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G R A N A D I T O S, o p i n a:
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FRENTE AL CÁNCER,

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HASTA LA VUELTA, AMIGOS Y AMIGAS.

Good bye, bye-bye; au revoire; gut auf wiedersehen; sayonara matane; adios, fins ara; adios, hasta luego.

Que me voy unos días. Pero no de vacaciones. Tampoco haré modding (el tunning de los ordenadores) con este viejo y querido cacharro.

Me voy a reorganizar todo mi sistema electrónico o informático o como lo querais llamar, (suena bien, ¿eh?) con el fin de mejorarlo y unificarlo. Para ello he de cambiar de Compañía suministradora, tarea difícil e ímproba que va a poner mis nervios a flor de piel.

La verdad es que, también, en estos días recapacitaré lo que ha sido y será (¿será?) este blog mañana o dentro de quince días. Ya veremos lo que me tardan y lo que decido.

Y como decían los viejos y añorados saineteros, mientras llegue la vuelta, perdonad mis muchas faltas.
 
A LA FERIA NI DE COÑA.
Este fin de semana (finde, dicen los pijinis) comienza la Feria de Málaga y la que Madrid dedica a la Paloma. Lógicamente, ni a una ni a otra, iré.

A la de mi Málaga he ido dos veces. Una cuando la instalaban en el Parque y otra recién y bien mudada al recinto actual. A la de Madrid, nunca.

Claro que para ir antes a los toros en la Malagueta, había que pasar por la feria. Y pasé. Centenares de veces. Camino del tendido de sol y sombra número 3, fila 12, creo. Allá íbamos mis tíos los quincalleros de calle Granada y yo. A mi tío, por su tienda, le conocía todo dios de la religión que fuese. Desde el teniente de alcalde hasta la monjita del Hospital Noble que asomaba su toca, -aquellas tan amplias-, entre las rejas, para ver tanto gentío guapo como por allá pasaba. En el asiento de al lado mío asentaba sus carnes la dueña, y el marido, de la freiduria La Farola, que estaba en calle Granada, antes de llegar a la Iglesia de Santiago, en un rincón donde ahora dicen que es una torre o torreón árabe. (Por cierto, me querían mucho en la plaza –mimitos por aquí y por allí- pero cuando iba a comprar un cucurucho de chanquetes o rape, ni me conocían los muy jodidos).

El único día que de verdad fui y estuve en la Feria, se me emborracharon todos. A un Arbós le encontramos por la malagueta rebozado de arena y vómitos. Y el Mena algo más sereno pero no mucho, escaqueándose siempre y buscando, (también por aquel ayer), alguna moza que le trajese frito. Acabamos en aquella vieja casa de Calle Álamos a las tantas de la mañana, con el sol ya bien redondo, desayunando un melón, bañando al Arbos, y yo jurando –juramento cumplido- que nunca volvería a la feria, y menos con gente tan impresentable para mí que por entonces ya empezaba a leer de contrabando Le Figaró Literaire, manda cojones.


 
PORNOCOMIDAS.

Una, otra, manera de desperdiciar momentos de nuestra vida, es llegarse hasta esta página de Internet:

www.airlinemeals.org, y abrirla.

¿Y que tiene que no tengan otras? Pues voy a ser muy clarito, contiene nada más y nada menos que pornocomidas.

No se me solivianten, please. Nerón, allá en la Roma, cuando el incendio le gustaba mucho, se ponía a comer rodeado de tíos y tías y a aquello lo llamaban banquetes, ágapes, bacanales u orgías. Y aquellas comidas muy calientes y cálidas y calurosas –ardía Roma, recuérdese- no eran tan pornocomidas como las de esta página no recomendable para niños inocentes de menos de 18 añitos, (que para sí los hubiese querido el Nerón y sus aláteres).

Pero estas pornocomidas que me refiero no son aquellas llenas de sesos y sexo. Que va. En la página indicada, vienen todas, absolutamente todas las comidas, desayunos, tentempiés y zumos que sirven todas las Compañías aéreas del Mundo por raras y extrañas que sean, las comidas y las Cías. Y además con foto por sí hay algún onanista suelto, que suele.

Así que si van a volar dentro de poco, abran la página, lean lo que les servirán en su vuelo y vomiten en casa que es mucho más cómodo, tranquilo y confortable que en el avión. Y cuando se suban a este, cosa que yo no haría pero soy muy mío, no se olviden del pan con tomate y con jabugo.

Avisados quedan.
 
EL QUERIDO DRAGÓ.
Cuando era comunista, me caía muy bien; cuando dejó de serlo, también. Ahora no sé lo que es pero me cae aún todavía mejor.

