ambiguo, etéreo, vulgar, insensato.

Es tibio argumental, la nadería culta tras leve barniz de su débil estructura, hacedor de frases hechas. Capaz de hablar horas sin saber lo que quiere decir.

Es el borreguito de Norit ; empalagoso e inculto. No es nada y no es nadie.

Es, en la apariencia y en el tono, un cursi redomado y en el contenido una interminable oquedad.

Soy rojo, se ha dicho él mismo.

Qué sequedad de mente, qué incultura, qué superficialidad, qué cinismo, qué páramo de ideas, qué mustio collado argumental.

Estaría a punto de ahogarse inaugurando tramos de la autopista Madrid-Tenerife por su osadía ilimitada, su ignorancia, su vacío.

Es de Uralita brindada de poliuretano, inasequible a la razón y a la vergüenza nacional.

¿Es la idiocia o es la malignidad -o ambas cosas- las que le han conducido a poner todo patas arribas como el caballo que caracolea en una cristaleria?

Es el mayor experto en anfiobología.

Y encima es, por accidente.

Oírlo es para mingitar y no echar gota.

¿Quien es él?

(Autores de las líneas anteriores: Luis María Anson, Antonio Burgos, Carlos Herrera, Manuel Martín Ferrand, Mª José Navarro, José Luis Perales y Alfonso Ussía).
 
JOLINES, QUE CUENTISTAS LOS CUENTISTAS.
Leyendo una de esas páginas raras que yo suelo leer por los caminos encrespados de internet, me he parado a pensar, cosa, por cierto, que es sana, aunque no lo hagamos más a menudo, en lo sádico de los cuentos que nos contaba Andersen. Hans Chistian Andersen.

En aquel viejo cuanto conocido por todos, el pobrecito soldado de plomo no asciende a general heroico que sería lo sensato; qué va. El soldadito se muere achicharrado por un fuego.

En otro cuento, Andersen escribe del rigor mortis de un personaje diciendo “En la fría madrugada apareció la pequeña con las mejillas encendidas y una sonrisa en los labios; muerta, muerta de frío”.

Y un sapito muere por querer más. Por ansioso. Al cuentista no le agradaban los personajes ambiciosos. Véase la pastora y el deshollinador.

“Es un muchacho muy malo ese "amor", no te juntes jamás con él. Persigue a todo el mundo”. Este es el colofón del “Niño malo”. Al cuentista no le gusta el amor.

La sirenita es abandonada por su amante y el galán de “Bajo el Puente” muere de pena. Vaya gozada.

Jolines, que alegría de cuentecillos. Claro que éramos niños inocentes, memos, fáciles de engañar. Luego creces y te das cuenta de que todo es mentira y que no es la vida tan bella como nos hacen creer los cuentos y los cuentistas.

Los cuentos, cuentos son; se decía. Ya no. Cuando crecemos podemos ver que dentro del alma de los cuentos hay, tambien, odio, resquemor, vileza.

Pero así es la vida.
 
OVILLEJO A UNA PRINCESA NONATA.
¿Quién es un regio primor?
Leonor.
¿De dónde es su filiación?
De Borbón.
¿Y cuál es su otra raíz?
Ortiz.

Me está dando en la nariz
que puede ser que mañana
esto tome tal cariz
que se haga republicana
Leonor de Borbón Ortiz.


Publicado en Libertad Digital, el 2 de noviembre del 2005 por
FRAY JOSEPHO.
 
I R M E.
El cielo está anubarrado. En el Phillips, la cálida voz malagueña de Pasión Vega cantando una letra de Burgos (Antonio, el más mejor de los que escriben con el corazón) con música de Carlos Cano, (mi muerto tan querido).

Y como el día está triste y triste son los acontecimientos que pasan y pasaran; y como yo tampoco soy un dechado de alegrías, pues el desconsuelo se me ha metido entre todos los poros de mi ya arrugada piel.

Me da miedo vivir estos días que vivimos. Todo es absurdo. Un ignorante nos gobierna. Un cordobés presume de ser más catalán que Joseph Plá. El nieto de un poeta destruye una región que amamos. Se revuelven los odios. Las burbujas del cava estos días molestan más al estómago. Quieren cerrar emisoras libres. No se puede opinar. Que exagerado eres, Granaditos; me decían.

Pues así estamos. Es la primera vez que recapacito muy en serio: me gustaría vivir fuera de este país. Si. Ahora pensando como pienso y viendo lo que veo, servidor habría cogido la puerta, la vieja maleta, la amarillenta foto de mi Málaga, y con en el primer tren emprendería un viaje para alejarme de todo esto.

A un país libre. Donde el político sirva al ciudadano y no al revés. A un país sin Reyes ni parafernalia real. A un país en el que un ignorante don nadie no pudiera ser jefe de nada.

Si; hoy estoy triste. Y aunque ese país quimérico no exista, lo sé bien, me gustaría irme. Me abruma, me aplasta lo que sucede día tras día. Y lo que es peor; nos vamos conformando a que pase. Rebaños. No somos más que rebaños sin redaños. Dejar pasar es lo único que hacemos perfectamente. No nos importa nada. No nos implicamos. Adoptamos lo más fácil.

No, no estoy a gusto. No veo ese rayito de esperanza que siempre ha habido. La negritud lo envuelve todo. Y ya muchos están hablando mal hasta del Corte Inglés. Es el síntoma más claro de que algo va mal.

Me voy a mi rincón. Estoy K.O.