Dice verdades como puños y duelen. Nos gusta el boxeo, pero aquel viejo. Dice, también, tonterías, como todos las decimos. El ha caído en el pecado inmenso y nunca perdonable de no sé cuantas bodas y bautizos. Tantos como libros y artículos ha publicado. Le quiero tanto que si arrojase a la inmundicia mis pobres líneas me sentiría orgulloso de que fuese él quien lo hiciera.

Me voy a olvidar de sus libros, tengo alguno firmado por él, de sus programas que sigo por la parabólica, de sus artículos que espero. Y me paro en una frase que tiene, creo, en el frontispicio de la puerta en su casa de Castilfrío de la Sierra (Soria): “Yo nada más soy yo cuando estoy solo”.

Para mí, para mí filosofía ya está dicho todo.

Que sí, que hay alguno, coñojoercagoenlalechequemamestes, que pensamos igualito, a ver si nos enteramos.
 
LA DICHOSA GORRA DE LA VISERA HACIA ATRÁS.

Andaba yo desde mucho, - desde el 89 por lo menos-, cavilando serenamente quien fue el que puso en moda esa gilipollez de llevar la gorra típicamente yanqui al revés. ¿Es una defensa anticollejas? ¿Será para dar sombra a las ideas que les salen del trasero y les suben por la espalda camino de la necedad?

Y hete aquí que en una mañana agosteña, donde los sudores se asoman a los poros y se evaporan en olores apestosos, van y me dicen que el de la visera al revés fue Anthony Smith, de los Smith de toda la vida. Bueno, pues me quedé como estaba. Luego siguieron diciéndome que era cantante de hip hop, o de rap, yo qué sé. Y más tarde que si su canción estrella es “Wild thing”. Y para rematarlo me confirmaron que el apodo que le llevó a la fama era el de Tone Loc.

Bueno, pues con todos esos detalles interesantísimos culturalmente, sigo diciendo que llevar en la cabeza una gorra americana con la visera hacia atrás es una solemne gilipollez. Lo haya puesto de moda Smith, el rapero Tone-loc, o la madre que le trajo al mundo, ¿quién sería?.

Yo, a chulo no hay quien me gane, no me pongo la gorrita esa con la visera al revés; lo que yo me pongo es... es el mundo por montera. Y tan ricamente, oiga usted.
 
EL PINTOR ANÓNIMO DE MI PLAZA.
Hace dos años o tres que viene sábados y domingos muy temprano a la plaza. Le veo desde el balcón. Es un hombre tal vez pre jubilado. Nunca se pone en el mismo sitio. Llega, abre el trípode y una sillita. Sobre el trípode, un lienzo no muy grande. Después saca de la caja su paleta, sus pinceles, su aguarrás. Enciende un pitillo. Fuma mucho. Mira a lo lejos detenida y continuamente durante las tres o cuatro horas que se pasa pintando.

Me lo he preguntado mil veces, ¿qué pintará?

Hoy eran las nueve menos cuarto de la mañana y he bajado a por los diarios y el pan. Y ahí estaba. Lienzo, pinceles, cigarros, soledad. Me he acercado por detrás. El estaba mirando un punto lejano. ¿Será la fachada del hotel Conde Duque? ¿La fuente? ¿El lejano Corte Inglés? ¿Ese árbol que se muere de sed? ¿El cagadero oficial de perros?

Pinta lento. Piensa cada pincelada. Por encima de su hombro, miro.

¡Oh, asombro! En el lienzo, un mar muy azul con marejadilla y unas pequeñas olas con sus crestas de espuma. Al fondo, navega un velero de blanca vela. A babor, unas rocas y una barca varada en la arena gris. A estribor, lejana, una casa con un jardín muy verde.

Habría que premiarle con mucho premio. Ver lo que está viendo y pintando lo que le gustaría ver. Apaga un cigarro y enciende otro. Está satisfecho. Da una ligera y amorosa pincelada de blanco de cal a la casa lejana. Debió de ser la suya alguna vez y la evoca.

Se le ve feliz. Y tiene que serlo. Pintar una marina en la sequedad de una ciudad tan poco marinera, tiene mi admiración modesta y envidiosa.

 
M A Y O R E S.



Hoy, perdonadme, voy a ser más demagógico aún.

José Luis Martín Prieto es un gran periodista y un muy grande hombre. Le conocí, de pasada, en el viejo INFORMACIONES de la calle San Roque. Luego marchó a fundar EL PAIS y a dirigirlo desde bambalinas. Él fue el hacedor de aquel gran periódico que hoy, desde su marcha hace ya tiempo, anda por los estercoleros de la basura. Qué pena, qué dolor, qué de ilusiones idas.

A lo que iba. La mujer de José Luis es Oncóloga infantil en el Niño Jesús, y un día, a un chavalito de cinco tristes y rapados años, que jugaba con un juguete usado, le preguntó, nunca lo hiciera, qué quería ser de mayor.

Y el niño la miró a los ojos y dijo: Doctora, yo nunca seré mayor.

Nosotros somos mayores tengamos la edad que tengamos. Hemos vivido y miles de niños aquí al lado, por ejemplo, en esta plaza que veo y desde donde oigo su runrún, no van a llegar a lo que nos dura un móvil, unas zapatillas o unas vacaciones.

Somos mayores. Y nos quejamos.
 
LECTURAS AGOSTEÑAS.
EL SIGLO DE LOS CIRUJANOS
De Jurgen Thorwald. (Ediciones Destino)

"...Jadeaba y todo su cuerpo parecía estremecerse bajo la convulsión de un espasmo defensivo. Warren examinó impávido y mudo la cadera y el muslo. No se habían movido del sitio. Warren ordenó que aflojaran todavía más la cuerda y que colocaran al paciente un poco de lado. Después hizo una señal a uno de los drasser; éste trajo un largo puro y lo introdujo hasta la mitad en el ano del enfermo...

... el hecho comprobado de que las intoxicaciones de nicotina eran capaces de producir el relajamiento de grandes zonas del sistema muscular había inducido a inyectar en el intestino un cocimiento de tabaco que era absorbido inmediatamente conduciendo siempre a un relajamiento muscular... pero producía intoxicaciones mortales a grandes cantidades. Por eso se había sustituido la inyección por la simple introducción de un cigarro puro de tabaco fuerte en el recto. La absorción era más lenta pero una vez la nicotina había producido los efectos deseados podía retirarse el cigarro...”

Opinión de Granaditos:
Este relajamiento tan interesante es muy adecuado para los gigettos que escriben a este blog, para los fumadores que también lo hacen (el escribir), y para El Sr. Gallardón para que sepa que hay otros relajamientos, como este, tan eficaz o más que el suyo; ese de levantar calles y hacer socavones. De Madrid al cielo y un agujerito para caerse y romperse la crisma.

Y al Sr. Gigetto, decirle, que es verdad que mi italiano informático es tan malo como el que él aprendió Enfermo, pero al menos pongo voluntad. Si él fuera o fuese tan voluntarioso como yo, estaría con el quiosco abierto y adecentado y no de picos pardos por un Medierráneo calentorro y paellero, que es lo último que podía pensar de él, mi viejo, querido y respetado abuelete.
 
MENO LE VACANZE E L´INTELLIGENZA MA.
Se cree el ladrón que todos son de se condición, aunque firme sus chabacanerías con motes italianizantes. Falta le haría darse un lavado de cara. Que tiene mala cara. O dura. Y si ya de paso lava también su esquina donde trabaja y la adecenta, miel de la Alcarria sobre hijuelas. Y se pensará que es Garibaldi, el tío.

Dov'è la Vittoria?
Le porga la chioma,
Ché schiava di Roma
Iddio la creò.

Este esclavo romano, presumido y presuntuoso, se pone a dar clases de ¿ética?, ¿de moral?, ¿del coño, con perdón, de la Bernarda? Que se lea si sabe,(mañana, mañana sale y está premiao), la siguiente opinión de Granaditos porque a él –al presuntuoso- le puede pasar lo mismo. O a él –el presumido- a lo mejor le gusta.

Non voi jode maggio con i relativi fiori e margherite.
 
PROSTITUCION.
Los alrededores de lo que ayer fue, oh tiempos, una de las más importantes fabricas de material electrónico: MARCONI, que gloria halle, hoy es una colonia del mismo nombre que agrupa antiguas casas de antiguos empleados “marconitas” y nuevas edificaciones. Modestas aquellas y estas.

Y hasta aquellos lugares, semisolitarios, llegó la prostitución. En demasía. Protestas, caceroladas, gritos. Y el Ayuntamiento va y se le ocurre la mejor solución. Cerrar el perímetro, dar salvoconductos a los vecinos para entrar a su barrio y no dejar que una mosca extraña pulule por allí. Si vas de visita, llamas por el móvil al piso que sea, esperas junto a la policía, tu invitador llega y se identifica, tu te identificas también, él se hace responsable de ti, y si está todo en orden pasas y te tomas una cervecita con el amigo o pariente.

Hay a quien le parece muy bien y a quien no. Que si Gallardón, si; que si Gallardón no. (¡¡¡Gallardón, socavón!!!)

Y, lo más importante, la prostitución. Bien, gracias. Es lo que menos importa. Se ira de Marconi y se asentará en Fagor. Y vuelta a empezar.

El problema: ¿prostitución legal o no? ¿Oficio, aunque sea viejo, o no?

Yo opino y pregunto como Cristina Alberdi: Si es un trabajo tan respetable como otro cualquiera, ¿aconsejarías a tu hija que se dedicara a él?